Los fabricantes de dulces
El uso de ingredientes contaminados con plomo
suscita cuestiones éticas
 |
 |
| A
enrollar se ha dicho: Un trabajador enrolla Serpentinas en la
fábrica de Dulces Moreliates en Morelia, Michoacán.
The Register encontró niveles altos de plomo en la versión
de éste dulce hecha específicamente para el mercado
mexicano, pero que se compró en el Condado de Orange.
(Fotos por ANA VENEGAS) |
|
|
|
|
Por JENIFER B. McKIM y WILLIAM
HEISEL
The Orange County Register
Morelia, Michoacán
Trabajadores en la fábrica de dulces de la empresa Dulces
Moreliates aplanan pegotes de pasta de tamarindo y chile endulzados
en láminas largas y pegajosas. Los enrollan bien apretaditos
y los cortan, y el resultado son espirales de color café
que parecen serpientes dormidas.
De ahí el nombre: Serpentinas.
Los trabajadores con el pelo bajo gorras y
los rostros cubiertos con máscaras protectoras preparan las
envolturas, rollos de plástico con letras naranja fulgurante.
Las Serpentinas son golosinas populares en
México y entre los latinos en los Estados Unidos. En el Condado
de Orange, varios mercados de productos étnicos, tiendas
pequeñas y tiendas de cadenas grandes las venden.
Pero hay algo peligroso en la manera en que estos dulces, y otros
en México, se han producido.
Hay algo en la receta.
Las pruebas indican que el chile molido, el
tamarindo y la tinta en las envolturas han contenido niveles de
plomo que pueden causarle daños cerebrales a los niños
que consumen dulces mexicanos regularmente. Al menos ocho empresas
de dulces mexicanos han sido penalizadas por oficiales gubernamentales
de los Estados Unidos por producir dulces cuyos análisis
han resultado con altos niveles de plomo. Agencias estatales y federales
han emitido alertas de salud pública y así han forzado
a las tiendas a dejar de vender esos dulces y a las fábricas
a cambiar sus métodos de producción.
Pero en vez de asegurarse de que sus dulces
sean sanos para todos los niños, algunas empresas han elegido
una ruta más barata.
Ellos les venden dulces que pueden estar sucios
y ser propensos a tener un alto contenido de plomo a los niños
en México. Cuando producen dulces destinados para la exportación,
cambian de marcha.
En la planta de Serpentinas el verano pasado, eso significaba que
los trabajadores tenían que tallar las máquinas para
limpiarlas. Sacaron reservas de chile esterilizado, más caro,
y tejocotes. Hicieron una tanda diferente de Serpentinas, que sigue
siendo una serpiente dormida, pero sin la mordedura venenosa. Después
envolvieron los inocuos dulces en plástico transparente sin
tinta tóxica.
 |
 |
El mismo dulce, dos recetas.
Una más sabrosa, barata y que suele tener niveles
de plomo tóxicos para el mercado mexicano. La otra más
insípida, más cara y formulada para que pueda ser
exportada a través de la frontera.
Las dos versiones de Serpentinas y muchos otros dulces que se producen
de dos distintas maneras se venden en tiendas del sur de California,
a veces sin que el fabricante lo sepa, de acuerdo a una investigación
del diario The Orange County Register.
En el caso de las Serpentinas, cada versión
viene en paquetes diferentes.
Pero en otros casos, los dulces son empacados
de una forma que no les permite a los padres de familia distinguir
cuáles son dulces limpios y cuáles podrían
envenenar a sus niños.
E incluso en cada bolsa de dulces, cada pieza
de dulce es diferente. El plomo se mueve y se acomoda cuando se
mezclan los ingredientes, así que algunas piezas resultarán
con altos niveles de plomo y otras resultarán sin plomo.
Así, el simple hecho de comprar dulces es como jugar a la
ruleta rusa.
La Administración de Fármacos
y Alimentos de los Estados Unidos (FDA) y el Departamento de Servicios
de Salubridad de California han sabido por años que las compañías
fabrican dos versiones.
Documentos acumulados por las agencias indican
que los análisis de más de 80 distintos dulces mexicanos
han resultado con altos niveles de plomo. Pero los oficiales estatales
y federales no han hecho casi nada para tratar el problema de que
estos dulces crucen la frontera.
