El principal sospechoso
Los chiles cultivados en México salen
limpios del campo, pero van acumulando plomo conforme se secan y
se muelen antes de llegar a las fábricas de dulces
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| Huertos
limpios: Campos como éste en las afueras de
Ojo Caliente, Zacatecas, cultivan chiles que se usan en todo
México. Los expertos dicen que aunque el plomo existe
en la tierra, los chiles, como otras frutas y verduras, no absorben
plomo de la tierra. La contaminación de los chiles ocurre
después de que salen del campo. (Fotos por DAVID
FITZGERALD) |
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Por VALERIA GODINES y JENIFER
B. McKIM
The Orange County Register
Parece increíble que se busque el plomo
de los dulces que envenena a los niños por aquí; aquí,
donde un molinero abre una bolsa de lona derramando un río
de chiles secos de color rojo quemado en un vertedor.
En este molino de Aguascalientes, los molinos machacan los chiles
durante unos estruendosos minutos antes de que finalmente salga
de ellos el polvo rojo y suave que cubrirá algunas golosinas
mexicanas.
Aquí es exactamente donde debería
de empezar la búsqueda.
Los inspectores de salubridad de los Estados
Unidos han buscado en muchas partes para descubrir de dónde
proviene el plomo que contienen algunos dulces. Han analizado las
envolturas. Han analizado las ollitas de barro en que vienen algunos
dulces. Han analizado los dulces.
Pero ni las agencias de salubridad estadounidenses
ni las mexicanas han realizado análisis exhaustivos del chile,
aunque éste es el ingrediente que la mayoría de los
dulces, que contienen altos niveles de plomo, tienen en común.
The Orange County Register contrató
a un laboratorio para conducir 55 análisis de chile fresco,
seco y en polvo que se compró en México. Más
del 90 por ciento de las muestras de chile en polvo resultaron tener
altos niveles de plomo. Estas cifras horrorizaron a funcionarios
de salud estatales y federales, quienes dicen que investigarán
el problema.
Cuando se les informó de los hallazgos
de The Register, funcionarios de la Administración de Fármacos
y Alimentos de los Estados Unidos(FDA, por sus siglas en inglés)
dijeron estar sorprendidos y querían saber más sobre
los resultados de los análisis.
Para investigar de qué forma el plomo
llega a los dulces, The Register le siguió el rastro desde
las tiendas donde se venden, hasta los campos de Zacatecas y recolectó
muestras a su paso que incluyeron tierra, agua de pozo, chiles frescos
y chile en polvo.
Muchas empresas de dulces obtienen su provisión
de dulces de Zacatecas, estado que produce casi la mitad de chile
seco en México.
The Register se enfocó en el chile guajillo,
que es verde y mide seis pulgadas. Las empresas de dulces de México
lo usan para darle a los dulces un saborcito agridulce. Los chiles
frescos, recién salidos de los huertos que analizó
The Register no contenían plomo. Pero para cuando el chile
en polvo llega a los mercados, donde algunas compañías
de dulces compran sus condimentos, ya puede estar contaminado.
En muchos casos, media cucharadita de chile
molido es suficiente para envenenar a un niño.
El plomo, que afecta más a los niños,
puede causar daños irreversibles. Puede reducir el coeficiente
intelectual y ocasionar dolor de estómago y daños
al riñón. Y el envenenamiento por plomo no se detecta
fácilmente porque los síntomas son cosas que pueden
ser causadas por otros males.
México, que apenas empezó a retirar
la gasolina con plomo en los años 90, está atrasado
como por 30 años con respecto a los Estados Unidos en los
esfuerzos para prevenir el envenenamiento por plomo. No se realizan
exámenes para detectar plomo en la sangre infantil rutinariamente.
Las normas estrictas para prevenir la intoxicación
por plomo están en efecto, pero casi nunca se hacen cumplir.
Sí se ha hecho progreso en lo que se refiere a crear una
mayor conciencia de los peligros del plomo en la cerámica.
Pero cuando se trata del chile, pocos en México saben de
los peligros.
Como es el caso del plomo en los dulces, no
existe una sino varias fuentes de plomo en el chile. Pero The Register
descubrió que la tierra y ciertos desechos tienen mucho que
ver.
