EU-1 DE MAYO
EU vive un "Día
sin inmigrantes" y mar de protestas
El presidente George Bush
y algunos miembros del Congreso se pronunciaron
en contra del boicot
EFE |
| |
|
|
Miles
de manifestantes en las calles del centro de la
ciudad de Los Angeles, California, protestan por
la reforma de inmigración, lunes 1 de mayo.
Llamado el "día sin inmigrantes",
los manifestantes llevaron carteles mientras cantaban
"si se puede". (AP) |
|
|
redacion central- Centenares
de miles de inmigrantes en EU han participado en una jornada
de absentismo laboral, abandono de tiendas y aulas, y
protestas en más de 60 ciudades del país
para exigir un trato digno y una reforma migratoria integral.
La convocatoria al "Día
sin inmigrantes" incluye un boicot a productos
estadounidenses, protestas, vigilias y marchas en ciudades
como Los Angeles, Chicago, Denver, Nueva York o Washington,
y busca presionar al Congreso para que apruebe la legalización
de los cerca de doce millones de indocumentados en el
país.
La movilización, que también
se ha llevado a cabo en comunidades fronterizas con
México, da seguimiento a las protestas de marzo
y abril pasados, mientras el Legislativo analiza medidas
para reformar el sistema de inmigración del país.
De concretarse, sería la primera gran reforma
desde 1986.
Sólo en Chicago y en Los
Angeles se esperan hasta medio millón de manifestantes
en cada una, y hasta 50.000 en Denver.
En Nueva York, el legislador demócrata
José Serrano se unió a una de varias "cadenas
humanas" en defensa de los inmigrantes, mientras,
el mercado al aire libre de Union Square y el sector
de Broadway estaban prácticamente vacíos.
En algunas ciudades de los estados
de Nueva Jersey, Rhode Island, Oregón y Pensilvania,
los manifestantes tocarán a las puertas de funcionarios
locales para recabar más apoyo a su causa.
Algunas de las grandes empresas,
como Tyson Foods, Perdue Farms y Gallo Wines decidieron
cerrar algunas de sus plantas o dar el día libre
a sus empleados, en señal de solidaridad.
Organizadores consultados señalaron
que el objetivo de esta militancia "sin precedentes"
es llamar la atención sobre la precaria situación
de los inmigrantes clandestinos y demostrar que, lejos
de ser una carga pública, constituyen la espina
dorsal de varios sectores de la economía.
"Nos alienta ver que el pueblo
se está adhiriendo a este paro nacional. Tenemos
informes preliminares de que algunos sectores que dependen
de su mano de obra están desolados, y vemos la
posibilidad real de que grandes centros urbanos se vean
totalmente paralizados o seriamente afectados",
dijo Juan José Gutiérrez, dirigente del
movimiento Latino USA en California.
Gutiérrez minimizó
las críticas de que el paro ha sido prematuro
o contraproducente para los mismos inmigrantes que pretende
ayudar, porque, insistió, "el pueblo está
cansado de esperar una respuesta del Congreso y ha decidido
ser protagonista de su historia".
Jessica Alvarez, de la Coalición
Nacional para la Inmigración, del área
de Washington, enfatizó que "podemos diferir
sobre las tácticas, pero hoy es un día
de acción y solidaridad con los inmigrantes".
"Estamos luchando por la misma
causa: exigir un trato digno y una reforma migratoria
integral. En pequeñas y grandes empresas, en
las oficinas y escuelas, esperamos que se sienta la
ausencia de los inmigrantes", resumió la
activista.
Los manifestantes también
buscan denunciar el proyecto de ley del republicano
James Sensenbrener que fue aprobado por la Cámara
de Representantes en diciembre pasado y que, entre otros
elementos, autoriza la construcción de un doble
muro en varios tramos de la frontera con México.
También busca convertir
en criminales a los inmigrantes indocumentados y penaliza
a quienes les contratan o les ofrezcan servicios sociales.
El Senado, más suave en
sus planteamientos, analiza medidas que incluyen la
creación de un programa de trabajadores temporales
y una vía hacia la legalización de buena
parte de la población indocumentada.
Cualquier medida que salga del
Senado, posiblemente a finales de mayo, tendrá
que ser homologada con la que aprobó la Cámara
Baja para convertirse en ley.
La opinión pública,
en su mayoría, apoya una reforma migratoria,
pero la convocatoria de hoy ha dividido a las organizaciones
hispanas, al sector privado y a la misma Iglesia, en
torno a si el boicot es una buena táctica de
presión o si, por el contrario, sólo perjudicará
"la causa".
El presidente George Bush y algunos
miembros del Congreso se han pronunciado en contra del
boicot, pero insisten en una reforma que incluya no
sólo la mano dura contra el cruce ilegal en la
frontera sino también un programa de trabajadores
temporales.
|