La FDA analiza cuando mucho un 2 por ciento
de todos los productos que ingresan a los Estados Unidos. Documentos
indican que en los últimos tres años, la agencia ha
analizado un promedio de menos de cuatro dulces por mes.
The Register analizó 180 muestras de dulces mexicanos de
distintas marcas para esta serie. Ocho marcas, o un 32 por ciento,
tuvieron altos niveles de plomo.
Para este artículo, aproximadamente
70 muestras de dulces de siete marcas fueron analizadas porque son
de los que se producen de dos distintas maneras. Algunos dulces
se compraron en su envoltorio original destinado al mercado mexicano.
Otros se compraron directamente de los distribuidores y fabricantes
en México antes de que los dulces cruzaran la frontera.
Cuatro de las siete marcas resultaron con altos
niveles de plomo en los análisis de The Register. En algunos
casos, los niveles de plomo eran seis veces los límites establecidos
por el estado de California. En todos estos dulces, los niveles
eran tan altos que con un solo dulce, un niño rebasaría
el índice de tolerancia al plomo establecido por la FDA.
Cuando The Register analizó las mismas
marcas de productos, pero la versión hecha para venderse
en los Estados Unidos, los productos resultaron libres de plomo.
Los pocos fabricantes que admiten que producen
dulces de dos maneras señalan aspectos económicos,
preferencias culturales y diferentes requisitos de seguridad alimentaria.
Las agencias de salubridad de México
no tienen los recursos para otorgar licencias o inspeccionar a todos
los fabricantes de dulces del país, y analizar los dulces
no es una práctica común.
Pero México ha tomado medidas contra
fabricantes de dulces cuando ha sido apremiado por sanciones en
los Estados Unidos.
Los productos que se mandan a los Estados Unidos
tienen que cumplir con ciertos requisitos de aditivos alimentarios,
etiquetado y de contenido de plomo. México no tiene los mismos
requisitos.
Y los fabricantes de dulces mexicanos no creen
que sus productos representen un peligro.
Podemos ponernos a debatir sobre lo qué
es seguro y lo que no, pero como siempre en los negocios uno trata
de hacer lo que le dicen sus expertos que es seguro y se guía
de eso y trata de servir cualquier mercado que sea que esté
disponible, dijo Luis Antonio de la Torre, gerente general
de la filial en Texas de la gigante empresa de dulces mexicanos
Dulces Vero, la cual exporta versiones de dulces más limpios
a los Estados Unidos. No estamos tratando de esconder nada,
ni de economizar.
Los padres de familia y defensores de los derechos
del consumidor dicen que los fabricantes de dulces les dan más
importancia a las ganancias que a la salud de la gente.
Yo no creo que los niños x mexicanos
sean más resistentes al plomo que los niños de otros
países, dijo el Dr. Herbert Needleman, un pionero en
la investigación del envenenamiento por plomo en la Universidad
de Pittsburgh. La evidencia de cómo el plomo daña
a los niños es clara. Está en las manos de (las empresas)
el hacer lo debido.
AUMENTAN
LAS VENTAS DE DULCES MEXICANOS
 |
 |
| Acecha
el peligro: Oscar Tapia, de ocho años (izquierda),
y su hermano José Manuel Tapia, de cinco años,
contemplan la variedad de dulces ofrecida por la camioneta de
Alicia Gómez en las calles de Cedar y Pine en Santa Ana.
Como otros comerciantes, Gómez ofrece una amplia selección
de dulces mexicanos, incluyendo algunas marcas que han resultado
con altos niveles de plomo. |
México es el país que vió
nacer al dulce favorito de los Estados Unidos: el chocolate.
Los españoles bajo el mando de Hernán
Cortez encontraron a los aztecas en el año 1519 bebiendo
un líquido de cacao en copas doradas en las ceremonias religiosas
pues creían que era un regalo de los dioses.
Por medio de España, el chocolate llegó
a todo el mundo de distintas formas; las tabletas de chocolate aparecieron
a mediados del siglo 19. En México, el chocolate no mantuvo
su popularidad tanto como otros dulces que aprovecharon las abundantes
cosechas de azúcar, chile y tamarindo con las que cuenta
el país.
Hoy en día, los aproximadamente 1,500
fabricantes de dulces del país varían desde establecimientos
familiares pequeños en caminos rurales hasta grandes compañías
con oficinas internacionales. A diferencia del mercado de los Estados
Unidos, que está dominado por grandes empresas como Hershey
y Russell Stover, más del 80 por ciento de los fabricantes
de dulces de México son empresas familiares pequeñas.