Para entender cómo el plomo se infiltra
en el chile, se tiene que empezar desde el principio, en los huertos,
y seguir al chile en su viaje hacia x las fábricas de dulce.
LOS
HUERTOS NO SON LOS CULPABLES
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| De todos colores: Chiles secos
y productos de chile en polvo se venden en La Tapatía;
éste almacén propiedad de Jesús González
se encuentra en el Centro Agropecuario en Aguascalientes, México.
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José Pepe García
Saldívar, un campesino de Zacatecas, ha lidiado con plagas,
sequías, inundaciones y hongos. Pero, ¿con el plomo?
En esta tarde de septiembre, él camina
por sus huertos de chile, cinco acres en total, que quedan como
a 20 millas de Ojo Caliente. Las plagas y la lluvia han dañado
un poco su cosecha de chiles guajillo. García se agacha para
señalar el daño. Luego mira hacia arriba.
Si es que encuentran plomo aquí,
sería bueno que nos dijeran para que podamos hacer algo al
respecto, dijo.
García, de 49 años, no escogió su ocupación,
sino nació con ella, al seguir los pasos de su padre. No
sabe leer ni escribir, pero sí sabe los suficientes números
para entender los recibos.
Cuando el Tratado de Libre Comercio abrió
las puertas de los mercados de México en 1994, fue un golpe
tremendo para campesinos como García. El maíz de los
Estados Unidos, que el gobierno suele subvencionar, inundó
el mercado mexicano. Las cosas empeoraron cuando China, donde el
trabajo se paga mucho más barato, empezó a exportar
chile a México.
Los compradores, los intermediarios,
venían aquí y pagaban un buen precio, dice García.
Ahora, la cosecha ya no se vende. Ya no vale nada. El gobierno
permite este libre comercio y no nos ha beneficiado.
En esta tarde, García, quien usualmente usa una camisa de
franela y pantalones de mezclilla, va muy bien vestido. Usa un sombrero
color beige, una camisa planchada y pantalones de vestir. Quiere
verse profesional cuando vende sus chiles.
Se lleva sus chiles guajillo a una secadora
de chiles que queda a 10 millas de su huerto. A pesar de dar su
mejor presentación y regateos, pierde dinero en su cosecha.
Otra vez.
Este es el quinto año consecutivo que
le pasa.
Después de vender sus chiles, García
no tiene ni idea a dónde irán a parar. Tal vez en
una salsa en algún restaurante. Tal vez en la cocina de alguna
familia. Tal vez en un caramelo de algún niño del
Condado de Orange.
Los chiles frescos recién recogidos del huerto de García,
igual que los recogidos de otros cuatro huertos, no resultaron tener
plomo en pruebas de laboratorio. La tierra del terreno de García
si contenía plomo, con niveles de 16 partes por millón
(ppm). Otros cuatro huertos de chiles guajillo también tenían
plomo en la tierra, con niveles que iban desde las 18 ppm hasta
las 90 ppm. Toda la tierra tiene algo de plomo en ella, y los expertos
en el plomo no se preocupan por los niveles de esas muestras.
Es muy improbable que el plomo penetre
en los chiles frescos porque las frutas y las verduras generalmente
no absorben metal de la tierra, dijo Paul Bosland, un experto
en el estudio de los chiles de la Universidad Estatal de Nuevo Mexico.
Aunque la tierra tuviera mucho plomo, las hojas lo absorberían,
no el fruto.
Pero hay otras maneras en las que el plomo
puede colarse en el chile en polvo durante la jornada hacia la fábrica
de dulces.
LA
VENTA DEL CHILE
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| El proceso de secado:
En una secadora de chiles en Ojo Caliente, trabajadores como
Pedro Gutierrez (arriba, izquierda) descargan chiles frescos
que serán secados por ráfagas de aire caliente
que salen de máquinas que usan gas natural o dieses.
En México está prohíbido el uso dela gasolina
con plomo. |
Llega poco después de que amanece. Un
desfile de viejas camionetas pick up que manejan los cansados campesinos,
provenientes de los alrededores, pasan retumbando por la entrada
de cemento y se estacionan frente a la báscula. Se encuentran
ante la secadora en las afueras de Ojo Caliente.
