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ESPECIAL
PARTE



Los fabricantes de dulces

El uso de ingredientes contaminados con plomo suscita cuestiones éticas

A enrollar se ha dicho: Un trabajador enrolla Serpentinas en la fábrica de Dulces Moreliates en Morelia, Michoacán. The Register encontró niveles altos de plomo en la versión de éste dulce hecha específicamente para el mercado mexicano, pero que se compró en el Condado de Orange. (Fotos por ANA VENEGAS)
En Esta Nota
AUMENTAN LAS VENTAS DE DULCES MEXICANOS
DULCES PARA EU SON MÁS LIMPIOS
FABRICANTES DUDAN DE LOS ANÁLISIS
DIFÍCIL DE DISTINGUIR
SE ENCUENTRA EN LA BOLSA
PRESENTACIÓN DE SUPERHÉROE 
SE SUGIERE LA AUTORREGULACIÓN
Historias de la primera parte
LOS FABRICANTES MEXICANOS Y DE EU ESTAN VINCULADOS
 

Morelia, Michoacán

Trabajadores en la fábrica de dulces de la empresa Dulces Moreliates aplanan pegotes de pasta de tamarindo y chile endulzados en láminas largas y pegajosas. Los enrollan bien apretaditos y los cortan, y el resultado son espirales de color café que parecen serpientes dormidas.

De ahí el nombre: Serpentinas.

Los trabajadores con el pelo bajo gorras y los rostros cubiertos con máscaras protectoras preparan las envolturas, rollos de plástico con letras naranja fulgurante.

Las Serpentinas son golosinas populares en México y entre los latinos en los Estados Unidos. En el Condado de Orange, varios mercados de productos étnicos, tiendas pequeñas y tiendas de cadenas grandes las venden.

Pero hay algo peligroso en la manera en que estos dulces, y otros en México, se han producido.

Hay algo en la receta.

Las pruebas indican que el chile molido, el tamarindo y la tinta en las envolturas han contenido niveles de plomo que pueden causarle daños cerebrales a los niños que consumen dulces mexicanos regularmente. Al menos ocho empresas de dulces mexicanos han sido penalizadas por oficiales gubernamentales de los Estados Unidos por producir dulces cuyos análisis han resultado con altos niveles de plomo. Agencias estatales y federales han emitido alertas de salud pública y así han forzado a las tiendas a dejar de vender esos dulces y a las fábricas a cambiar sus métodos de producción.

Pero en vez de asegurarse de que sus dulces sean sanos para todos los niños, algunas empresas han elegido una ruta más barata.

Ellos les venden dulces que pueden estar sucios y ser propensos a tener un alto contenido de plomo a los niños en México. Cuando producen dulces destinados para la exportación, cambian de marcha.
En la planta de Serpentinas el verano pasado, eso significaba que los trabajadores tenían que tallar las máquinas para limpiarlas. Sacaron reservas de chile esterilizado, más caro, y tejocotes. Hicieron una tanda diferente de Serpentinas, que sigue siendo una serpiente dormida, pero sin la mordedura venenosa. Después envolvieron los inocuos dulces en plástico transparente sin tinta tóxica.

El mismo dulce, dos recetas.

Una más sabrosa, barata y que suele tener niveles de plomo tóxicos para el mercado mexicano. La otra más insípida, más cara y formulada para que pueda ser exportada a través de la frontera.
Las dos versiones de Serpentinas y muchos otros dulces que se producen de dos distintas maneras se venden en tiendas del sur de California, a veces sin que el fabricante lo sepa, de acuerdo a una investigación del diario The Orange County Register.

En el caso de las Serpentinas, cada versión viene en paquetes diferentes.

Pero en otros casos, los dulces son empacados de una forma que no les permite a los padres de familia distinguir cuáles son dulces limpios y cuáles podrían envenenar a sus niños.

E incluso en cada bolsa de dulces, cada pieza de dulce es diferente. El plomo se mueve y se acomoda cuando se mezclan los ingredientes, así que algunas piezas resultarán con altos niveles de plomo y otras resultarán sin plomo.
Así, el simple hecho de comprar dulces es como jugar a la ruleta rusa.

La Administración de Fármacos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) y el Departamento de Servicios de Salubridad de California han sabido por años que las compañías fabrican dos versiones.