Las empresas de dulces mexicanos no pueden
depender del mercado nacional, donde el consumo de dulces es de
aproximadamente 6 dólares por persona, por año, uno
de los más bajos índices de gasto por persona en el
continente americano. En los Estados Unidos, esa cifra asciende
a más de 50 dólares por persona y genera 15 mil millones
de dólares en ventas anuales.
Es por eso que con la ayuda de fabricantes de dulces estadounidenses
que han adquirido compañías mexicanas o construido
sus propias compañías, México ha más
que triplicado sus ventas en los Estados Unidos desde que el Tratado
de Libre Comercio entró en efecto en 1994. Se espera que
las ventas en la industria del dulce mexicano asciendan hasta los
880 millones de dólares para el 2006.
DULCES
PARA EU SON MÁS LIMPIOS
 |
 |
| Molinero:
Jesús González, con un puñado de chiles
guajillo secos, va caminando en un almacén en su molino
en Aguascalientes. Él no se sorprendió cuando
se enteró que unos análisis del chile en polvo
que sale de su molino indicaron que el chile contenía
grandes cantidades de plomo. Él dijo que el costo de
limpiar el chile sería muy alto. Cada peso cuenta. ¿Que
más puedo hacer yo?, preguntó. |
Las empresas mexicanas tienen un gran incentivo
económico para producir dos tipos de productos.
Las versiones de dulces hechas para México
cuestan menos, tanto como cinco veces menos por algunos ingredientes,
de acuerdo a oficiales de las empresas y a distribuidores de dulces.
Si las pequeñas empresas fueran forzadas a producir sus dulces
con un alto nivel de calidad, algunos dicen que tendrían
que cerrar.
Y los dulces más baratos gustan más
al paladar local. Los rigurosos lavados que se hacen a las versiones
para los Estados Unidos no solo eliminan la tierra y el plomo sino
que quitan el sabor.
Muchas compañías se negaron a
comentar acerca de sus procesos de fabricación o, a pesar
de que existe evidencia de lo contrario, negaron que ellos producen
dos versiones de dulces.
Pero otras defendieron ésta práctica.
Antonio Mora Mendoza de Dulces Moreliates dice que su compañía
adapta las Serpentinas a la medida de lo que el consumidor quiere
y el gobierno requiere en cada mercado.
Los mexicanos prefieren el tamarindo. Les gusta
su sabor fuerte y picante y su textura. Pero funcionarios estadounidenses
han determinado que el tamarindo es más sucio que lo permitido
por los reglamentos. Hace casi 10 años, la Administración
de Fármacos y Alimentos ordenó que se detuviera en
la frontera el ingreso de todo producto de tamarindo. Entonces,
Mendoza dice, él no manda productos de tamarindo a los Estados
Unidos.
Expedientes del estado indican que el 45 por
ciento de los análisis de todas las muestras de Serpentinas
han resultado altos en plomo. Una envoltura tuvo uno de los resultados
más altos vistos por el estado: 15,000 partes por millón.
Esa cifra es 25 veces el límite establecido por el estado.
A los defensores de los rderechos de la salud
les preocupan las envolturas tanto como los dulces mismos porque
la tinta tóxica de las envolturas puede penetrar en el dulce.
También, los niños lamen las envolturas para quitarles
el pegajoso dulce. El comer aunque sea una tirita de esa envoltura
haría que un niño rebasara su índice de tolerancia
al plomo.
Cuando The Register analizó dos versiones
del dulce y sus envolturas, surgió una diferencia muy evidente.
La versión de Serpentinas para los Estados Unidos pasó
la prueba, pero la versión mexicana (que se compró
en el Condado de Orange) mostró un contenido de plomo dos
veces el nivel que el estado considera un posible peligro a la salud.
The Register analizó cinco muestras de cada versión.
Mendoza, quien representa a la generación
más reciente en dirigir el pequeño negocio de medio
siglo de edad, dice que él no le cree a las pruebas que tiene
el estado de California contra sus dulces. Él conoce el proceso
de fabricación de dulces como la palma de su mano. El ya
jubilado ingeniero construyó a mano parte del equipo que
usan para moler y prensar los dulces.
Él le mostró a The Register los
resultados de los análisis realizados por su empresa, que
decían que los dulces estaban limpios.