Cresencio Ortiz, quien usa una hebilla de cinturón
grabada con un gallo de pelea, les espera.
El viejo de 71 años sonríe cuando se le acerca un
campesino. Ortiz saca un fajo grueso de billetes y empieza a contar.
Después de un minuto, él es ya el dueño de
los chiles de una de las camionetas.
Ortiz, padre de familia con siete hijos, es
el intermediario que compra chiles a los campesinos y después
se los vende a comerciantes o a molineros. Él trabaja en
la secadora, que tiene 120 clientes, algunos son dueños de
dos acres de huertos de chiles y otros poseen hasta 100 acres.
Es época de cosecha en esta mañana
de septiembre y las 15 secadoras en la región de Ojo Caliente
están en pleno apogeo. Los hombres corren de un montón
de chiles a otro, y comparan precios y calidad. Las amenazantes
nubes grises hacen que los trabajadores se apuren más y saquen
las lonas para cubrir los chiles que están en el suelo.
La temporada de secamiento en Zacatecas es
todo un ritual. Es un mundo gobernado por hombres. Intermediarios
de todo el estado que no se han visto en ocho meses se alegran de
reunirse. Se sientan a jugar barajas mientras los chiles se secan.
Se ponen a fumar, a veces a beber. Hablan de sus hijos y sus nietos.
Todas las secadoras se ven igual a primera vista: patios de cemento,
algunos tan grandes como estadios de football americano, cercados
por enormes paredes. Lo que pasa dentro de esas paredes depende
de una importante cosa: el rumbo hacia donde se dirige el chile.
Los chiles que se dirigen directamente a los
Estados Unidos o hacia compañías mexicanas con altos
volúmenes de ventas generalmente se limpian cuidadosamente,
se inspeccionan uno por uno y se empacan en cajas limpias. Pero
recorridos por cinco secadoras en Zacatecas revelaron que los chiles
que van para los mercados locales, o para compañías
pequeñas pasan por algo muy distinto. A esos no los inspeccionan
uno por uno. No los empacan en cajas limpias. Y definitivamente
no los limpian.
Hace frío afuera de la secadora cerca
de Ojo Caliente esta mañana, pero los hombres se mantienen
calientitos cerca de túneles de 10 pies de largo que arrojan
aire caliente por encima de los chiles por 24 horas, y causan así
que haya un delicioso aroma en el aire. Los encargados de las secadoras
dicen que las máquinas funcionan con gasolina sin plomo o
con gas natural, no con gasolina con plomo.
Cuando los chiles salen, tienen un color vino
quemado. Los hombres colocan los chiles en el suelo y los comienx
zan a separar. Ponen los que se ven más bonitos en un montón
y los que están algo maltratados en otro. Los chiles frecuentemente
se quedan en el suelo por 24 horas.
Los hombres meten los chiles en costales. Después,
con todo y botas, se meten ellos a los costales y pisan los chiles
para que quepan bien.
Claro que no es muy limpio, dijo
Ortiz. Pero no te los vas a comer así. Se limpian primero.
Ortiz expresa una opinión muy común
en México, que la responsabilidad de limpiar los productos
alimenticios es del consumidor. Líquidos antibacterianos
se venden junto a las frutas y verduras en mercados en todo el país.
En esta secadora, la tierra se le pega a algunos de los chiles secos
de Ortiz y también a los de otras docenas de montones.
Dos de los chiles guajillo de Ortiz que salieron
de la secadora fueron analizados en un laboratorio. Uno salió
limpio, el otro tenía un nivel de plomo de 0.5 ppm.
El plomo en los ingredientes que se usan para
preparar comida no debe de exceder un nivel de 0.1 ppm, dijo Richard
Jacobs, un especialista de la Administración de Fármacos
y Alimentos que lleva años investigando el plomo en los dulces.
Y la mayoría de las frutas y verduras que se analizan resultan
tener niveles inferiores a las 0.02 ppm, dijo Jacobs. El nivel límite
de plomo en los dulces considerado como nivel de preocupación
por el estado de California es de 0.2 ppm, pero no hay un nivel
establecido para el chile.