Documentos acumulados por las agencias indican que los análisis de más de 80 distintos dulces mexicanos han resultado con altos niveles de plomo. Pero los oficiales estatales y federales no han hecho casi nada para tratar el problema de que estos dulces crucen la frontera.

La FDA analiza cuando mucho un 2 por ciento de todos los productos que ingresan a los Estados Unidos. Documentos indican que en los últimos tres años, la agencia ha analizado un promedio de menos de cuatro dulces por mes.
The Register analizó 180 muestras de dulces mexicanos de distintas marcas para esta serie. Ocho marcas, o un 32 por ciento, tuvieron altos niveles de plomo.

Para este artículo, aproximadamente 70 muestras de dulces de siete marcas fueron analizadas porque son de los que se producen de dos distintas maneras. Algunos dulces se compraron en su envoltorio original destinado al mercado mexicano. Otros se compraron directamente de los distribuidores y fabricantes en México antes de que los dulces cruzaran la frontera.

Cuatro de las siete marcas resultaron con altos niveles de plomo en los análisis de The Register. En algunos casos, los niveles de plomo eran seis veces los límites establecidos por el estado de California. En todos estos dulces, los niveles eran tan altos que con un solo dulce, un niño rebasaría el índice de tolerancia al plomo establecido por la FDA.

Cuando The Register analizó las mismas marcas de productos, pero la versión hecha para venderse en los Estados Unidos, los productos resultaron libres de plomo.

Los pocos fabricantes que admiten que producen dulces de dos maneras señalan aspectos económicos, preferencias culturales y diferentes requisitos de seguridad alimentaria.

Las agencias de salubridad de México no tienen los recursos para otorgar licencias o inspeccionar a todos los fabricantes de dulces del país, y analizar los dulces no es una práctica común.

Pero México ha tomado medidas contra fabricantes de dulces cuando ha sido apremiado por sanciones en los Estados Unidos.

Los productos que se mandan a los Estados Unidos tienen que cumplir con ciertos requisitos de aditivos alimentarios, etiquetado y de contenido de plomo. México no tiene los mismos requisitos.

Y los fabricantes de dulces mexicanos no creen que sus productos representen un peligro.

“Podemos ponernos a debatir sobre lo qué es seguro y lo que no, pero como siempre en los negocios uno trata de hacer lo que le dicen sus expertos que es seguro y se guía de eso y trata de servir cualquier mercado que sea que esté disponible”, dijo Luis Antonio de la Torre, gerente general de la filial en Texas de la gigante empresa de dulces mexicanos Dulces Vero, la cual exporta versiones de dulces más limpios a los Estados Unidos. “No estamos tratando de esconder nada, ni de economizar”.

Los padres de familia y defensores de los derechos del consumidor dicen que los fabricantes de dulces les dan más importancia a las ganancias que a la salud de la gente.

“Yo no creo que los niños x mexicanos sean más resistentes al plomo que los niños de otros países”, dijo el Dr. Herbert Needleman, un pionero en la investigación del envenenamiento por plomo en la Universidad de Pittsburgh. “La evidencia de cómo el plomo daña a los niños es clara. Está en las manos de (las empresas) el hacer lo debido”.

AUMENTAN LAS VENTAS DE DULCES MEXICANOS

Acecha el peligro: Oscar Tapia, de ocho años (izquierda), y su hermano José Manuel Tapia, de cinco años, contemplan la variedad de dulces ofrecida por la camioneta de Alicia Gómez en las calles de Cedar y Pine en Santa Ana. Como otros comerciantes, Gómez ofrece una amplia selección de dulces mexicanos, incluyendo algunas marcas que han resultado con altos niveles de plomo.

México es el país que vió nacer al dulce favorito de los Estados Unidos: el chocolate.

Los españoles bajo el mando de Hernán Cortez encontraron a los aztecas en el año 1519 bebiendo un líquido de cacao en copas doradas en las ceremonias religiosas pues creían que era un regalo de los dioses.

Por medio de España, el chocolate llegó a todo el mundo de distintas formas; las tabletas de chocolate aparecieron a mediados del siglo 19. En México, el chocolate no mantuvo su popularidad tanto como otros dulces que aprovecharon las abundantes cosechas de azúcar, chile y tamarindo con las que cuenta el país.