Todo está bien. Está bien
hecho, dijo Mendoza en junio. (Los importadores estadounidenses)
me piden que se los mande de manera diferente.
Pero el mes pasado, Mendoza le dijo a The Register
que había empezado a usar chiles más limpios para
ambas versiones de su dulce este año, aunque iba a continuar
usando tamarindo y las coloridas envolturas con tinta para la versión
mexicana.
Mendoza fabrica aproximadamente un 3 por ciento
de su dulce para exportación. Como es el caso en la mayoría
de las empresas que hacen dos versiones distintas del mismo producto,
la gran mayoría de la producción de dulces, al menos
en teoría, es para el mercado mexicano.
Vero, una de las más grande empresas
mexicanas de dulces, fabrica menos del 5 por ciento de sus dulces
específicamente para cumplir con los reglamentos de Estados
Unidos, dijeron oficiales de la compañía.
Pero grandes distribuidores en los Estados Unidos compran las versiones
mexicanas al otro lado de la frontera y las pasan en camiones. Así
lo hacen también negociantes pequeños que hacen entregas
a tiendas pequeñas y a camionetas de helados en el Condado
de Orange.
A menos que un dulce sea el tema de una alerta
de la FDA, los importadores pueden traerlos legalmente. En la mayoría
de los casos, los dulces pasan la frontera sin problemas. Si los
distribuidores a sabiendas mandan dulces que contienen una cantidad
alta de plomo, los distribuidores podrían ser penalizados,
pero The Register no encontró ningún caso donde esto
había pasado.
Esto explica en gran parte por qué los
padres de familia en el sur de California tienen una alta probabilidad
de comprar la versión mexicana de los dulces.
FABRICANTES
DUDAN DE LOS ANÁLISIS
 |
 |
| Evidencia:
Agustín Bracho, abogado de Industrial Dulcera Tasachi,
dijo que los falsificadores que hacen copias piratas de sus
productos son los culpables de los altos resultados de plomo
en los dulces Chaca Chaca. El tiene fotos de estos productos
piratas. El mes pasado, su empresa cerró después
de que una alerta de salud fuera emitida. |
En las faldas de la Sierra Madre, Effem México,
que fabrica productos bajo el nombre Lucas, toma medidas extremas
con los dulces dirigidos a los Estados Unidos. La empresa ubicada
en Santa Catarina le compra chiles a agricultores que cumplen con
requisitos muy estrictos. Los chiles deben recogerse antes de que
maduren para que así no atraigan insectos que los ensucien.
Deben de ser lavados vigorosamente y secados bajo techo.
Para los dulces que son para México,
los chiles maduran en el tallo. Después, sin ser lavados,
se ponen a secar al sol.
La empresa de dulces de los Estados Unidos, Mars Inc., una de las
más grandes productoras privadas de productos alimenticios
en el mundo, compró la línea de productos Lucas en
el 2001. Oficiales de Mars insisten que sus productos no contienen
ni han contenido grandes cantidades de plomo.
Pero los expedientes sobre las pruebas estatales
y federales indican que estos dulces Lucas resultaron con altos
niveles de plomo en 20 ocasiones (más de la mitad de todas
las pruebas) desde 1994. Estos dulces incluyen el popular Lucas
Limón, una mezcla con sabor a limón y sal que a los
niños le gusta ponerse directamente en la lengua.
No es muy claro si los dulces Lucas han tenido
análisis con resultados altos desde que Mars compró
la empresa. Resultados de análisis de la FDA proporcionados
a The Register muestran que tres dulces Lucas dieron resultados
altos entre octubre del 2000 y noviembre del 2002, pero los documentos
no especifícan fechas.
Ejecutivos de Mars dijeron que no han sido
notificados por el estado ni la FDA acerca de resultados altos de
plomo. Tim Anh, director de servicios de calidad de Mars, dijo que
la compañía permite que se quede un poco más
de tierra en sus dulces fabricados para México porque, francamente,
más tierra significa más sabor.
No es que la tierra sepa rica, pero al lavar los chiles, se remueven
los que se conocen como compuestos sazonadores, explicó
Anh. Chiles sin lavar, secados al sol pican más.
La versión para exportar tiene
una porción menor de fragmentos de insectos que la que vendemos
en México por las regulaciones en los Estados Unidos,
dijo Anh.
