Un peligro oculto
El dulce, una golosina que parece inofensiva,
puede contener un veneno que es particularmente peligroso para los
niños
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| ¿Quién ganará
más? David Beltrán y sus amigos se pelean por
los dulces de una piñata en una fiesta de cumpleaños
en el parque Mile Square en Fountain Valley. Sus padres ignoraban
que los dulces mexicanos que los niños iban a comer podían
contener niveles tóxicos de plomo. (Fotos
por ANA VENEGAS) |
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Por JENIFER B. McKIM, KEITH
SHARON y WILLIAM HEISEL
The Orange County Register
El veneno llega en una camioneta de helados;
la canción Happy Birthday to You chisporrotea
de una bocina que está en el techo.
En esta calle de Anaheim, los niños
del vecindario dejan sus bicicletas y se van derechito hacia sus
madres para pedirles dinero.
Los niños arrancan hacia la camioneta
y salen de entre los carros estacionados. Las mamás se detienen
brevemente a cersiorarse de que no haya peligros de tránsito.
A Soledad López, inmigrante mexicana
quien es tan concienzuda como cualquier madre de esta cuadra, nunca
se le ocurre considerar los peligros que hay dentro de la camioneta.
El señor de los helados se recarga en
la ventanilla. Diana, la hija de López, una niña de
2 años que trae el pelo recogido en unas colitas de caballo,
le hecha ojos a las fotos de golosinas en la camioneta. Ella no
quiere helado, paletas de hielo o chicles. Diana quiere dulces mexicanos.
López no tiene ni idea que algunos de
los dulces en esta camioneta están tan impregnados de plomo
que pueden causar pérdida de memoria, trastornos del comportamiento
y fallos renales si se comen con frecuencia.
El Departamento de Servicios de Salubridad
de California ha documentado más de 1,500 pruebas de dulces
mexicanos desde 1993, y uno de cada cuatro de esos resultados revelan
altos contenidos de plomo.
Pero el estado le ha ocultado esta información
a padres de familia como López, niños como Diana y
comerciantes como el vendedor de helados.
Antes de que el camión de los helados pasara por su calle
en la primavera del año 2000, sólo unas cuantas personas
en las oficinas del estado en Oakland y Sacramento sabían
que el dulce favorito de Diana había resultado con altos
niveles de plomo en siete ocasiones.
Hasta hoy, el registro de pruebas del estado
no se ha hecho público.
Reporteros del periódico The Orange
County Register investigaron el problema por dos años, examinándolo
paso a paso: desde los molinos de chile en Aguascalientes, donde
peligrosos niveles de plomo existen en ingredientes clave para dulces;
hasta las improvisadas fábricas de Guadalajara, donde las
prácticas de manufactura insalubres son comúnes; hasta
Santa Fe de la Laguna, un pueblo muy pobre que se ha contaminado
al fabricar recipientes de dulces.
Pero tal vez la razón más perturbadora
por la que los dulces contaminados con plomo siguen envenenando
a los niños es que oficiales estatales y federales no hacen
casi nada para detenerlo.
The Register obtuvo documentos estatales y
federales que indican lo siguiente:
Ciento doce dulces de distintas marcas, la
mayoría provenientes de México, resultaron con altos
niveles de plomo en la última década. En 101 de los
casos, no se tomaron medidas contra los fabricantes de los dulces.
Los resultados se mantuvieron confidenciales y los dulces permanecieron
en las tiendas.
Múltiples pruebas con resultados altos
no son suficientes para activar la señal de alerta del estado.
Funcionarios de salubridad de California emitieron siete alertas
de salud sobre dulces, pero no han hecho nada acerca de 37 marcas
cuyos contenidos de plomo han resultado altos en varias pruebas.
Uno, la paleta Tama Roca, resultó con altos niveles en 28
ocasiones y no se tomó ninguna medida.
Aún cuando las pruebas en etapas preliminarias
revelan dulces con niveles peligrosos de plomo, funcionarios no
siempre les dan seguimiento con más pruebas para confirmar
la presencia del plomo.
El estado no se esfuerza en notificar a las
fábricas de dulce en México cuando sus dulces resultan
con niveles lo suficientemente altos para hacer daño a un
niño. Fabricante tras fabricante dijo que no tenía
idea de que el estado había encontrado plomo en sus productos.
La mala manera en que se ha manejado este peligro
contra la salud pública ha dejado a los supermercados, tiendas
de dulces, swap meets, tiendas familiares y camionetas
de helados, sin que lo sepan, así como a distribuidores de
dulces tóxicos.