Hoy en día, los aproximadamente 1,500 fabricantes de dulces del país varían desde establecimientos familiares pequeños en caminos rurales hasta grandes compañías con oficinas internacionales. A diferencia del mercado de los Estados Unidos, que está dominado por grandes empresas como Hershey y Russell Stover, más del 80 por ciento de los fabricantes de dulces de México son empresas familiares pequeñas.

Las empresas de dulces mexicanos no pueden depender del mercado nacional, donde el consumo de dulces es de aproximadamente 6 dólares por persona, por año, uno de los más bajos índices de gasto por persona en el continente americano. En los Estados Unidos, esa cifra asciende a más de 50 dólares por persona y genera 15 mil millones de dólares en ventas anuales.

Es por eso que con la ayuda de fabricantes de dulces estadounidenses que han adquirido compañías mexicanas o construido sus propias compañías, México ha más que triplicado sus ventas en los Estados Unidos desde que el Tratado de Libre Comercio entró en efecto en 1994. Se espera que las ventas en la industria del dulce mexicano asciendan hasta los 880 millones de dólares para el 2006.

DULCES PARA EU SON MÁS LIMPIOS

Molinero: Jesús González, con un puñado de chiles guajillo secos, va caminando en un almacén en su molino en Aguascalientes. Él no se sorprendió cuando se enteró que unos análisis del chile en polvo que sale de su molino indicaron que el chile contenía grandes cantidades de plomo. Él dijo que el costo de limpiar el chile sería muy alto. Cada peso cuenta. “¿Que más puedo hacer yo?”, preguntó.

Las empresas mexicanas tienen un gran incentivo económico para producir dos tipos de productos.

Las versiones de dulces hechas para México cuestan menos, tanto como cinco veces menos por algunos ingredientes, de acuerdo a oficiales de las empresas y a distribuidores de dulces. Si las pequeñas empresas fueran forzadas a producir sus dulces con un alto nivel de calidad, algunos dicen que tendrían que cerrar.

Y los dulces más baratos gustan más al paladar local. Los rigurosos lavados que se hacen a las versiones para los Estados Unidos no solo eliminan la tierra y el plomo sino que quitan el sabor.

Muchas compañías se negaron a comentar acerca de sus procesos de fabricación o, a pesar de que existe evidencia de lo contrario, negaron que ellos producen dos versiones de dulces.

Pero otras defendieron ésta práctica. Antonio Mora Mendoza de Dulces Moreliates dice que su compañía adapta las Serpentinas a la medida de lo que el consumidor quiere y el gobierno requiere en cada mercado.

Los mexicanos prefieren el tamarindo. Les gusta su sabor fuerte y picante y su textura. Pero funcionarios estadounidenses han determinado que el tamarindo es más sucio que lo permitido por los reglamentos. Hace casi 10 años, la Administración de Fármacos y Alimentos ordenó que se detuviera en la frontera el ingreso de todo producto de tamarindo. Entonces, Mendoza dice, él no manda productos de tamarindo a los Estados Unidos.

Expedientes del estado indican que el 45 por ciento de los análisis de todas las muestras de Serpentinas han resultado altos en plomo. Una envoltura tuvo uno de los resultados más altos vistos por el estado: 15,000 partes por millón. Esa cifra es 25 veces el límite establecido por el estado.

A los defensores de los rderechos de la salud les preocupan las envolturas tanto como los dulces mismos porque la tinta tóxica de las envolturas puede penetrar en el dulce. También, los niños lamen las envolturas para quitarles el pegajoso dulce. El comer aunque sea una tirita de esa envoltura haría que un niño rebasara su índice de tolerancia al plomo.

Cuando The Register analizó dos versiones del dulce y sus envolturas, surgió una diferencia muy evidente.

La versión de Serpentinas para los Estados Unidos pasó la prueba, pero la versión mexicana (que se compró en el Condado de Orange) mostró un contenido de plomo dos veces el nivel que el estado considera un posible peligro a la salud. The Register analizó cinco muestras de cada versión.

Mendoza, quien representa a la generación más reciente en dirigir el pequeño negocio de medio siglo de edad, dice que él no le cree a las pruebas que tiene el estado de California contra sus dulces. Él conoce el proceso de fabricación de dulces como la palma de su mano. El ya jubilado ingeniero construyó a mano parte del equipo que usan para moler y prensar los dulces.