Análisis de The Register descubrieron
que chiles sin lavar pueden ser una fuente de plomo, pero Anh dijo
que pruebas realizadas por la compañía en ambas versiones
de los dulces no han revelado problemas. El se negó a revelar
cifras específicas.
Otra compañía que dice dudar
de las cifras de los resultados de pruebas realizadas por California
está localizada en una calle de la ciudad de Morelia.
Industrial Dulcera Tasachi fabrica barras de
dulce hechas con tejocote y chile llamadas Chaca Chaca. El dulce
ha resultado con altos niveles de plomo en 17 pruebas estatales
y federales desde 1998.
The Register analizó siete x muestras
de este dulce. Las versiones para México resultaron altas
en plomo en dos ocasiones. Las versiones para los Estados Unidos
no registraron niveles de plomo. Después de repetidas preguntas
acerca de Chaca Chaca de parte de The Register, el estado y la FDA
emitieron una alerta el mes pasado.
Antes de esta medida reguladora, Agustín
Bracho, abogado de Chaca Chaca, no aceptaba que su compañía
exportaba el dulce a los Estados Unidos, mucho menos que fabricaba
un producto especial para los Estados Unidos.
Pero la compañía que ha importado
Chaca Chaca para su venta en los Estados Unidos cuenta una historia
diferente. Victor Reyes de la empresa Triunfo-Mex Inc. en City of
Industry dijo que su empresa ha importado barritas de Chaca Chaca
desde 1991, a veces en cargamentos de hasta 300,000 barras al mes.
Reyes dijo que muchos fabricantes de dulces no quieren reconocer
que hacen dos versiones del mismo producto por miedo a que dañe
las ventas en México.
Muchas compañías tienen
miedo a que dañe su imagen, dijo.
Por esa razón, las compañías se abstienen de
etiquetar productos de diferente manera, dijo. Eso hace casi imposible
que los consumidores sepan cuál versión están
consumiendo.
El enorme almacén de Triunfo-Mex ilustra
el éxito de la industria mexicana del dulce en los Estados
Unidos. Importa más dulces que cualquier otro distribuidor
independiente, dicen fabricantes y comerciantes mayoristas de dulces.
Relajado en la sala de juntas abastecida con tequila, champaña
y coñac, Reyes dijo que cerca de 50 de sus clientes producen
versiones de productos exclusivamente para exportación con
ingredientes más limpios y tintas libres de plomo para asegurar
la entrada a través de la frontera. Reyes dejó de
importar Chaca Chaca el otoño pasado porque dijo que el fabricante
ya no pagaría por el chile más limpio.
Es mucho más caro para las empresas
fabricar un producto para la exportación, dijo Reyes.
DIFÍCIL
DE DISTINGUIR
 |
 |
| Se vuelven
a empaquetar: Fabricantes empacan dulces en El Pecas
en Chula Vista. La compañía reempaqueta dulces
producidos por otros fabricates de dulces mexicanos y les pone
su propia etiqueta. Análisis de The Register revelaron
niveles altos de plomo en dulces con etiquetas de El Pecas. |
A pesar del esfuerzo y los gastos realizados
para fabricar dos recetas, las versiones para la importación
y la exportación pueden ser difíciles de distinguir.
Las etiquetas frecuentemente son las mismas y en unos casos, las
versiones mexicanas se disfrazan para parecerse a los productos
para los Estados Unidos.
Esto se debe en parte, una vez más,
a los aspectos económicos.
Los fabricantes de dulces no quieren gastar
dinero extra en paquetes de presentación diferentes para
el producto más limpio. Las compañías que distribuyen
el dulce no quieren cambiar la presentación tampoco.
Ellos esperan que los latinos que compraron
estos dulces cuando niños en México querrán
comprarlos aquí ahora. Es por eso que algunos dulces mexicanos,
con rebanadas de piña que usan sombreros, ositos sonrientes
y vaquitas pensativas, se ven pintorescos comparados a algunas de
los dulces norteamericanos de apariencia simple.
Muchos de mis clientes tienen de 20 a
30 y tantos años, y dicen que les gustan estos dulces porque
crecieron con ellos, dijo Estela Gila en Carlos Meat
Market en La Habra, que cuenta con una gran selección de
dulces localizados al otro lado del mostrador de íícarne.
Hasta a las mismas compañías
se les hace difícil diferenciar entre las dos versiones una
vez que están en los estantes de las tiendas.