Reporteros de The Register compraron 74 distintos
dulces que están incluídos en la lista del estado
de dulces cargados de plomo. Los dulces se compraron en diversas
tiendas del Sur de California, desde mercados con artículos
étnicos en Santa Ana y Anaheim, hasta lugares como los supermercados
Food 4 Less, Smart & Final, Ralphs, Vons y Gigante. La mayoría
de esos mismos dulces se consiguen con facilidad desde la frontera
de Oregón hasta México.
The Register realizó sus propias pruebas
de 180 muestras de dulces y envolturas, y encontró altos
niveles de plomo en 32 por ciento de las marcas que fueron analizadas,
incluyendo algunas que no aparecen en registros de pruebas del estado.
Los niños están comiendo
veneno, dijo Leticia Ayala, una activista que trabaja para
la Coalición de Salud Ambiental, una organización
no lucrativa en San Diego que ha instado al estado a que regule
mejor a los dulces mexicanos. Ellos no pueden simplemente
encontrar datos que indiquen que hay plomo en los dulces y cruzarse
de brazos ... los padres de familia necesitan saber. Las escuelas
necesitan saber.
El gobierno mexicano ha tenido poco éxito
en frenar el problema en su lado de la frontera, y altos funcionarios
de salubridad del país no le dieron importancia al peligro
que los dulces representan en declaraciones públicas hechas
al principio de este mes. Otros funcionarios de salubridad de México
dicen que han tratado de regular a los fabricantes de dulces en
estos últimos años, incluso haciendo pruebas de los
dulces y las envolturas, y creen que la situación está
mejorando. Sin embargo, los recursos del gobierno son limitados
y muchos fabricantes de dulces trabajan sin supervisión.
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A escala nacional, nadie tiene una comprensión
cabal del problema. Oficiales de salubridad de varios otros estados
donde se pueden comprar dulces mexicanos dijeron que realizan pocas,
si acaso algunas, pruebas en los dulces. Mientras tanto, cientos
de miles de niños considerados en riesgo de ser intoxicados
por el plomo no son sometidos a un chequeo médico cada año,
incluyendo al menos a 100,000 en California.
California es reconocido como un líder
en lo que se rex fiere a analizar los dulces. En el 2002, el estado
trabajó con los Centros para el Control y la Prevención
de Enfermedades de los Estados Unidos para publicar un reporte innovador
sobre los efectos de las golosinas contaminadas con plomo.
Pero el estado no ha aprovechado sus descubrimientos.
En lugar de un esfuerzo metódico para rastrear dulces contaminados,
el departamento de salubridad no mantiene bien los expedientes de
los resultados de sus propias pruebas, no registra los resultados
que obtienen de otras agencias y disuade a sus trabajadores de que
manden dulces para ser analizados, indican documentos.
Apenas el mes pasado, después de interrogatorios
constantes de parte de The Register, el estado emitió su
primera alerta de salud sobre dulces en casi tres años. La
alerta se enfocó en Chaca Chaca, una popular golosina hecha
de tejocote y chile molido.
Pero los problemas de Chaca Chaca no eran nuevos.
El dulce resultó con altos niveles de plomo en 17 de las
38 pruebas que se le hicieron desde febrero de 1998 a febrero del
2003, sin que el estado o el gobierno federal tomara alguna medida.
Y los casos de niños envenenados en
conexión a los dulces se han acumulado.
El estado calcula que hasta un 15 por ciento
de los niños en California con envenenamiento de plomo pueden
haber comido dulces contaminados. Eso significaría aproximadamente
3,000 niños en los últimos tres años.
Funcionarios de salubridad del estado dicen
que reglamentar la creciente industria mexicana del dulce que genera
620 millones de dólares por año, es muy difícil
porque el estado tiene muy pocos recursos, no tiene jurisdicción
en México y la cantidad de plomo en los dulces varía
de lote a lote. El estado también manifesta que hay todavía
batallas por ganar contra la pintura con plomo.
Tenemos muchas más responsabilidades
que la búsqueda de plomo en los dulces, dijo Jim Waddell,
encargado de la unidad de Alimentos y Fármacos del departamento
de salubridad del estado.
Eso no le ayuda a los niños como Diana.
Toda la primavera, la niñita de dos
años se recarga en la camioneta de los helados y señala
su dulce favorito Pelon Pelo Rico, un dulce picosito.
Su madre abre la envoltura y pone el dulce
en la manita de Diana.