Dos de tres chiles guajillos enteros que fueron
tomados de otras secadoras también resultaron tener plomo.
En 18 muestras adicionales de chiles guajillos, el laboratorio enjuagó
los chiles y después analizó el agua para determinar
si la tierra que se les había pegado podía ser la
fuente del plomo. Cuatro de las muestras contenían plomo.
Es el principio de un problema que se agrava
para cuando los chiles salen de los molinos.
Ortiz y otros intermediarios todavía
tienen mucho trabajo por hacer cuando salen los chiles de las secadoras.
Cargarán los chiles en las camionetas y recorrerán
el país; algunos irán tan lejos como la Ciudad de
México, que queda a 300 millas. Tienen que encontrar un comprador.
Una de las primeras paradas será probablemente en una hora,
en Aguas
calientes, la capital de uno de los estados más pequeños
de México, donde trabaja Jesús González.
CHILE
SUCIO
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| Contaminantes:
Objetos como piedras y hasta partes de batería de auto
aparecen en los costales de chile guajillo en un molino de Aguascalientes. |
González trabaja en el corazón
del mercado agrícola, uno de los más grandes de México,
es tan grande como una ciudad; hay letreros con los nombres de las
calles y varios restaurantes.
Durante un día típico entre semana
se pueden ver cientos de camionetas que pasan volando y llevan hortalizas
por las calles donde las leyes de tránsito no significan
nada. Se ven hombres con retazos de res cuales capas sobre sus hombros
que van corriendo hacia la carnicería. Las mujeres pasan
con sus bolsas repletas de chiles. Los conductores les pitan a los
comerciantes que cruzan las calles corriendo sin cerciorarse si
vienen carros o no.
Todos tienen a donde ir, o algo que comprar o que vender. La ciudad
está rebosante de actividad.
González tiene que entrar en este desorden
todos los días para llegar a las cuatro tiendas de chiles
que posee.
El es muy católico. Tiene imágenes de santos en todas
sus tiendas. Durante la Guerra Cristera en la época posrevolucionaria,
en la década de los 20, cuando hubo hostilidades entre la
Iglesia Católica y el Estado, varias familias fueron reubicadas
a distintas ciudades. La familia de González fue mandada
de Jalisco a Aguascalientes.
Algunos dicen que tiene dinero, pero él no se da sus aires.
Maneja una camioneta vieja y usa ropas arrugadas. Sus sobrinos y
sobrinas que trabajan para él dicen que es como un padre
para ellos.
Sus clientes incluyen tiendas pequeñas
que atienden las madres de familia en sus vecindarios y dueños
de restaurantes. González ha vendido chiles a fábricas
de dulces una que otra vez. Él aprovecha si se presentan
oportunidades. Cuando las grandes compañías no consiguen
todo lo que necesitan de sus proveedores habituales, lo buscan a
él y a otros vendedores de chile para lo que les falta.
González no solamente vende chiles secos
enteros. El también es molinero, el único en el mercado
que abre todo el año.
Su molino está en una área de
clase media, cerca del mercado, tras una reja de metal negro. Hay
una casa en la entrada. Gallos de pelea cacarean en sus jaulas que
están en la parte de atrás junto a los costales de
chiles que han estado almacenados por dos años.
Tres trabajadores se pasan el día echando
los chiles al molino. Ellos no usan ni máscaras protectoras
ni guantes. Y, como cientos de molineros en México, no limpian
los chiles antes de molerlos.
TRATAN
DE AUMENTAR SUS GANANCIAS
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| Molinero:
Jesús González, con un puñado de chiles
guajillo secos, va caminando en un almacén en su molino
en Aguascalientes. Él no se sorprendió cuando
se enteró que unos análisis del chile en polvo
que sale de su molino indicaron que el chile contenía
grandes cantidades de plomo. Él dijo que el costo de
limpiar el chile sería muy alto. Cada peso cuenta. ¿Que
más puedo hacer yo?, preguntó. |
La tierra no es el único contaminante
que llega en los costales. Un costal de chiles guajillos que pesa
110 libras se vende por 130 dólares. Como los campesinos
y los intermediarios venden por peso, a veces le meten cosas a los
costales para que pesen más, así lo muestran entrevistas
con más de una docena de trabajadores.
