El plomo puede causar estragos en el organismo
Por KEITH SHARON
The Orange County Register
El plomo miente.
Se hace pasar por calcio y por eso los huesos
lo absorben.
El plomo yace estable en la corteza de la Tierra
hasta que es liberado por los trabajos de perforación, la
explotación de las minas y los procesos de manufactura. No
tiene sabor ni olor. No se disuelve.
Se quema, pero permanece en la atmósfera.
Una vez que entra en el ambiente no desaparece. Si se utiliza en
la gasolina (práctica prohibida en 1996), se convierte en
partículas despedidas por el escape del carro y puede viajar
miles de millas en el aire. Si se utiliza en la pintura, ésta
se pela y raja y así el plomo permanece por siempre en el
ambiente porque nunca desaparece, nunca se desintegra.
En los dulces, se come. Luego causa estragos
a menos que se detenga su consumo.
El plomo afecta práticamente cada órgano
del cuerpo, estropeando el método normal de su funcionamiento.
Al ser ingerido, el plomo viaja del estómago
a la corriente sanguínea, de la corriente sanguínea
a los tejidos blandos del hígado, riñones, pulmones,
cerebro, bazo, músculos y corazón. En los niños,
el sistema nervioso central es particularmente vulnerable.
Pero lo más siniestro del plomo es que
muestra pocos síntomas. Puede reducir el coeficiente intelectual
de un niño, ocasionar trastornos del comportamiento, acelerar
la pérdida de memoria, debilitar los músculos e inhibir
el crecimiento. El plomo puede bajar el conteo de células
sanguíneas.
A altos niveles de exposición, el plomo
puede causar daños en los riñones y provocar convulsiones,
coma y hasta la muerte. En las mujeres embarazadas, puede causar
abortos espontáneos y en los hombres un bajo recuento de
esperma.
El envenenamiento por plomo puede ser permanente,
aunque baje el nivel de plomo en la sangre. El plomo se almacena
en los huesos por décadas y lentamente se introduce en la
corriente sanguínea.
Los Centros para el Control y la Prevención
de Enfermedades de los Estados Unidos calculan que 434,000 niños,
entre las edades de 1 a 5 años, en toda la nación
padecen de envenenamiento por plomo.
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