Puede que Vero use chiles de mayor calidad
en los dulces fabricados para los Estados Unidos, pero de la Torre
reconoció que los paquetes bilingües que se usan para
los dos países son idénticos.
La única pista es un cuadro de papel
blanco localizado afuera de algunas cajas y bolsas de dulces. Dice
en inglés: Imported and distributed by Vero candies
... San Antonio, TX. (Importado y distribuido por Dulces Vero ...San
Antonio, TX).
The Register compró una caja de paletas
Vero Super Palerindas empaquetadas de esta manera y vendidas en
una tienda de Anaheim. Las paletas analizadas de esta caja resultaron
estar libres de plomo, pero las versiones mexicanas, que se encuentran
más frecuentemente en tiendas del Condado de Orange, mostraron
altos niveles de plomo.
En agosto, la FDA emitió una alerta
de importación sobre Candy Pop, la filial de Vero que produce
Super Palerindas. Al igual que The Register, la agencia federal
encontró grandes cantidades de plomo en la paleta de sabor
tamarindo cubierta de chile. Teóricamente, la FDA detendría
todos los lotes que encuentre cruzando la frontera hasta que Vero
le proporcione resultados de análisis que demuestren que
está bien. En la práctica, los dulces pasan sin ser
percibidos por los agotados trabajadores de las aduanas en camionetas,
cajuelas y bolsas de equipaje.
The Register lo encontró en dulcerías
desde La Habra hasta San Juan Capistrano tan recientemente como
febrero. Estos dulces también están fácilmente
disponibles en cadenas como Food 4 Less, usualmente en los mismos
pasillos que los Snickers y Junior Mints.
SE
ENCUENTRA EN LA BOLSA
 |
 |
| Envoltorios:
Alfonso Campos, copropietario de Envolturas Transparentes, empresa
localizada en las afueras de Morelia, no le cree a los análisis
realizados por el estado de California que indican que sus envolturas
tienen altos niveles de plomo pero dice que si existe un problema,
es la culpa de los proveedores de tinta. |
Hay docenas de empresas en el sur de California
que compran dulces, los ponen en sus propias bolsas y los venden
con un recargo.
El proceso de cambiar de bolsas logra al menos
dos objetivos importantes. Al ponerle una etiqueta en inglés
a la bolsa, un producto identificado sólo en español
de repente cumple con los requisitos de etiquetado de la FDA y de
California. Y al hacer que todas las bolsas sean iguales en tamaño
y forma, se pueden acomodar más facilmente en las repisas
de las tiendas y junto a las cajas.
Pero lo que pasa es que entonces el control
de calidad queda fuera de las manos del fabricante.
El Pecas, con sede en Chula Vista, compra paletas Vero Mango, les
agrega su propio chile y luego pone las paletas en bolsas que no
las identifica como paletas Vero.
The Register analizó 10 muestras de
paletas Vero Mango, de las dos versiones, para ser importadas y
exportadas, que no fueron reempaquetadas por El Pecas. Todas resultaron
libres de plomo.
Pero cuando The Register analizó las paletas Mango Lollipops
que habían sido re-empaquetadas por El Pecas, se encontró
plomo.
Mayte Flores, gerente de El Pecas, dijo que
estaba sorprendida por los resultados y que tenía la intención
de mandar a hacer sus propias pruebas.
Cada vez que compramos dulces, queremos
asegurarnos que no estamos envenenando a los niños,
dijo Flores. No quiero lastimar a los niños.
Pero Flores no mandó a hacer sus propios
análisis. Lo que hizo fue llamar a los oficiales de Vero,
quienes le dijeron que no había problemas. Ella dijo que
les creyó.
En Vero, de la Torre dijo que no sabía
que otras compañías volvían a empaquetar sus
dulces y los vendían como si fueran de ellas.
x Yo sé que con el producto que
importamos para los Estados Unidos, no hemos tenido problemas,
dijo de la Torre. Yo no analizo productos en México
ni otros que alguien más reempaqueta.
PRESENTACIÓN
DE SUPERHÉROE
 |
 |
| Tradición:
María Elisa Vasquez, de 82 años, vende dulces
en un popular mercado en Morelia, Michoacán. Ella dice
que ha comido los tradicionales dulces toda su vida y no ha
padecido de algún efecto negativo. |
Los amantes de dulces en los Estados Unidos
han comprado golosinas de México por años sin saberlo.
