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Los indocumentados también pagan impuestos
Inmigrantes indocumentados pagan impuestos en EE UU, sin embargo
no reciben beneficios


The Associated Press
 
   
Yale Finkle, a la izquierda, y Paul Durning, voluntarios de la Asociación de Jubilados de los Estados Unidos (AARP) ayudando a una persona en su declaración de impuestos.
(Rod Veal/ The Register)
04/18/08. Los indocumentados pagan impuestos como cualquier ciudadano común en los Estados Unidos, aun a sabiendas de que probablemente nunca puedan jubilarse ni gozar de otros beneficios a los que están aportando.

Es difícil determinar cuánto aportan ya que el Servicio de Rentas Internas (IRS) no lleva registros del estatus migratorio de las personas. Pero se calcula que la cifra asciende a miles de millones de dólares. Un estimado indica que pagan unos 9,000 millones de dólares anuales solo para la Seguridad Social (pensiones de jubilación), sin contar los seguros de salud para la vejez (Medicaid) y otros impuestos.

Los empleadores descuentan impuestos y aportes a todos sus empleados sin distinguir entre residentes legales e indocumentados.

Pero aunque el IRS no sancione de modo alguno a los indocumentados ni los denuncie al servicio de inmigración, muchas personas sin papeles siguen sin presentar su declaración de impuestos a finales de año, incluso cuando les corresponde un reembolso porque pagaron más impuestos de los que les correspondía. Williams Ford, economista de la Middle Tennessee State University, dice que no se sabe cuántos casos de esos hay.

La pregunta es cuánta gente paga más de la cuenta. Sin duda hay cientos de miles de personas en esa situación”, manifestó.
Pero también hay muchos indocumentados que deciden hacer la declaración de impuestos y hacer un cheque, usando una alternativa al número de Seguridad Social que el IRS ofrece para poder cobrar impuestos a los extranjeros que trabajan en el país.

“Es un error pensar que ningún indocumentado paga impuestos. Lo hacen”, dijo Martha Pantoja, voluntaria avalada por el IRS que ayuda a los indocumentados a hacer sus declaraciones impositivas en la organización sin fines de lucro Nashville Wealth Building Coalition.

Pantoja hizo la declaración de Eric Jiménez, un mexicano que trabaja por su cuenta haciendo todo tipo de reparaciones en Nashville desde hace varios años. Jiménez dice que considera una obligación pagar impuestos por más que ”no le pase nada si no lo hace”, señaló Pantoja.

“Tengo la convicción de que para ser un buen ciudadano hay que pagar impuestos”, declaró Jiménez. “Además, soy consciente de que el dinero que pago en impuestos es destinado a las escuelas y a los servicios públicos”.
Pantoja dice que ha trabajado con una cantidad de obreros de la construcción que deben grandes sumas al fisco porque son considerados trabajadores independientes y sus empleadores no les descuentan los impuestos. Al hacer sus declaraciones deben pagar impuestos sobre las ganancias y hacer los aportes para la jubilación y el seguro médico para la vejez.

La Administración de Seguridad Social calcula que tres cuartos de los indocumentados que hay en el país pagan impuestos y contribuyen a darle solvencia al servicio de pensiones y al seguro médico para la vejez.
La agencia estima que en 2005, el último año para el cual hay estadísticas, las personas que presentaron formularios W2 con datos incorrectos, probablemente indocumentados, ganaron 75,000 millones de dólares en sueldos y pagaron 9,000 millones en impuestos, de acuerdo con el portavoz del servicio de Seguridad Social Mark Hinkle.

Esa cifra representa tan solo el 1,5% de los 593,000 millones de dólares que recibió en aportes el servicio de Seguridad Social en 2005.
Pero su impacto es importante, ya que la mayoría de esas personas nunca van a pedir pensiones y el dinero ayuda a pagar los beneficios del ciudadano común.

La ley prohíbe pagar pensiones a los indocumentados.
“En términos generales, cualquier tipo de inmigración es positiva para el fondo de Seguridad Social. Cuanta más gente trabaje y haga aportes, mejor”, dijo Hinkle. “Ayuda a que el sistema se mantenga solvente”.

Usando cifras del último censo nacional, la Administración de Seguridad Social calculó que si siguen llegando al país 1,300,000 inmigrantes por año, el fondo de pensiones será solvente hasta 2043. Pero se declarará insolvente cuatro años antes si la llegada de inmigrantes se reduce a la mitad.

El IRS no lleva cuentas de cuántos contribuyentes son indocumentados.
Pero los formularios W2 dan una pista. En 2004 hubo 9 millones de personas que presentaron esos formularios con datos que no cuadraban, o sea, nombres que no coincidían con los números de Seguridad Social. Esas personas reportaron ganancias por 53,000 millones de dólares y tres cuartas partes habían pagado impuestos.

El IRS ha estado suministrando números de identificación para contribuyentes (ITIN) a extranjeros que no tienen un número de Seguridad Social. Es previsible que muchas de las personas que piden esos números sean indocumentadas.

El IRS dijo que en 2004 hubo 2,5 millones de declaraciones de impuestos en las que se usaron los números ITIN.

Entre 1996 y el 2003, el fondo de Seguridad Social y el de seguros de salud para la vejez recibieron 41,400 millones de dólares de personas cuyos formularios W2 tenían incongruencias, según Hinkle.

Eso quiere decir que esa gente pagó unos 90,000 millones de dólares en impuestos al Gobierno federal durante ese período de ocho años.

El IRS defiende el sistema de ITIN, criticado por sectores que dicen que permite a indocumentados abrir cuentas bancarias, sacar hipotecas y crear un historial que puede ayudarlos a regularizar su situación algún día.
“El programa de ITIN genera contribuyentes”, declaró Mark Everson, funcionario del IRS, ante el Congreso.

Ford, el experto de la Middle Tennessee State University, dijo que la mayoría de los economistas coincide en que los indocumentados benefician la economía estadounidense y no representan una carga.

Calculó que en 2006 los indocumentados aportaron 428,000 millones de dólares al producto interior bruto.

“En realidad necesitamos más inmigrantes, no menos, especialmente ahora que la generación de posguerra empieza a jubilarse”, sostuvo.
 
 
 
 
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