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Creando criminales
La patrulla fronteriza se preocupa de las personas que son deportadas y que aumentan el crimen
/ The Orange County Register
 
   
 
La policía de Tijuana revisa regularmente los canales al lado del río y muchas veces encuentra personas que han sido deportadas y están escondidas en los pequeños huecos. (Cortesía de Ian Hamilton).
01/03/2007- Dos hombres son escoltados desde el sótano de la antigua comandancia.

Sus cabezas están rasuradas y sus miradas asustadas. La policía les ordena que se levanten la camisa y que muestren sus tatuajes, que indican que son de San José, California Los dos han sido de deportados de los Estados Unidos, abandonados a las puertas de Tijuana.

Los agentes policíacos de los dos lados de la frontera se están dando cuenta de que el crimen está aumentando a causa de las leyes de deportación, que abandonan grandes grupos de criminales inmigrantes en ciudades fronterizas como Tijuana.

“Nadie pensó que esto pasaría”, dijo el alcalde de Tijuana Kurt Honald, que protesta en contra de qué esos criminales sean llevados a Tijuana. Dice que aquellas personas deportadas han sido la clave en el aumento de un 300 por ciento de crímenes menores durante el año pasado.

“Sólo se van directamente de regreso a los Estados Unidos, es un círculo vicioso”, dijo Honald. “Los criminales son los que están más determinados a regresar al país", dijo el portavoz de la patrulla fronteriza James Jacques, que trabaja en el sector de San Diego. “Cuando se dan cuenta que van a ser detenidos, la pelea comienza”.

Una investigación en el condado de Orange ha encontrado lo siguiente:

El deportar criminales a Tijuana los anima a que regresen rápidamente porque están más cerca del lugar de donde fueron deportados que del lugar donde nacieron.

No hay prácticamente nada de comunicación entre los agentes de los Estados Unidos que están deportando criminales y los agentes de la policía local de Tijuana que los recibe. El llevar a los criminales a estas ciudades que no pueden absorber tantos residentes sin hogares y sin trabajos aumenta el crimen a los dos lados de la frontera, provee a más personas que se pueden unir a pandillas de criminales y ayuda a internacionalizar los sindicatos criminales. Algunas personas que no tienen historial de crimen, se unen a él a causa de desesperación.

Las personas deportadas que tienen un historial criminal formaron casi una tercera parte de el némero total de deportados, aproximadamente 84,652 al final del año que terminó el 30 de septiembre según el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés).

Camino a la frontera

El viaje a la frontera comienza casi todas las mañanas en el edificio federal de la ciudad de Santa Ana, en donde un camión del Departamento de Seguridad Interna (DHS por sus siglas en inglés) recoge personas deportadas a lo largo del sur de California.

Por la tarde llega el camión del DHS, a veces tan tarde como la medianoche.

Luego alejan a las personas deportadas del camión y los ponen en línea en contra de la pared. Después de que los guardias mexicanos verifican su ciudadanía por medio de varias preguntas acerca de su estado natal.

Irvin De Leon, de 22 años, fue abandonado en la frontera de Tijuana un fresco día de marzo después de que, cerca de la intersección de Edinger y Main en Santa Ana, fuera arrestado por conducir sin licencia.

Los padres de De Leon lo trajeron a los Estados Unidos a los dos años de edad y creció en Santa Ana. Después de terminar la preparatoria comenzó a hacer trabajos de construcción. También tuvo algunos pequeños problemas con la ley. Cuando era joven fue arrestado por el robo de un auto.

De Leon ya había sido arrestado siete veces entre 2002 y 2006 por conducir sin licencia. Sin documentos no se puede obtener una licencia. La mayoría de las veces pagaba la finaza y salía libre.

A pesar de De Leon puede hablar algo de español, nunca se ha identificado como un mexicano. Ahora, recientemente casado, trabaja como aprendiz de electricista en el condado de Orange. Aparte de los arrestos, De Leon se ha mantenido fuera de problemas.

Pero esta vez los agentes identificaron a De Leon como un inmigrante indocumentado y fue deportado a Tijuana.

Ahí, en la estación de patrullas fronterizas, De Leon miraba su teléfono celular buscando la manera de hacer una llamada dentro de otro país. Estaba tratando de llamar a su tía, que había prometido darle un lugar donde dormir.

“Toda mi vida está ahí”, dijo De Leon apuntado hacia los Estados Unidos. “Ni siquiera tengo una identificación mexicana”.

Blanca Torres Gallego, subcomandante de la policía, está encargada de un programa que busca criminales deportados. Dice que a causa de su historial criminal muchos de estos inmigrantes son despreciados en todas partes. No tienen una identificación en los Estados Unidos, y no tienen identificación en México. Así que están brincando de un lado a otro.

“Es muy triste”, dijo Torres. “Están aquí y ninguna de las dos sociedades los acepta, así que muchos terminan uniéndose a pandillas de criminales”.

Luis Aguilar, un residente de Santa Ana, de 20 años de edad, fue deportado después de ser arrestado por posesión de metanfetaminas y estar detenido en la cárcel Theo Lacy en Orange. Aguilar llegó a Tijuana con cinco dólares en la bolsa y pidió un teléfono prestado para llamar a su mamá.

“Ma’ estoy aquí en Tijuana”, le dice a su mamá. Aguilar le le dice que alquilará un cuarto en un motel junto con unos amigos que acaba de conocer. “No te preocupes”, le dice a su mamá.

Pero después de colgar Aguilar admite, “No sé qué voy a hacer. Estoy solo. No tengo dinero”.

Voltea la mirada hacia sus nuevos amigos y comienza a caminar por las calles de Tijuana.

Gente buena que se vuelve mala

El ministro de seguridad publica de Santa Ana Luis Javier Algorry dijo que el crimen en Tijuana sigue aumentando. Dijo que muchos de los criminales acusados de crímenes pequeños les dicen a la policía que habían sido deportados de cárceles estadounidenses.

Algorry y el alcalde de Tijuana Honald, le están pidiendo al gobierno mexicano y al de los Estados Unidos que diseñen un mejor sistema. Quieren que la policía local entreviste criminales antes de que los dejen en las calles de Tijuana. Quieren que revisen su historial criminal en México. Quieren que las personas deportadas sean mandadas a sus estados de origen y no simplemente abandonados en la frontera.

“Los dejan muy cerca de la tentación”, dijo Algorry. “Si los dejan en Tijuana van solo van a buscar dinero para poder regresar”.

“La mayoría de estas personas son buenas personas”, dijo Honald. “Pero una vez que los dejan en una ciudad extraña, sin lugar en donde quedarse, buscan el crimen”.

“Están volviendo a buena gente mala” dijo Algorry.

 
 
 
 
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