LA
HISTORIA DE LOS PELIGROS
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| Soledad López (izquierda)
camina a casa con su hija Diana. Ellas vienen del kinder, donde
parece le va muy bien a Diana. Diana tenía altos niveles
de plomo en su sangre, lo que ha sido atribuido a su consumo
de dulces mexicanos. Ahora sus padres le dan a Diana y a su
hermanito Edgar más frutas y verduras. |
El plomo ha sido un peligro a la salud que
se ha documentado en los Estados Unidos desde la época colonial.
Para las décadas de 1930 y 1940, los casos extendidos de
envenenamiento por plomo en la niñez dieron lugar a que la
industria de la pintura redujera la cantidad de plomo en sus productos.
No fue sino hasta la década de los 70 que defensores de la
salud y legisladores iniciaron una extraordinaria campaña
de salud a nivel nacional, con nuevas leyes y conciencia pública.
El uso del plomo en la pintura para casas fue
prohibido en 1978, y en la gasolina en 1986. Hoy, avisos que revelan
la existencia de pintura con plomo acompañan las ventas de
cada casa en los Estados Unidos, y los automóviles ahora
sólo utilizan gasolina sin plomo.
Como resultado de esfuerzos como estos, el
porcentaje de niños en el país con altos niveles de
plomo se ha reducido de un 88 por ciento en los años 70 al
2 por ciento en el 2000. A nivel estatal, los números han
disminuido significativamente en comparación con décadas
anteriores, pero en el 2003 reglamentos más estrictos para
procesar reportes entraron en vigencia y el número total
de niños con envenenamiento por plomo subió.
En el Condado de Orange, el número de
niños con envenenamiento por plomo ha aumentado en cuatro
de los últimos cinco años. En el 2003, se sospechó
de los dulces como una posible fuente de envenenamiento por plomo
casi tanto como de la pintura, de acuerdo a expedientes del condado.
Aproximadamente el 90 por ciento de las víctimas
que padecen de envenenamiento por plomo en el Condado de Orange
son niños Latinos. En el estado, el número es el 75
por ciento.
Aún con bajo niveles, el plomo en la
sangre de un niño puede perjudicar la inteligencia. Investigadores
de la Universidad Cornell encontraron una diferencia de 7.4 puntos
en coeficientes intelectuales en niños que tenían
niveles de plomo en la sangre mucho más bajos que los de
niños como Diana.
No puede haber una justificación
razonable para que haya plomo en los dulces que consumen los niños,
dijo Richard L. Canfield, un profesor de la Universidad Cornell
que ayudo a dirigir el estudio. Simplemente no se debería
detectar, y, si se detecta, necesitamos determinar la fuente, cómo
llegó ahí, y tomar las medidas necesarias para sacarlo
de ahí.
¿QUIÉN
PROTEGE A LOS NIÑOS?
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 |
| Diana: Hace su tarea para su
clase de kinder mientras su madre la supervisa. |
Oficiales encargados de regular y funcionarios
de salubridad de varios niveles tratan de proteger a los niños
del plomo. En primera línea de ataque están doctores
y enfermeros, quienes les hacen pruebas para determinar niveles
de plomo a los niños durante los chequeos anuales en hospitales
y clínicas.
Cuando encuentran altos niveles de plomo, los
doctores clasifican al niño como un caso de envenenamiento
por plomo. Trabajadores de salubridad a nivel del condado van a
la casa del niño para tratar en busca de la fuente de exposición
a plomo.
Ellos hacen esto por medio de una inspección
y pruebas. Los inspectores recolectan posibles culpables: pedazos
de pintura seca, ollas de barro, crayones y dulces. Estos se mandan
a laboratorios.
El departamento de salubridad del estado supervisa
las labores de prevención contra el plomo. Hace 12 años,
el departamento creó la Unidad para la Prevención
del Envenenamiento por Plomo en la Niñez, un diminuto programa
de 20 millones de dólares con base en Oakland. La unidad
de prevención trabaja con otra sección del departamento
de salud, la unidad de Fármacos y Alimentos, para realizar
pruebas y emitir alertas de salud y retirar ciertos productos del
mercado.
La tarea de analizar dulces para determinar
su contenido de plomo la realiza el estado principalmente porque
nadie más lo hace.
Como parte de un grupo de agencias federales
que son responsables de la seguridad alimentaria de la nación,
la Administración de Fármacos y Alimentos de los Estados
Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) sólo hace unas
cuantas pruebas de dulces.
Cuando niveles peligrosos de plomo se detectan
en dulces, supuestamente se deben emitir alertas de salud y prohibir
su venta.