El hecho que más y más dulces se estén produciendo
al sur de la frontera es una realidad del mercado en perpetua evolución
En 1969, Hershey inauguró una de sus
primeras fábricas en México. Desde entonces, casi
todas las más grandes compañías de dulce, como
Tootsie Roll, Nestlé, Adams, PepsiCo, han abierto plantas
ahí, principalmente para aprovechar el azúcar y la
fuerza laboral más barata.
Compradores en EU probablemente no noten la
diferencia. Los Hersheys Giant Kisses aún se ven como
Hersheys Giant Kisses. Igualmente, cuando Mars compró
a la empresa Grupo Matre en el 2001, mantuvo la popular línea
de productos Lucas.
Querían atraer al consumidor hispano,
especialmente en el suroeste, dónde éstas son marcas
reconocidas, dijo Jim Corcoran, vicepresidente de relaciones
comerciales de la Asociación Nacional de Confiteros.
Hay pocas marcas más reconocidas que Superman. Su imagen
y las imágenes de otros personajes de caricaturas que tienen
admiradores internacionales son usadas por compañías
de dulces para hacer reconocibles a los dulces en ambos lados de
la frontera. Winnie the Pooh, SpongeBob SquarePants y el Increíble
Hulk aparecen en dulces mexicanos que se pueden encontrar en tiendas
del sur de California.
Superman vende Duvalín, el cremoso dulce
que sabe a chocolate. El dulce es producido por Joyco México.
Bart Simpson vende la paleta con sabor a mango cubierta de chile
producida por Vero.
Ambos, Warner Bros., a quien le pertenece Superman
y Twentieth Century Fox, que es dueño de los Simpsons, llegaron
a acuerdos para que estos dulces se vendieran sólo en México.
Sin embargo, The Register compró ambos
dulces en el Condado de Orange. Ambos tuvieron altos niveles cuando
se les analizó para determinar su contenido de plomo. Duvalín
tiene una versión hecha para los Estados Unidos que no tuvo
altos resultados de contenido de plomo.
Vero dijo que tenía un acuerdo con Fox,
pero Fox no confirmó el arreglo. Warner Bros. dijo que tenía
la intención de hacer investigaciones sobre la calidad de
Duvalín. La licencia de Joyco para vender dulces con la imagen
de Superman y sus amigos luchadores contra el crimen se venció
en octubre.
SE
SUGIERE LA AUTORREGULACIÓN
 |
 |
| Listas
para el viaje: Una trabajadora empaca Serpentinas en
Dulces Moreliates en Morelia, Michoacán. Antonio Mora
Mendoza es el dueño del negocio establecido hace 50 años.
Funcionarios gubernamentales han encontrado altos niveles de
plomo en las Serpentinas. |
La incertidumbre sobre cómo se fabrican
los dulces y cuánto plomo puedan contener espanta y enoja
a padres de familia como José y Lorena Beltrán.
La pareja de Anaheim es cuidadosa cuando se
trata de sus tres hijos. Compraron tres asientos de bebé
para cada uno de sus autos y tres más para el auto de la
niñera.
Nunca se puede ser demasiado cuidadoso,
dijo José.
Cuando la pareja se enteró de que los
dulces que sus niños estaban comiendo en una fiesta de cumpleaños
el pasado noviembre podrían contener plomo en niveles lo
suficientemente altos para causarle daño a sus cerebros,
se horrorizaron.
José Beltrán creció en
el Valle de San Fernando y pasó muchos fines de semana en
Tijuana con sus abuelos, tíos y tías. Sus niños
comen algunos de los mismos dulces que él comía cuando
era niño. Es muy difícil para él imaginar que
la paleta con sabor a mango que le encanta a su hijo más
pequeño pueda ser tóxica.
Lo que es peor, dijo Beltrán, es la
decisión de las empresas de dulces de fabricar una versión
supuestamente menos peligrosa para el mercado de los Estados Unidos
mientras les venden a las familias de México un producto
potencialmente alto en contenido de plomo.
Deberían de importarles todos
los niños, no sólo de dónde vienen, sino solamente
porque todos somos seres humanos, dijo Beltrán. Todo
es cuestión de la codicia.
Runako Kumbula, un abogado del grupo defensor
de los derechos del consumidor Public Citizen, dijo que sin reglamentos
claros, las empresas no sienten necesidad de producir el mismo dulce
sano para los mercados de México y los Estados Unidos.
Moralmente, están haciendo algo
malo, pero legalmente, no, dijo Kumbula.