Los molinos detectan algunos desechos mediante
inspecciones y con magnetos. Cuando se le pregunta a Roberto Reynoso,
uno de los trabajadores del molino de González, sobre las
impurezas en los chiles, él saca partes de una batería
de carro, piedras, tierra, clavos y baleros que encontró
en los costales. El calcula que 8 de cada 10 costales que llegan
al molino contienen cachivaches.
Los costales no tienen etiquetas y pueden quedarse
en almacenes por años antes de que se muelan los chiles,
así que es imposible saber de qué huerto o de qué
intermediario proviene cada uno si se encuentran problemas.
Las inspecciones en los molinos no encuentran todo. A veces los
clavos, piedras y tierra se muelen con el chile. Y el molino mismo
puede constituir un problema, especialmente si sus partes están
soldadas con plomo. Con el tiempo, partes del molino se muelen con
el chile. The Register analizó cuatro muestras de chile molido
tomadas del molino de González: tres de chile guajillo y
uno de chile de árbol. Todos contenían plomo con niveles
que oscilan desde las 0.3 ppm hasta las 1.3 ppm.
The Register recorrió cinco molinos
en México y analizó 25 muestras de chile molido (o
en polvo) que compró en mercax dos agrícolas muy grandes
en cuatro estados: Zacatecas, Aguascalientes, Jalisco y Michoacán.
Algunas compañías de dulces van a esos mercados a
comprar chiles al mayoreo.
De las 25 muestras de chile en polvo, 23 contenían
plomo, con niveles que iban de 0.3 ppm a 4 ppm.
Con un nivel de 3 ppm, un niño sólo necesitaría
consumir dos gramos, menos de la mitad de una cucharadita de chile
para exceder el índice de tolerancia al plomo considerado
sin peligro por la Administración de Fármacos y Alimentos
de los Estados Unidos. En algunos casos, esto sería solo
una paleta de dulce enchilada, o un dulce que venga en una ollita
de barro, un envase muy común para los dulces de jalea.
González ni parpadeó cuando se
le dijo sobre el plomo en su chile en polvo. El señaló
que el molino tiene un magneto que detecta metal, aunque no detecta
el plomo.
Dijo que el costo sería mucho si se
limpiara el chile y se le pusieran etiquetas a cada bolsa. Cada
peso cuenta.
¿Que más puedo hacer yo? preguntó.
Es muy común que la gente que
vende productos al mayoreo le meta tierra, piedras, depende de que
producto se trate, para que su margen de ganancia sea un poco más
grande, dijo Stephen Rothenberg, científico del Centro
para la Salud Pública del Instituto Nacional de Salud Pública
en Cuernavaca, México. Rothenberg es un experto en estudios
sobre el plomo
Lo que me sorprende es que no lavan el
chile antes de molerlo, dijo Rothenberg.
Sin embargo, los fabricantes de dulces mexicanos
no estaban sorprendidos.
Está sucio, sucio, sucio,
dijo María de la Luz García Cortés, quien dirige
la Fábrica de Dulces Cisne con su familia. Esta fábrica
en Morelia cuenta con 40 empleados. Ella dijo que su compañía
tiene mucho cuidado en asegurarse que los ingredientes que usan
estén limpios, y que no deja que sus niños coman dulce
con chile a menos que ella sepa de dónde proviene. Tiene
ratas. No lo checan, dijo. Uno no sabe cómo lo
hacen"
Javier Arroyo de la empresa mexicana de dulces Grupo Lorena, la
cual usa chiles limpios para sus productos, dijo: Si hay chiles
sucios, hay plomo.
Un análisis de The Register reveló
que al menos el 79 por ciento de los dulces mexicanos que resultaron
tener un alto contenido de plomo cuando se examinaron en laboratorios
de los EU y de California contenían chile como un ingrediente
principal.
Eliminar el plomo no debería de ser
tan difícil, dicen los expertos en el tema.
Supongo que si se lavaran los chiles
para quitarles la tierra, se reduciría la cantidad de plomo
en el chile en polvo bastante, dijo Jon Ericson, científico
medioambiental de la Universidad de California en Irvine, quien
ha estudiado el envenenamiento por plomo en los niños de
Tijuana.