Ha habido algunos logros.
Los dulces en ollitas de barro, como la jalea
de tamarindo que viene en una tacita cerámica, ya no son
tan fáciles de encontrar desde que el estado emitió
una advertencia sobre cuatro de estos dulces en sus alertas de salud.
En algunos casos, el estado ha ocasionado que ciertos fabricantes
de dulces cambien sus métodos de producción.
En lo que se refiere a la prevención
del envenenamiento por plomo, los fracasos sobrepasan a los logros.
OPORTUNIDADES
PERDIDAS
El departamento de salubridad no ha logrado
establecer estándares o pautas claras para enfrentarse a
niveles peligrosos de plomo. El departamento raramente toma medidas
cuando los dulces rebasan el límite de 0.2 partes por millón
de plomo.
Como resultado, los oficiales del estado no
se muestran convencidos de retirar los dulces de las tiendas, porque
dicen que es imposible señalar al dulce como la fuente de
plomo sin múltiples y sistemáticos análisis
con resultados altos.
The Register descubrió que funcionarios
encargados de regular, con frecuencia ni siquiera intentan investigar
a fondo a los dulces.
Diecisiete marcas de dulces tuvieron resultados
altos en las únicas pruebas que se les realizaron, pero no
hubo estudios complementarios, de acuerdo a expedientes.
Diez de los más grandes fabricantes de dulces en México,
como Montes Tomy, Limon 7 y Pico Diana, han tenido análisis
con altos resultados en repetidas ocasiones pero no han sido penalizados
por el gobierno estatal ni el federal. Un dulce, Lucas Limón,
resultó con altos niveles en siete de las siete pruebas que
se le realizaron en laboratorios federales, pero ni el estado ni
la FDA tomó alguna medida.
La FDA ha estado menos dispuesta que los oficiales
estatales a actuar contra los fabricantes de dulces.
Estos son los tipos de niveles dudosos
que vemos en los dulces Terry Troxell, directora del Departamento
de Plantas, Alimentos Lácteos y Bebidas de la FDA, dijo en
marzo. Uno se puede imaginar que si tomaramos medidas el gobierno
mexicano nos diría que estamos siendo muy estrictos.
Pero los niveles de plomo en los dulces no
son dudosos, descubrió The Register. Más del 80 por
ciento de los resultados de pruebas estatales y federales muestran
niveles tan peligrosos que el sólo comer una pieza de dulce
podría causar que un niño sobrepasara el índice
de tolerancia al plomo recomendado por la FDA.
Poco después de que se le preguntó
a Troxell sobre la práctica de no intervención de
la agencia, la FDA emitió un comunicado el 9 de abril diciéndole
a los padres de familia que evitaran los dulces mexicanos. El mensaje
no menciona ningún dulce por nombre.
SE
ACUMULAN LOS CASOS DE ENVENENAMIENTO
En California, funcionarios encargados de regular
no tienen reglamentos absolutos ni una estrategia clara para tomar
medidas contra los dulces.
La historia de Pelon Pelo Rico, el dulce favorito
de Diana, recalca los inadecuados esfuerzos regulatorios del estado.
Los niveles de plomo de ese dulce resultaron
ser altos en 11 de 59 pruebas realizadas desde 1994. Se sospechó
de ese dulce en algunos casos de niños envenenados en ese
periodo de tiempo, según documentos. Pero los padres de familia
no recibieron ningún aviso.
En 1994, los investigadores sospecharon que
Pelon Pelo Rico envenenó a dos niños del Condado de
Los Angeles. Después, en 1999, emergió en conexión
con un niño envenenado por plomo en el Condado de San Joaquin.
Diana comenzó a comer el dulce en el
2000. Lo comió por un año antes de que le diagx nosticaran
envenenamiento por plomo. Luego de que los investigadores descartaran
a los sospechosos de siempre, la pintura con plomo y la tierra contaminada,
el análisis de Pelon Pelo Rico obtenido en su casa resultó
con un nivel de 0.4 ppm de plomo en el 2001. Era dos veces mayor
que el nivel de preocupación de plomo del estado.
Ese mismo año, Pelon Pelo Rico fue analizado
y resultó con altos niveles de plomo luego de ser recogido
por inspectores de la casa de un niño que padecía
de envenenamiento en Sacramento. Los inspectores le dijeron a la
madre del niño que el dulce era probablemente la causa.
Hasta la fecha, no se han tomado medidas contra
el fabricante de Pelon Pelo Rico.