Él le mostró a The Register los resultados de los análisis realizados por su empresa, que decían que los dulces estaban limpios.

“Todo está bien. Está bien hecho”, dijo Mendoza en junio. “(Los importadores estadounidenses) me piden que se los mande de manera diferente”.

Pero el mes pasado, Mendoza le dijo a The Register que había empezado a usar chiles más limpios para ambas versiones de su dulce este año, aunque iba a continuar usando tamarindo y las coloridas envolturas con tinta para la versión mexicana.

Mendoza fabrica aproximadamente un 3 por ciento de su dulce para exportación. Como es el caso en la mayoría de las empresas que hacen dos versiones distintas del mismo producto, la gran mayoría de la producción de dulces, al menos en teoría, es para el mercado mexicano.

Vero, una de las más grande empresas mexicanas de dulces, fabrica menos del 5 por ciento de sus dulces específicamente para cumplir con los reglamentos de Estados Unidos, dijeron oficiales de la compañía.

Pero grandes distribuidores en los Estados Unidos compran las versiones mexicanas al otro lado de la frontera y las pasan en camiones. Así lo hacen también negociantes pequeños que hacen entregas a tiendas pequeñas y a camionetas de helados en el Condado de Orange.

A menos que un dulce sea el tema de una alerta de la FDA, los importadores pueden traerlos legalmente. En la mayoría de los casos, los dulces pasan la frontera sin problemas. Si los distribuidores a sabiendas mandan dulces que contienen una cantidad alta de plomo, los distribuidores podrían ser penalizados, pero The Register no encontró ningún caso donde esto había pasado.

Esto explica en gran parte por qué los padres de familia en el sur de California tienen una alta probabilidad de comprar la versión mexicana de los dulces.

FABRICANTES DUDAN DE LOS ANÁLISIS

Evidencia: Agustín Bracho, abogado de Industrial Dulcera Tasachi, dijo que los falsificadores que hacen copias piratas de sus productos son los culpables de los altos resultados de plomo en los dulces Chaca Chaca. El tiene fotos de estos productos piratas. El mes pasado, su empresa cerró después de que una alerta de salud fuera emitida.

En las faldas de la Sierra Madre, Effem México, que fabrica productos bajo el nombre Lucas, toma medidas extremas con los dulces dirigidos a los Estados Unidos. La empresa ubicada en Santa Catarina le compra chiles a agricultores que cumplen con requisitos muy estrictos. Los chiles deben recogerse antes de que maduren para que así no atraigan insectos que los ensucien. Deben de ser lavados vigorosamente y secados bajo techo.

Para los dulces que son para México, los chiles maduran en el tallo. Después, sin ser lavados, se ponen a secar al sol.
La empresa de dulces de los Estados Unidos, Mars Inc., una de las más grandes productoras privadas de productos alimenticios en el mundo, compró la línea de productos Lucas en el 2001. Oficiales de Mars insisten que sus productos no contienen ni han contenido grandes cantidades de plomo.

Pero los expedientes sobre las pruebas estatales y federales indican que estos dulces Lucas resultaron con altos niveles de plomo en 20 ocasiones (más de la mitad de todas las pruebas) desde 1994. Estos dulces incluyen el popular Lucas Limón, una mezcla con sabor a limón y sal que a los niños le gusta ponerse directamente en la lengua.

No es muy claro si los dulces Lucas han tenido análisis con resultados altos desde que Mars compró la empresa. Resultados de análisis de la FDA proporcionados a The Register muestran que tres dulces Lucas dieron resultados altos entre octubre del 2000 y noviembre del 2002, pero los documentos no especifícan fechas.

Ejecutivos de Mars dijeron que no han sido notificados por el estado ni la FDA acerca de resultados altos de plomo. Tim Anh, director de servicios de calidad de Mars, dijo que la compañía permite que se quede un poco más de tierra en sus dulces fabricados para México porque, francamente, más tierra significa más sabor.
No es que la tierra sepa rica, pero al lavar los chiles, se remueven los que se conocen como “compuestos sazonadores”, explicó Anh. Chiles sin lavar, secados al sol pican más.

“La versión para exportar tiene una porción menor de fragmentos de insectos que la que vendemos en México por las regulaciones en los Estados Unidos”, dijo Anh.