¿A
LIMPIAR SE HA DICHO?
Funcionarios del gobierno mexicano al principio negaban que hubiera
problemas con el chile en polvo.
No lo creo, dijo Jesús González Nájera,
un funcionario del departamento agrícola en Zacatecas quien
ayuda a los campesinos con subvenciones estatales.
Pero cuando se le informó acerca de
los resultados de los análisis que realizó The Register,
González Nájera se preocupó y prometió
investigar el asunto.
Tenemos que ver de dónde viene
el problema. Debe de ser algo en el proceso de molienda, dijo.
¿Cuál es la razón? Esto suena muy mal.
José Luis Flores, un dirigente federal
de salubridad en México, también se sorprendió
con los resultados. Se preguntó si los chiles que se secan
al aire libre iban recogiendo tierra o si algún colorante
comestible que tenga plomo se usaba para el chile en polvo.
El dijo que los problemas con el plomo en México
incluían barnices con plomo, mechas de vela con plomo y las
viviendas cerca de las minas.
Cuando ustedes me dicen esto, yo digo,
Ay, caramba, dijo Flores. Imagínense que
tan preocupado estoy ahora.
En California, funcionarios del Departamento de Servicios de Salubridad
originalmente dijeron que no podían hacer nada con respecto
al chile contaminado porque no podían tomar muestras en México.
Pero después, durante una entrevista
en febrero, prometieron que trabajarían con los funcionarios
mexicanos.
Sabemos que algunas de estas fuentes de plomo están
en los ingredientes, pero esa es información importante que
tenemos que compartir con los funcionarios mexicanos para que conforme
se vayan evaluando las posibles fuentes de peligro, se puedan tomar
las medidas necesarias, dijo Kevin Reilly, subdirector de
servicios de prevención del estado.
Yo creo que ésta es información
muy valiosa, absolutamente sí y se debe considerar cuando
se trabaje con las...fábricas de México para buscar
soluciones de cómo eliminar eso como una posible fuente.
Aunque la FDA ha sospechado del chile como
una fuente de plomo, funcionarios de Estados Unidos también
se sorprendieron con los resultados tan altos de contenido de plomo
en los chiles obtenidos por The Register.
Si ustedes tienen buenos datos que nos
ayuden en esto, eso es algo bueno que veríamos de lo que
están haciendo, dijo Terry Troxell, director del Departamento
de Plantas y Productos Lácteos de la FDA. Hemos examinado
muchos diferentes dulces durante los últimos años,
y casi todos los niveles resultan ser menores de 0.25, y pues sí,
estoy un poco sorprendido que ustedes encuentren 4 partes por millón
en los chiles.
La FDA emitió una advertencia sobre
dulces mexicanos el 9 de abril, y mencionó problemas con
el chile molido. Ésto sólo semanas después
de que The Register le preguntó a la agencia por qué
no había tomado más medidas en relación a ese
ingrediente para dulces.
UN
BUEN EJEMPLO
No todo el chile molido en México está contaminado.
En un molino de chile en una área industrial en Guadalajara,
como a tres horas de Aguascalientes, las cosas se hacen un poco
diferente.
El chile aquí no sólo se limpia
sino que se rocía con agua con cloro. El chile no toca el
piso. Los trabajadores usan redecillas para el cabello y delantales.
El chile se muele en molinos de acero inoxidable
desinfectados que cuestan 15 mil dólares cada uno. Cortinas
de plástico cubren los molinos para que no se meta el polvo.
Los molinos que las compañías más pequeñas
usan cuestan 2,000 dólares y no tienen las mismas medidas
de seguridad. El chile sale de este lugar en bolsas etiquetadas,
por si hay un problema, se puede rastrear el chile. Después,
se le manda a un laboratorio en la Ciudad de México para
que se le cheque si tiene plomo, bacteria u otros problemas.
Este no es cualquier chile. Es chile dirigido
hacia los Estados Unidos. Pero eso no impide que dulces contaminados
con plomo acaben en las manitas de los niños del Condado
de Orange.
Los reporteros William Heisel y Keith Sharon de
The Register contribuyeron a este reportaje.
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