Joe Courtney, encargado de investigaciones
y administración de cuidado de la unidad de prevención
contra el plomo, revisó las estadísticas de las pruebas
del estado y dijo que no hay suficiente evidencia que confirme que
Pelon Pelo Rico es peligroso porque frecuentemente las pruebas resultaron
sin niveles de plomo.
En realidad no puede uno ver a Pelon
Pelo Rico y decir que tiene algún problema, dijo Courtney.
Los oficiales de la compañía dicen que el dulce no
es peligroso.
Yo no me preocupo por el plomo en Pelon
Pelo Rico, dijo Javier Arroyo, vocero de Grupo Lorena, la
empresa que fabrica el dulce, e indicó que sus propios análisis
no habían mostrado altos niveles de plomo.
El dulce ha sido un tanto desconcertante. The
Register analizó 10 muestras de Pelon Pelo Rico, y todas
salieron limpias. Arroyo dijo que la empresa ha refinado su proceso
de fabricación y ha implementado más cambios en respuesta
a las preguntas hechas por The Register.
Cuando se le exigieron respuestas sobre cuántas
pruebas de un solo tipo de dulce tomarían para que el estado
emitiera una alerta de salud, Pat Kennelly, encargado de la unidad
de inspección de alimentos, dijo que necesitaría cerca
del 90 por ciento de pruebas con resultados altos, de varias regiones
del estado. Después, admitió que el estado en realidad
no tenía manera de determinar cuándo se deben de tomar
medidas.
Pero los padres dicen que el índice
de pruebas con resultados altos en dulces como Pelon Pelo Rico amerita
medidas más agresivas.
Ellos (oficiales del estado) no están
haciendo nada, dijo María Pérez, de Sacramento,
cuyo hijo Jesús resultó envenenado después
de comer Pelon Pelo Rico en el 2001. El nivel de plomo en la sangre
de Jesús ascendió a ser casi tres veces mayor que
el límite federal después de comer Pelon Pelo Rico
y otros dulces con regularidad. Si el dulce tiene plomo, deberían
de asegurarse que no llegue aquí ... ¿qué más
se tiene que hacer?.
No es tan sencillo, dijo Kennelly.
Si no se llega al límite establecido
por la ley porque los niveles de plomo en los productos no resultan
altos constantemente en las pruebas, entonces tendríamos
que analizar cada uno de los dulces que se pueda comprar en la tienda,
dijo Kennelly. Y los recursos para hacer eso simplemente no
existen.
NIÑA
DE ANAHEIM ENVENENADA
Pelon Pelo Rico no parece veneno.
Su dispensador de plástico tiene un
dibujo de un personaje de caricatura que usa una faldita verde.
Sabe azucarado, pero picosito también. Cuando Diana aprieta
la parte de abajo del dispensador, la rica pulpa sale por arriba.
La niñita de Anaheim con la colita de
caballo chupa el dulce como si fuera un chupón.
Ella no puede detectar el sabor del plomo.
Pero si consume lo suficiente, con el tiempo el plomo puede viajar
de su corriente sanguínea a sus huesos, luego a sus tejidos
blandos, dónde puede causar estragos.
Diana le suplica a su madre cada día
que escucha el tintineo de Happy Birthday provenir de
la camioneta de los helados. Dos o tres veces por semana, Soledad
López, la concienzuda madre de 18 años de edad, lleva
a su hija a la calle y compra el dulce de la camioneta.
Sin idea alguna del peligro, López le
da el tóxico a su hija.
Entonces, durante una visita al doctor en el
2001 requerida por su seguro de salud, el nivel de plomo en la sangre
de Diana resulta ser 25 microgramos, nivel 2.5 veces más
grande que el nivel considerado peligroso por el gobierno federal.
Las malas noticias llegan a través de
una conversación telefónica con una enfermera del
consultorio del doctor de Diana.
Tal como la escena de una película de
ciencia ficción, inspectores de salubridad con trajes blancos
y máscaras protectoras llegan al apartamento de López
en Anaheim. Se llevan muestras de pintura de las paredes. Se llevan
muestras de polvo de las orillas de las ventanas. Confiscan los
dulces de la alacena.
Diana está en peligro.
Lo peor para López es que el peligro
se encuentra en algún lugar dentro de su hogar. A López
no se le ocurre de dónde pueda provenir el plomo. A ella
nunca le ha preocupado el dulce. César Pérez, el padre
de Diana, se siente terriblemente culpable. Él es pintor
de muebles y piensa que debe haber contaminado a Diana al tocarla
con sus manos manchadas de pintura.
