La violencia doméstica no debe ser tolerada
La Clínica para la Violencia
Familiar ofrece
servicios y apoyo para estas víctimas
Por Martha Ramírez
/ Reportera de Excélsior
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La
congresista del Distrito 47, Loretta Sánchez,
le presentó un cheque de 376,000 dólares
en fondos federales al presidente de la Universidad
Chapman, James Doti el viernes pasado, en el
Centro de Justicia de Familia en Anaheim. El
dinero irá para la Clínica para
la Violencia Familiar.
(Joshua Sudock/The Register)
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04/18/08. Rocío Ramos,
de 47 años de edad, estuvo viviendo con su esposo
durante 22 años. Cuenta que durante los últimos
14 de ellos fue víctima de violencia doméstica.
“Piensas que es tu mundo…creí que
era normal”, recalcó.
Durante el verano del año pasado, Ramos dio con
la Clínica para la Violencia Familiar de la Universidad
de Chapman, en Orange. Allí le ayudaron a, “que
estuviera bien”. En el aspecto legal explicó
que la asistieron para que sacara una orden de restricción
en contra de su esposo.
“Yo no sabía que existía algo así.
Si no hubiera sido por ellas (trabajadoras de la clínica),
no hubiera seguido adelante”, añadió
la residente de Garden Grove.
Tal como explica la directora de la Clínica para
la Violencia Familiar, Marisa Cianciarulo, desde su
apertura el año pasado la clínica ha trabajado
en 11 casos de violencia doméstica y da sus servicios
a quienes no pueden permitirse los gastos de un abogado.
La clínica ofrece ayuda “legal” para
víctimas de violencia doméstica y, “les
ayuda a asegurarse de que tendrán protección
disponible para ellas”, relata Cianciarulo.
Entre aquellos que acuden a la clínica se encuentra
también gente indocumentada. Esto, sin embargo,
no supone ninguna diferencia para la directora. “Porque
alguien esté aquí ilegalmente, no significa
que deba ser golpeado o torturado por su pareja. Eres
ilegal, pero eso no significa que tengas que vivir en
peligro”, manifiesta Cianciarulo.
Para continuar apoyando la labor que realiza esta clínica,
el viernes pasado la congresista del Distrito 47, Loretta
Sánchez, entregó un cheque por valor de
376,000 dólares de fondos federales para el centro.
“Ojalá este dinero sea usado para que las
mujeres tengan un lugar más seguro”, expresó
Sánchez. “Es tan importante, especialmente
para nuestra comunidad”.
El consejo de Ramos para las mujeres que estén
sufriendo la violencia doméstica es que, “¡No
sean tontas! No se dejen, quiéranse un poquito”.
Según dice sentirse, “liberada de todas
esas tonterías”. Recuerda lo que vivió
y, “me da risa, que estúpida era”.
Ahora parece estar contenta con su presente y ya haberle
dicho adiós a su pasado. “Le doy gracias
a dios de que me haya quitado el veneno (refiriéndose
a su esposo) de encima. Yo tengo ganas de vivir con
dignidad. Te juro que estoy feliz”, asegura.
Ramos tampoco dejó de expresar su gratitud hacia
la clínica. “Gracias a esta clínica
por existir. Esa fue mi salvación, mi liberación
a los miedos”, afirmó.
La congresista hizo un llamado. “La clínica
está allí. Por favor que llamen o lleguen
allí porque les podemos ayudar”.
Para más información sobre llame a Cianciarulo
al (714) 628-2612.
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