Análisis de The Register descubrieron que chiles sin lavar pueden ser una fuente de plomo, pero Anh dijo que pruebas realizadas por la compañía en ambas versiones de los dulces no han revelado problemas. El se negó a revelar cifras específicas.

Otra compañía que dice dudar de las cifras de los resultados de pruebas realizadas por California está localizada en una calle de la ciudad de Morelia.

Industrial Dulcera Tasachi fabrica barras de dulce hechas con tejocote y chile llamadas Chaca Chaca. El dulce ha resultado con altos niveles de plomo en 17 pruebas estatales y federales desde 1998.

The Register analizó siete x muestras de este dulce. Las versiones para México resultaron altas en plomo en dos ocasiones. Las versiones para los Estados Unidos no registraron niveles de plomo. Después de repetidas preguntas acerca de Chaca Chaca de parte de The Register, el estado y la FDA emitieron una alerta el mes pasado.

Antes de esta medida reguladora, Agustín Bracho, abogado de Chaca Chaca, no aceptaba que su compañía exportaba el dulce a los Estados Unidos, mucho menos que fabricaba un producto especial para los Estados Unidos.

Pero la compañía que ha importado Chaca Chaca para su venta en los Estados Unidos cuenta una historia diferente. Victor Reyes de la empresa Triunfo-Mex Inc. en City of Industry dijo que su empresa ha importado barritas de Chaca Chaca desde 1991, a veces en cargamentos de hasta 300,000 barras al mes.

Reyes dijo que muchos fabricantes de dulces no quieren reconocer que hacen dos versiones del mismo producto por miedo a que dañe las ventas en México.

“Muchas compañías tienen miedo a que dañe su imagen”, dijo.
Por esa razón, las compañías se abstienen de etiquetar productos de diferente manera, dijo. Eso hace casi imposible que los consumidores sepan cuál versión están consumiendo.

El enorme almacén de Triunfo-Mex ilustra el éxito de la industria mexicana del dulce en los Estados Unidos. Importa más dulces que cualquier otro distribuidor independiente, dicen fabricantes y comerciantes mayoristas de dulces.
Relajado en la sala de juntas abastecida con tequila, champaña y coñac, Reyes dijo que cerca de 50 de sus clientes producen versiones de productos exclusivamente para exportación con ingredientes más limpios y tintas libres de plomo para asegurar la entrada a través de la frontera. Reyes dejó de importar Chaca Chaca el otoño pasado porque dijo que el fabricante ya no pagaría por el chile más limpio.

“Es mucho más caro para las empresas fabricar un producto para la exportación”, dijo Reyes.

DIFÍCIL DE DISTINGUIR

Se vuelven a empaquetar: Fabricantes empacan dulces en El Pecas en Chula Vista. La compañía reempaqueta dulces producidos por otros fabricates de dulces mexicanos y les pone su propia etiqueta. Análisis de The Register revelaron niveles altos de plomo en dulces con etiquetas de El Pecas.

A pesar del esfuerzo y los gastos realizados para fabricar dos recetas, las versiones para la importación y la exportación pueden ser difíciles de distinguir. Las etiquetas frecuentemente son las mismas y en unos casos, las versiones mexicanas se disfrazan para parecerse a los productos para los Estados Unidos.

Esto se debe en parte, una vez más, a los aspectos económicos.

Los fabricantes de dulces no quieren gastar dinero extra en paquetes de presentación diferentes para el producto más limpio. Las compañías que distribuyen el dulce no quieren cambiar la presentación tampoco.

Ellos esperan que los latinos que compraron estos dulces cuando niños en México querrán comprarlos aquí ahora. Es por eso que algunos dulces mexicanos, con rebanadas de piña que usan sombreros, ositos sonrientes y vaquitas pensativas, se ven pintorescos comparados a algunas de los dulces norteamericanos de apariencia simple.

“Muchos de mis clientes tienen de 20 a 30 y tantos años, y dicen que les gustan estos dulces porque crecieron con ellos”, dijo Estela Gila en Carlo’s Meat Market en La Habra, que cuenta con una gran selección de dulces localizados al otro lado del mostrador de íícarne.

Hasta a las mismas compañías se les hace difícil diferenciar entre las dos versiones una vez que están en los estantes de las tiendas.