EL
ESTADO SE MUESTRA EVASIVO
La unidad de prevención contra el plomo
no está bien equipada para lidiar con fuentes de plomo no
tradicionales como lo es el dulce, de acuerdo a mensajes por correo
electrónico y memorandums de oficiales del departamento de
salubridad.
Trabajadores locales de salubridad son disuadidos
de que manden muestras de dulces para análisis después
de que éstos son confiscados de los hogares de niños
envenenados. A otros trabajadores se les evade.
En el caso de un niño de Santa Ana,
en 1994, una trabajadora de salubridad del Condado de Orange expusó
el problema que tuvo cuando trató con una homóloga
de Sacramento:
Ella dijo que prefería que no
nos concentráramos en los dulces y que si el laboratorio
del estado analizaba dulces, eso retrasaría los análisis
de la tierra y la pintura, los cuáles ella considera más
importantes, escribió en sus notas Dianne Martínez.
... Ella no quería los dulces de todo el estado porque
le quitaría la atención a las otras fuentes.
Martínez, quién afinó
su capacidad de observación cuando fungió como inspectora
en una prisión, insistió y finalmente logró
que el estado analizara tres paletas de dulce que se encontraron
en la casa. Todas tenían altos niveles de plomo.
El estado desalentó a otros trabajadores
de salubridad de mandar todos los productos de la despensa,
y dijo que no habían recursos para llevar a cabo más
pruebas.
Pero las muestras de dulces recolectadas por
trabajadores de los condados seguían llegando, y se acumuló
en Sacramento un gran número de dulces que necesitaban analizarse,
de acuerdo a entrevistas y expedientes.
En julio del 2002, Sigrid Anderson, una trabajadora
de salubridad del Condado de Fresno, mandó un fax al estado
con la foto de Chaca Chaca, un dulce que viene envuelto en celofán
blanco y rojo con un dibujito de un tren.
El fax de Anderson contenía un simple
pregunta en inglés: Is this candy hot?. El fax
preguntaba si ese dulce estaba contaminado.
La respuesta debería de haber sido que
sí. Pruebas del estado desde 1998 habían demostrado
en ocho ocasiones que el dulce contenía altos niveles de
plomo. Pero Anderson no obtuvo esa respuesta del estado, aún
después que el dulce resultó con altos niveles nueve
veces más en los meses a seguir en pruebas estatales y federales.
Una toxicóloga que trabaja para el estado le indicó
a oficiales en un mensaje de correo electrónico en junio
del 2003 que Chaca Chaca resulta ser casi siempre positivo
de casi cada fuente que analizamos.
Pasaron nueve meses antes de que el estado
finalmente tomara medidas.
Con docenas de otros dulces, el silencio y
la confusión son normalmente el procedimiento a seguir.
En noviembre del 2002, una empleada de la unidad
de prevención del envenenamiento por plomo usó signos
de exclamación para enfatizar un mensaje que mandó
por correo electrónico a su jefe sobre la lluvia de llamadas
que estaba recibiendo de parte de trabajadores de salubridad del
estado con referencia a dulces. Una de esas llamadas provenía
de un trabajador de salubridad del Condado de Sonoma.
Él me leyó una lista de
los dulces que iban a meterse en una piñata, y dos tercios
de ellos eran dulces que habíamos analizado y habían
resultado con niveles elevados, escribió la empleada.
No sé que tipo de información debería
yo de estar dando.
Dos meses después, Jeff Lane, un especialista
de salud ambiental del Condado de Orange, encontró otras
dos marcas de dulces en los hogares de niños con envenenamiento
por plomo.
Después de que los análisis del
condado mostraron que los dulces contenían más del
doble del límite de plomo establecido por el estado, el le
pidió consejo al estado. Él llamó, escribió
por correo electrónico y mandó una carta.
El estado todavía no le responde.
Yo sólo quiero saber lo qué
debemos de hacer, dijo Lane. Si hay algún problema,
sólo quiero saber si sí o si no.
Uno de los dulces que Lane confiscó,
Montes Damy, había resultado anteriormente con altos niveles
en pruebas al menos una vez.
COMPAÑÍAS
EN LA OSCURIDAD
Mensajes electrónicos y entrevistas
internas con oficiales del estado muestran un departamento de salubridad
paralizado por miedo a demandas legales, aunque ninguna empresa
de dulces ha demandado al estado.
La empresa va a venir con sus propios resultados de análisis
y nos demandará, dijo Courtney.