Hay estándares (de calidad) más
bajos en probablemente millones de diferentes áreas en México
que los que hay aquí, y en algunas áreas, probablemente
los estándares sean más altos. Así es como
es, y las corporaciones están aprovechando la situación.
Otros defensores de los derechos de la salud
de los niños dicen ya saberse ésta historia.
Es inquietantemente similar a las acciones
de los fabricantes de pintura a base de plomo al principio del siglo
20 cuando sabían que su producto contenía plomo y
eligieron sacarlo al mercado de todas formas, dijo Eileen
Quinn, subdirectora de la organización Alianza para Hogares
Sanos, un grupo en Washington D.C. que lucha por la prevención
del envenenamiento por plomo. Están actuando deliberadamente
y ponen a las ganancias antes de la salud pública.
Cuando se le dijo al gobernador de Michoacán
acerca de la práctica de fabricar dos versiones de un mismo
dulce, se mostró indignado.
La salud de una persona vale lo mismo
aquí o allá, dijo el gobernador Lázaro
Cárdenas Batel. Debemos encontrar una manera de obtener
el mismo nivel de calidad en los dos lados.
Algunas empresas han decidido que no vale arriesgarse
por ganancias más altas.
Debido a los descubrimientos de The Register,
Grupo Lorena, el fabricante de Pelon Pelo Rico, dice que tiene la
intención de usar normas más estrictas para limitar
el contenido de plomo en sus productos.
La compañía ha tenido una historia
de problemas con el plomo. Expedientes de pruebas de California
indican que el dulce ha resultado con altos niveles de plomo 11
veces desde 1994.
La compañía ahora analiza sus
dulces diariamente, dijo el vocero Javier Arroyo, y no ha encontrado
problemas con el plomo. The Register analizó ambas versiones
de Pelon Pelo Rico, la dirigida a los Estados Unidos y la hecha
para consumo en México, el año pasado, después
de las pruebas estatales, y no encontró plomo en ninguna
de las 10 muestras.
Arroyo sugirió que sería mejor
si las empresas empezaran a regularse ellas mismas. Las compañías
productoras de atún enlatado que se aseguran que los delfines
no se quedan accidentalmente atrapados en sus redes de pesca estampan
sus latas con la frase dolphin-safe tuna, que significa
que la producción tiene cuidado de no dañar a los
delfines. Las empresas de dulces podrían formar una Asociación
de Dulces Libres de Plomo con un objetivo similar, dijo Arroyo.
Pero es muy difícil lograr que
las compañías se olviden de pelear en el mercado y
decidan resolver algo juntos, dijo Arroyo.
Alpro Alimentos Proteínicos, ubicado
en la ciudad de México, fabrica un dulce en polvo picosito
con envolturas de colores brillantes.
El gerente general Francisco Canovas Corral
dijo que le costó trabajo para mejorar la reputación
de su compañía de dulces después de que funcionarios
a cargo de regulación en California encontraron altos niveles
de plomo en las envolturas en 1994.
Los dulces, Brinquitos se encontraron en casa
de un niño que presentaba niveles altos de plomo en San Bernardino.
Canovas Corral fue penalizado en ambos lados de la frontera, y la
compañía cerró por casi un año. Después
de recuperarse, comenzó a usar tintas orgánicas libres
de plomo para todos sus productos, lo cual duplicó los costos
de empaquetado.
Oficiales gubernamentales de California y los
Estados Unidos pusieron a Brinquitos de ejemplo cómo una
exitosa intervensión del gobierno, así lo indican
documentos internos del estado.
Canovas Corral dijo que aunque él no
exporta directamente, sabe que sus dulces se venden en California.
No podemos controlar el contrabando, dijo Canovas Corral.
Si producimos una caja de Brinquitos para México, no
se puede evitar que el dulce llegue a Tijuana y luego a San Diego.
Es un serio problema.
Un dulce, del tipo que viene en ollitas contaminadas,
ha sido sacado en gran medida de las tiendas en los Estados Unidos
debido a problemas relacionados con su contenido de plomo, pero
continúa envenenando a niños en México.
Una de las más crueles ironías
del mundo en desarrollo es que este mismo dulce ayuda a que cientos
de familias pobres en un pueblito de México sigan saliendo
adelante.
Los reporteros Valeria Godines y Keith Sharon
de The Register contribuyeron a este reportaje.
|