Puede que Vero use chiles de mayor calidad en los dulces fabricados para los Estados Unidos, pero de la Torre reconoció que los paquetes bilingües que se usan para los dos países son idénticos.

La única pista es un cuadro de papel blanco localizado afuera de algunas cajas y bolsas de dulces. Dice en inglés: “Imported and distributed by Vero candies ... San Antonio, TX. (Importado y distribuido por Dulces Vero ...San Antonio, TX)”.

The Register compró una caja de paletas Vero Super Palerindas empaquetadas de esta manera y vendidas en una tienda de Anaheim. Las paletas analizadas de esta caja resultaron estar libres de plomo, pero las versiones mexicanas, que se encuentran más frecuentemente en tiendas del Condado de Orange, mostraron altos niveles de plomo.

En agosto, la FDA emitió una alerta de importación sobre Candy Pop, la filial de Vero que produce Super Palerindas. Al igual que The Register, la agencia federal encontró grandes cantidades de plomo en la paleta de sabor tamarindo cubierta de chile. Teóricamente, la FDA detendría todos los lotes que encuentre cruzando la frontera hasta que Vero le proporcione resultados de análisis que demuestren que está bien. En la práctica, los dulces pasan sin ser percibidos por los agotados trabajadores de las aduanas en camionetas, cajuelas y bolsas de equipaje.

The Register lo encontró en dulcerías desde La Habra hasta San Juan Capistrano tan recientemente como febrero. Estos dulces también están fácilmente disponibles en cadenas como Food 4 Less, usualmente en los mismos pasillos que los Snickers y Junior Mints.

SE ENCUENTRA EN LA BOLSA

Envoltorios: Alfonso Campos, copropietario de Envolturas Transparentes, empresa localizada en las afueras de Morelia, no le cree a los análisis realizados por el estado de California que indican que sus envolturas tienen altos niveles de plomo pero dice que si existe un problema, es la culpa de los proveedores de tinta.

Hay docenas de empresas en el sur de California que compran dulces, los ponen en sus propias bolsas y los venden con un recargo.

El proceso de cambiar de bolsas logra al menos dos objetivos importantes. Al ponerle una etiqueta en inglés a la bolsa, un producto identificado sólo en español de repente cumple con los requisitos de etiquetado de la FDA y de California. Y al hacer que todas las bolsas sean iguales en tamaño y forma, se pueden acomodar más facilmente en las repisas de las tiendas y junto a las cajas.

Pero lo que pasa es que entonces el control de calidad queda fuera de las manos del fabricante.
El Pecas, con sede en Chula Vista, compra paletas Vero Mango, les agrega su propio chile y luego pone las paletas en bolsas que no las identifica como paletas Vero.

The Register analizó 10 muestras de paletas Vero Mango, de las dos versiones, para ser importadas y exportadas, que no fueron reempaquetadas por El Pecas. Todas resultaron libres de plomo.
Pero cuando The Register analizó las paletas Mango Lollipops que habían sido re-empaquetadas por El Pecas, se encontró plomo.

Mayte Flores, gerente de El Pecas, dijo que estaba sorprendida por los resultados y que tenía la intención de mandar a hacer sus propias pruebas.

“Cada vez que compramos dulces, queremos asegurarnos que no estamos envenenando a los niños”, dijo Flores. “No quiero lastimar a los niños”.

Pero Flores no mandó a hacer sus propios análisis. Lo que hizo fue llamar a los oficiales de Vero, quienes le dijeron que no había problemas. Ella dijo que les creyó.

En Vero, de la Torre dijo que no sabía que otras compañías volvían a empaquetar sus dulces y los vendían como si fueran de ellas.

x “Yo sé que con el producto que importamos para los Estados Unidos, no hemos tenido problemas”, dijo de la Torre. “Yo no analizo productos en México ni otros que alguien más reempaqueta”.

PRESENTACIÓN DE SUPERHÉROE

Tradición: María Elisa Vasquez, de 82 años, vende dulces en un popular mercado en Morelia, Michoacán. Ella dice que ha comido los tradicionales dulces toda su vida y no ha padecido de algún efecto negativo.