En un correo electrónico de mayo del
2001, Courtney le avisó a otros trabajadores de salubridad
que mantuvieran confidenciales cinco páginas que contenían
resultados de dulces con altos niveles de plomo. Courtney indicó
que ciertos abogados ya se habían puesto en contacto con
él.
Entre ellos se encontraban los abogados de
Pelon Pelo Rico, según documentos.
Me gustaría recalcar que estos
datos todavía son preliminares y no se habrán de distribuir
más, escribió Courtney. El estado nunca dió
a conocer los resultados.
Este miedo explica en parte el por qué funcionarios estatales
y federales no se comunican con las empresas que fabrican dulces
contaminados.
Una compañía, Dulces Vero, tuvo
que presentar una solicitud oficial amparándose bajo la ley
Freedom of Information Act para saber de las pruebas realizadas
en sus propios productos por la FDA. The Register descubrió
49 casos en documentos estatales y federales en los que los análisis
de dulces de Vero resultaron con altos niveles de plomo.
Casi toda empresa contactada por The Register
dijo estar sorprendida de escuchar que sus productos contenían
peligrosos niveles de plomo.
Mars Inc., la gigante empresa de alimentos
con base en Virginia, compró la marca mexicana Lucas en el
2001. La compañía dice que está tan comprometida
con la segurix dad en los alimentos que ni siquiera deja que ningún
material con plomo entre en sus fábricas y requiere que sus
abastecedores certifiquen que las materias primas que van en los
dulces estén libres de plomo y otros contaminantes.
Hasta que The Register llamó a Mars,
un vocero de Mars dijo que no sabía que los dulces Lucas
habían tenido pruebas con resultados altos al menos 17 veces
antes de la venta de la compañía.
Estaba muy sorprendido, dijo Tim
Anh, director de servicios de calidad de Masterfoods USA, filial
de Mars encargada de la división golosinas. Sabemos
que la FDA monitorea esta categoría de productos, y hubieramos
pensado que si hubiera algún problema nos hubieran penalizado...no
tenemos ningún problema. El producto pasa muy fácilmente.
NO
SE LE DA IMPORTANCIA AL DULCE
Courtney, el encargado del programa de plomo
del estado, ha sido un vehemente defensor de la niñez y,
a veces, ineficaz.
Él ha visto cómo la unidad de
prevención trata de eliminar el problema en la superficie
en vez de sacarlo de raíz. Trabaja sin secretaria en un departamento
lleno de empleados temporales y practicantes. Pasa sólo 5
por ciento de su tiempo tratando de descubrir plomo en los dulces.
El departamento entero está programado
para luchar contra los dos villanos de plomo principales que cuentan
con bastante evidencia en su contra: la pintura y la gasolina.
Cuando la unidad de prevención contra
el plomo se inició, el dulce ni siquiera estaba en la lista
en los formularios que las enfermeras utilizaban para evaluar peligros
ambientales.
Nadie siquiera miraba a los dulces antes
de que nosotros empezáramos a analizarlos, dijo Courtney.
En entrevistas con The Register durante las
primeras etapas de esta investigación, él dijo que
es inaceptable si siquiera uno de 10 dulces resulta con altos niveles
de plomo. Él ha abogado para que se hagan más pruebas
y tratado de obtener más fondos para su programa. También
ha participado en investigaciones pioneras con el CDC acerca de
los peligros de los dulces mexicanos.
En un correo electrónico a un homólogo
en abril del 2002, Courtney expresó frustración de
que los resultados de las pruebas no se obtenían rapidamente.
El quería utilizar un laboratorio privado para ayudar con
las pruebas pendientes que se habían aumulado y le dijeron
que no. Los niños que están siendo afectado
son aquellos que no necesitan más carencias en sus vidas,
dijo Courtney. Son niños pobres, que viven en un ambiente
pobre.
Courtney ha trabajado con otros oficiales estatales
para tratar de encontrar soluciones a una variedad de problemas
relacionados con el plomo. Un grupo especial de trabajo del estado
espera expedir recomendaciones este verano.
Pero Courtney también ha descartado
pruebas con resultados positivos, y ha elogiado a los fabricantes
de dulces por los grandes progresos, aún cuando sus dulces
continúan teniendo resultados altos en los análisis.
Courtney es uno de tres oficiales principales
de salubridad que dijo que no dejaría que sus hijos o sus
nietos comieran ciertos dulces mexicanos que nunca han sido objeto
de alertas de salud que ha emitido el estado. Aún así,
Courtney dice que no puede simplemente salir y declararlos no aptos
para consumo.
