Detectan medicinas en el agua
potable
Una investigación desvela
bajas concentraciones de medicamentos en el agua potable
de 24 áreas metropolitanas a lo largo del país.
Se desconocen los efectos de este consumo a largo plazo
Por Jeff Donn, Martha Mendoza
y Justin Pritchard
Associated Press
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Un
niño bebiendo agua de una fuente pública.
(Joshua Sudock/The Register)
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03-14-08. Una vasta gama de
medicamentos –incluyendo antibióticos,
anticonvulsivos, antidepresivos y hormonas sexuales–
ha sido detectada en los suministros de agua potable
para al menos 41 millones de estadounidenses, según
una investigación de Associated Press.
Las concentraciones de esas drogas son mínimas,
medidas en cantidades de partes por millón o
miles de millón, muy por debajo de los niveles
de una dosis médica. Además, las empresas
a cargo del suministro de agua insisten en que el agua
no es peligrosa.
Pero la presencia de tantos medicamentos de venta bajo
receta –y otros de venta libre como acetaminofen
e ibuprofeno– en agua potable está aumentando
las preocupaciones de los científicos sobre las
consecuencias de esto a largo plazo para la salud humana.
En el transcurso de una pesquisa de cinco meses, AP
descubrió que se han detectado drogas en los
suministros de agua potable de 24 importantes áreas
metropolitanas, desde el sur de California hasta el
norte de Nueva Jersey, desde Detroit hasta Louisville,
Kentucky.
Los abastecedores de agua raramente proveen los resultados
de sus análisis farmacéuticos, a menos
que se les presione. Por ejemplo, el jefe de un grupo
que representa a importantes abastecedores en California
dijo que el público “no sabe cómo
interpretar la información” y pudiera alarmarse
sin razón.
¿Cómo llegan las medicinas al
agua?
La gente toma píldoras. Sus cuerpos absorben
parte del medicamento, pero el resto pasa y va a parar
al inodoro. Las aguas albañales son tratadas
antes de ser descargadas en las reservas, ríos
y lagos. Entonces, parte de esas aguas son limpiadas
de nuevo en plantas de tratamiento y enviadas a los
consumidores. Pero la mayoría de los tratamientos
no eliminan los residuos de medicinas.
Y aunque los investigadores no entienden aún
los riesgos exactos de decenios de persistente exposición
a combinaciones arbitrarias de dosis bajas de drogas,
estudios recientes –que han pasado virtualmente
sin ser notados por el público– han encontrado
efectos alarmantes en células humanas y en la
fauna y la flora.
“Reconocemos que hay un temor creciente y lo tomamos
muy en serio”, dijo Benjamin H. Grumbles, administrador
adjunto del agua en la Agencia de Protección
Ambiental (EPA) estadounidense.
El Equipo Investigador de AP estudió cientos
de informes científicos, analizó bases
de datos de agua potable, visitó lugares donde
se realizan estudios ambientales y plantas de tratamiento,
además de entrevistar a más de 230 funcionarios,
profesores y científicos. Analizó la situación
en las 50 ciudades más grandes del país
y una decena de grandes proveedores de agua, además
de proveedores comunitarios más pequeños
en los 50 estados.
Estos son algunos de los resultados más importantes
obtenidos por AP:
- Aparecieron medicamentos anticonvulsivos y ansiolíticos
en parte del agua potable que va a 18.5 millones de
personas en el sur de California.
- Se detectó una hormona sexual en el agua potable
de San Francisco, California.
- Se hallaron seis medicamentos en el agua potable de
Washington DC y sus zonas circundantes.
- Funcionarios de Filadelfia dijeron que se hallaron
56 drogas o subproductos en aguas potables tratadas,
entre ellas analgésicos, antibióticos
y medicamentos para el tratamiento de colesterol, asma,
epilepsia, enfermedades mentales y males cardíacos.
Incluso aquellos consumidores de agua embotellada y
sistemas de filtración domésticos pueden
estar expuestos a esto. Algunos embotelladores de agua
simplemente envasan agua del grifo y no suelen tratar
o analizar el agua para encontrar restos de productos
farmacéuticos, según uno de los principales
grupos comerciales de la industria. Lo mismo pasa con
los sistemas de filtración domésticos.
Durante varias décadas, autoridades federales
medioambientales y agrupaciones sin ánimo de
lucro, han trabajado para regular los contaminantes
del agua –pesticidas, plomo, PCB– que están
presentes en cantidades más elevadas y suponen
un riesgo claro para la salud.
Algunos expertos, sin embargo, dicen que los medicamentos
pueden causar un daño único ya que, en
contra de muchos otros contaminantes, fueron diseñados
para actuar en el cuerpo humano y para tener efectos
muy específicos en bajas concentraciones.
Los productos farmacéuticos también pueden
producir efectos secundarios e interactuar con otros
medicamentos tomados en dosis normales. Este es el motivo
por el cual –a parte de dosis terapéuticas
de fluoruro inyectadas en los suministros de agua potable-
los medicamentos se recetan para la gente que los necesita
y no se suministran a todo el mundo en el agua que beben.
“Sabemos que estamos siendo expuestos a los medicamentos
de otras personas a través del agua que se bebe,
y esto no puede ser bueno”, dice el Dr. David
Carpenter, director del Instituto de Salud y Medioambiente
para la Universidad Estatal de Nueva York en Albany.
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