Los amantes de dulces en los Estados Unidos han comprado golosinas de México por años sin saberlo. El hecho que más y más dulces se estén produciendo al sur de la frontera es una realidad del mercado en perpetua evolución

En 1969, Hershey inauguró una de sus primeras fábricas en México. Desde entonces, casi todas las más grandes compañías de dulce, como Tootsie Roll, Nestlé, Adams, PepsiCo, han abierto plantas ahí, principalmente para aprovechar el azúcar y la fuerza laboral más barata.

Compradores en EU probablemente no noten la diferencia. Los Hershey’s Giant Kisses aún se ven como Hershey’s Giant Kisses. Igualmente, cuando Mars compró a la empresa Grupo Matre en el 2001, mantuvo la popular línea de productos Lucas.

“Querían atraer al consumidor hispano, especialmente en el suroeste, dónde éstas son marcas reconocidas”, dijo Jim Corcoran, vicepresidente de relaciones comerciales de la Asociación Nacional de Confiteros.
Hay pocas marcas más reconocidas que Superman. Su imagen y las imágenes de otros personajes de caricaturas que tienen admiradores internacionales son usadas por compañías de dulces para hacer reconocibles a los dulces en ambos lados de la frontera. Winnie the Pooh, SpongeBob SquarePants y el Increíble Hulk aparecen en dulces mexicanos que se pueden encontrar en tiendas del sur de California.

Superman vende Duvalín, el cremoso dulce que sabe a chocolate. El dulce es producido por Joyco México. Bart Simpson vende la paleta con sabor a mango cubierta de chile producida por Vero.

Ambos, Warner Bros., a quien le pertenece Superman y Twentieth Century Fox, que es dueño de los Simpsons, llegaron a acuerdos para que estos dulces se vendieran sólo en México.

Sin embargo, The Register compró ambos dulces en el Condado de Orange. Ambos tuvieron altos niveles cuando se les analizó para determinar su contenido de plomo. Duvalín tiene una versión hecha para los Estados Unidos que no tuvo altos resultados de contenido de plomo.

Vero dijo que tenía un acuerdo con Fox, pero Fox no confirmó el arreglo. Warner Bros. dijo que tenía la intención de hacer investigaciones sobre la calidad de Duvalín. La licencia de Joyco para vender dulces con la imagen de Superman y sus amigos luchadores contra el crimen se venció en octubre.

SE SUGIERE LA AUTORREGULACIÓN

Listas para el viaje: Una trabajadora empaca Serpentinas en Dulces Moreliates en Morelia, Michoacán. Antonio Mora Mendoza es el dueño del negocio establecido hace 50 años. Funcionarios gubernamentales han encontrado altos niveles de plomo en las Serpentinas.

La incertidumbre sobre cómo se fabrican los dulces y cuánto plomo puedan contener espanta y enoja a padres de familia como José y Lorena Beltrán.

La pareja de Anaheim es cuidadosa cuando se trata de sus tres hijos. Compraron tres asientos de bebé para cada uno de sus autos y tres más para el auto de la niñera.

“Nunca se puede ser demasiado cuidadoso”, dijo José.

Cuando la pareja se enteró de que los dulces que sus niños estaban comiendo en una fiesta de cumpleaños el pasado noviembre podrían contener plomo en niveles lo suficientemente altos para causarle daño a sus cerebros, se horrorizaron.

José Beltrán creció en el Valle de San Fernando y pasó muchos fines de semana en Tijuana con sus abuelos, tíos y tías. Sus niños comen algunos de los mismos dulces que él comía cuando era niño. Es muy difícil para él imaginar que la paleta con sabor a mango que le encanta a su hijo más pequeño pueda ser tóxica.

Lo que es peor, dijo Beltrán, es la decisión de las empresas de dulces de fabricar una versión supuestamente menos peligrosa para el mercado de los Estados Unidos mientras les venden a las familias de México un producto potencialmente alto en contenido de plomo.

“Deberían de importarles todos los niños, no sólo de dónde vienen, sino solamente porque todos somos seres humanos”, dijo Beltrán. “Todo es cuestión de la codicia”.

Runako Kumbula, un abogado del grupo defensor de los derechos del consumidor Public Citizen, dijo que sin reglamentos claros, las empresas no sienten necesidad de producir el mismo dulce sano para los mercados de México y los Estados Unidos.

“Moralmente, están haciendo algo malo, pero legalmente, no”, dijo Kumbula.