No podemos decirle a la gente que no
los coma; sería falto de sensibilidad cultural, dijo
Courtney. Le pedimos a la gente que tenga cuidado cuando consuma
ciertas cosas...todavía estamos tratando de resolver cómo
dar un mensaje que es útil y al mismo tiempo no muy general,
ni muy vago.
Oficiales de la unidad de prevención
contra el plomo continúan debatiendo qué mensaje difundir.
Después de varias preguntas, los superiores
de Courtney aceptaron que todos los dulces mexicanos representan
un peligro para los niños.
Como regla, hemos dicho que esto tiene
que ver con comer algo más saludable y evitar estos dulces,
dijo la Dra. Valerie Charlton, directora de la unidad de prevención
contra el plomo. Es lo mismo con la pintura a base de plomo.
No sabemos si una casa específica de cierta persona tiene
problemas, pero concientizamos al público sobre las casas
viejas en general.
Pero la unidad de prevención contra
el plomo, la cual manifesta que una de sus principales prioridades
es informar al público sobre los peligros del plomo, no tiene
nada en su sitio web sobre dulces mexicanos, ni avisos en las tiendas
de dulces.
¿SE
APRENDIERON LAS LECCIONES?
Hoy, cuando la camioneta de los helados con
su canción de Happy Birthday se para enfrente
del apartamento de López, ella abraza a Diana. Los otros
niños corren hacia la calle, donde está la camioneta
que trae una docena de distintos dulces cuyos análisis han
resultado con altos niveles de plomo.
A Diana ya no la dejan comer su dulce favorito.
Ahora, López le da a su hija más frutas y verduras.
Pero a veces, Diana todavía quiere Pelon
Pelo Rico.
Ya han sido casi tres años desde que
el nivel de plomo en la sangre de Diana llegó hasta los 25
microgramos y los inspectores se enfocaron en el dulce como las
fuente del problema de Diana. Al nivel de 25 microgramos, el plomo
puede atrofiar el crecimiento, afectar la audición y dañar
el sistema nervioso.
Sus padres nunca sabrán si su desarrollo
fue atrofiado por la presencia del plomo en su organismo. Los expertos
dicen que en unos casos el plomo puede quedarse en el sistema de
una persona por 25 años, y el daño puede ser permanente.
Diana lloraba cada mes que su mamá la
tenía que llevar en el autobus al hospital para que se le
realizaran pruebas de sangre. El plomo en su sangre permaneció
en un nivel peligroso por más de dos años antes de
que se reduciera a 8 microgramos en su último análisis.
Hoy, sus padres la observan con recelo y sienten
algo de culpa por darle dulces contaminados.
Si yo no le hubiera dado esos dulces,
ella no hubiera tenido ese problema, dijo López.
Ellos se preguntan qué efectos pudo
tener el plomo en su cerebro que está en pleno desarrollo.
La observan cuando hace su tarea. En la mesa de la cocina ahora
hay un tazón con frutas. El único dulce a la vista
es una bolsa de M&Ms.
¿Se confunde fácilmente Diana?
¿Puede concentrarse como los otros niños? ¿Retiene
la información? ¿Debería su coeficiente intelectual
ser 20 puntos más alto de lo que és?
Al igual que los padres de los que se calculan
son 3,000 víctimas en California del envenenamiento por plomo
que han consumido dulces tóxicos, los padres de Diana no
saben las respuestas.
Hasta ahora, los maestros dicen que Diana,
quien acaba de celebrar su sexto cumpleaños, aparenta estar
bien.
La Unidad para la Prevención del Envenenamiento
por Plomo del estado, por otra parte, no está mejorando.
Pelon Pelo Rico forma parte de una lista cada
vez más grande de dulces que tienen un historial de contenido
de plomo pero que no han dado lugar a alertas de salud u otras medidas
por parte del estado.
Un dulce, Tama Roca, ha resultado con altos
niveles de plomo en pruebas en 28 ocasiones en 11 años, más
que cualquier otro dulce. El Condado de Los Angeles publicó
una alerta de salud sobre Tama Roca en el 2002. Y aún así
el estado no ha tomado medida alguna contra el dulce. Otro dulce,
Tablarindo, ha resultado con altos niveles 11 veces, sin ninguna
acción por parte del estado.
Pelon Pelo Rico, Tama Roca y Tablarindo, y
al menos otros 52 dulces que han tenido resultados altos de contenido
de plomo, tienen un ingrediente en común que el estado no
ha investigado: el chile.
Valeria Godines, reportera de The Register, contribuyó
a este reportaje.
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