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Escándalo en las prisiones de OC

El Sheriff en funciones pide la ayuda del FBI para investigar las prisiones; Oficiales de baja por el informe sobre prisiones

The Orange County Register
 
   
John Der ek Chamberlain, de 41 años y vecino de Mission Viejo.
04/11/08. El Sheriff en funciones, Jack Anderson, ha pedido la ayuda del FBI para investigar la conducta de los agentes de su departamento a partir de la publicación de un informe del gran jurado que reveló la existencia de un sistema de prisiones desafortunado, llevado por presos intimidantes, agentes vagos y unos responsables que intentaron taparlo todo.
Anderson le dijo a la Junta de Supervisores del Condado de Orange el martes que ha invitado al Departamento de Justicia estadounidense a unirse a él en una investigación interna que ya ha empezado una organización de control independiente, para investigar la muerte en 2006 del preso John Derek Chamberlain.
Cinco empleados del Departamento del Sheriff fueron suspendidos de sueldo cuando el informe se hizo público el lunes y se procesará a más gente a medida que los oficiales puedan analizar los cientos de páginas del informe, dijo Anderson. Despedir a los agentes que se nombran en el incidente puede no ser castigo suficiente, dijo Anderson, y cualquier cosa indebida que se encuentre a lo largo de esta investigación será remitida al fiscal del distrito para posibles cargos criminales.
¿Cuántas cabezas caerán en relación al informe del gran jurado?
“Serán más de las que hicieron falta para cargar con el ataúd de Chamberlain”, dijo Anderson.
Los supervisores, a quienes el fiscal del distrito, Tony Rackauckas, informó acerca de este informe el pasado lunes, parecieron conmocionados por estos hallazgos. Preguntaron en voz alta por qué no había ya videocámaras colocadas para monitorizar a los agentes y por qué no se supervisaba más de cerca a los empleados para ? que estos aplicaran la política y normativa existente.
“Este no es un buen día para el condado de Orange”, dijo el supervisor John Moorlach. “Tenemos otro caso claro de equivocación humano. La complacencia tiene que acabar. Los policías buenos no pueden proteger a los policías malos. El código del silencio tiene que acabar”.
El informe, creado a partir de meses de investigación por el gran jurado, reveló que algunos oficiales en la prisión Theo Lacy dormían a menudo en la estación de guardia, jugaban con videojuegos, miraban la televisión y utilizaban a presos controladores para castigar a otros presos.
El gran jurado estaba investigando la paliza a muerte propinada a Chamberlain, un técnico de computadoras de 41 años a quien los otros presos confundieron con un pederasta y al que señalaron para ser castigado. Chamberlain había sido retenido por posesión de pornografía infantil, una ofensa menor.
El informe abrió una ventana a un sistema de prisiones que a menudo está cerrado para el público y la prensa, informando acerca de agentes que no hicieron sus guardias rutinarias en los barracones de la prisión y que en lugar de eso se centraron en ver sus programas preferidos de televisión y usar sus teléfonos celulares para enviar mensajes a sus amigos.
Dos de los miembros de más rango del equipo de mando del anterior Sheriff Mike Carona mintieron al prestar testimonio, quebraron las leyes para mantener en secreto la información de un gran jurado, e incluso amañaron un documento para defender una decisión, según descubrió la investigación. También reveló un acuerdo entre Carona y sus empleados para negar el acceso al fiscal del distrito para investigar la muerte de Chamberlain, con Carona diciéndole a Rackauckas, “Si no te quiero en mis prisiones, no vienes a mis prisiones”.
Carona se negó a revelarle nada al gran jurado, acogiéndose a la quinta enmienda nueve veces durante el testimonio que prestó el pasado 15 de enero, el día siguiente renunció a su cargo para poder aceptar representación legal gratuita en su caso federal de corrupción pública.
Anderson no reveló los nombres de los agentes a los que se ha dado la baja administrativa y suspendido el sueldo después de la publicación del informe, citando la Carta de Derechos de los Oficiales de Paz, una ley estatal que restringe a las agencias para la aplicación de la ley la distribución de información sobre su personal. A primera hora del martes Anderson le dijo a la prensa que se le había dado la baja a seis miembros del departamento pero al final del día el portavoz del Departamento del Sheriff, John McDonald, dijo que de hecho el número era cinco. Otras fuentes departamentales confirmaron el nombre de cinco de los oficiales identificados en el informe, incluyendo el del agente Kevin Taylor, a quién los presos acusaron de instigar el ataque diciéndoles erróneamente que Chamberlain era un pederasta.
Anderson se reunirá con oficiales del FBI en breve y dijo que quiere que agentes federales investiguen el comportamiento de los agentes en las prisiones.
Antes de que se hiciera público el informe, dos ayudantes del Sheriff habían dejado ya el cuerpo. Se trata de Jo Ann Galisky y Steve Bishop, ambos testificaron frente al gran jurado. Anderson despidió a Galisky en febrero, después de descubrir algunos de los hallazgos del gran jurado, y Bishop se retiró precipitadamente ese mismo día.
Los miembros del gran jurado parecieron conmocionados por los testimonios de Galisky y Bishop, que claramente diferían respecto a los testimonios prestados por otros miembros del departamento. Los dos eran además los principales defensores de Carona en su negativa para dejar al fiscal del distrito investigar, rompiendo un protocolo de 20 años, un acto por el que el gran jurado regañó al departamento el mes pasado.
“¿Acaso ser Sheriff significa que tienes licencia para hacer lo que sea que quieras hacer?”, le preguntó uno de los miembros del gran jurado a Galisky, quien se negó a contestar, acogiéndose a la quinta enmienda y su derecho a no autoincriminarse.
 
 
 
 
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