“Hay estándares (de calidad) más bajos en probablemente millones de diferentes áreas en México que los que hay aquí, y en algunas áreas, probablemente los estándares sean más altos. Así es como es, y las corporaciones están aprovechando la situación”.

Otros defensores de los derechos de la salud de los niños dicen ya saberse ésta historia.

“Es inquietantemente similar a las acciones de los fabricantes de pintura a base de plomo al principio del siglo 20 cuando sabían que su producto contenía plomo y eligieron sacarlo al mercado de todas formas”, dijo Eileen Quinn, subdirectora de la organización Alianza para Hogares Sanos, un grupo en Washington D.C. que lucha por la prevención del envenenamiento por plomo. “Están actuando deliberadamente y ponen a las ganancias antes de la salud pública”.

Cuando se le dijo al gobernador de Michoacán acerca de la práctica de fabricar dos versiones de un mismo dulce, se mostró indignado.

“La salud de una persona vale lo mismo aquí o allá”, dijo el gobernador Lázaro Cárdenas Batel. “Debemos encontrar una manera de obtener el mismo nivel de calidad en los dos lados”.

Algunas empresas han decidido que no vale arriesgarse por ganancias más altas.

Debido a los descubrimientos de The Register, Grupo Lorena, el fabricante de Pelon Pelo Rico, dice que tiene la intención de usar normas más estrictas para limitar el contenido de plomo en sus productos.

La compañía ha tenido una historia de problemas con el plomo. Expedientes de pruebas de California indican que el dulce ha resultado con altos niveles de plomo 11 veces desde 1994.

La compañía ahora analiza sus dulces diariamente, dijo el vocero Javier Arroyo, y no ha encontrado problemas con el plomo. The Register analizó ambas versiones de Pelon Pelo Rico, la dirigida a los Estados Unidos y la hecha para consumo en México, el año pasado, después de las pruebas estatales, y no encontró plomo en ninguna de las 10 muestras.

Arroyo sugirió que sería mejor si las empresas empezaran a regularse ellas mismas. Las compañías productoras de atún enlatado que se aseguran que los delfines no se quedan accidentalmente atrapados en sus redes de pesca estampan sus latas con la frase “dolphin-safe tuna”, que significa que la producción tiene cuidado de no dañar a los delfines. Las empresas de dulces podrían formar una “Asociación de Dulces Libres de Plomo” con un objetivo similar, dijo Arroyo.

“Pero es muy difícil lograr que las compañías se olviden de pelear en el mercado y decidan resolver algo juntos”, dijo Arroyo.

Alpro Alimentos Proteínicos, ubicado en la ciudad de México, fabrica un dulce en polvo picosito con envolturas de colores brillantes.

El gerente general Francisco Canovas Corral dijo que le costó trabajo para mejorar la reputación de su compañía de dulces después de que funcionarios a cargo de regulación en California encontraron altos niveles de plomo en las envolturas en 1994.

Los dulces, Brinquitos se encontraron en casa de un niño que presentaba niveles altos de plomo en San Bernardino. Canovas Corral fue penalizado en ambos lados de la frontera, y la compañía cerró por casi un año. Después de recuperarse, comenzó a usar tintas orgánicas libres de plomo para todos sus productos, lo cual duplicó los costos de empaquetado.

Oficiales gubernamentales de California y los Estados Unidos pusieron a Brinquitos de ejemplo cómo una exitosa intervensión del gobierno, así lo indican documentos internos del estado.

Canovas Corral dijo que aunque él no exporta directamente, sabe que sus dulces se venden en California.

“No podemos controlar el contrabando”, dijo Canovas Corral. “Si producimos una caja de Brinquitos para México, no se puede evitar que el dulce llegue a Tijuana y luego a San Diego. Es un serio problema”.

Un dulce, del tipo que viene en ollitas contaminadas, ha sido sacado en gran medida de las tiendas en los Estados Unidos debido a problemas relacionados con su contenido de plomo, pero continúa envenenando a niños en México.

Una de las más crueles ironías del mundo en desarrollo es que este mismo dulce ayuda a que cientos de familias pobres en un pueblito de México sigan saliendo adelante.

Los reporteros Valeria Godines y Keith Sharon de The Register contribuyeron a este reportaje.

 

 

 


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