ESPECTACULOS
Paquita la del Barrio: Parezco temible,
pero soy tímida y me la paso llorando"
Es la reina del arrabal, la voz profunda que
da vida al desamor mexicano femenino, al engaño y crueldad
de los hombres y que arremete contra éstos entrando siempre
a matar.
 |
 |
| La veterana cantante Paquita
la del Barrio en su hogar de Ciudad de México
(EFE) |
|
|
Por Laura Durango
Reportajes EFE
Paquita la del Barrio es una leyenda viva que,
con 23 discos en su haber, el último Hombres Malvados,
conserva intacta esa aureola mágica que apasiona a sus seguidores,
entre ellos el director de cine español Pedro Almodóvar,
rendido fan de esta mujer terrible por fuera pero frágil
y sentida en su intimidad.
La entrevista se desarrolla en su mítico
local del barrio Guerrero en Ciudad de México, en donde luces
de neón con su nombre anuncian que estamos ante el famoso
restaurante y salón de actuaciones.
Paquita vive en la planta superior del inmueble
desde hace más de tres décadas. Cada viernes y sábado,
el público se agolpa en el recinto para verla cantar, siempre
tan arregladita y grave, arrancando lágrimas y aplausos con
sus canciones, algunas tan conocidas que forman ya parte del acervo
nacional.
La vivienda de Francisca Viveros Barradas,
su nombre real, es un lugar lleno de color, multitud de objetos
e imágenes religiosas. En las misma, poco antes de su actuación,
la cantante hace recuento de su carrera y su existencia, una vida
difícil llena de trabajo y decepciones pero a la vez entrañable
por el cariño del público y su familia.
- Ésta es mi casa y mi negocio, lo compramos
mi segundo esposo, Alfonso Martínez, y yo con los centavos
que ahorramos trabajando sin parar cuando llegué desde Veracruz
al Distrito Federal. Al principio era un salón de banquetes
pero cuando me dediqué a cantar lo convertimos en este restaurante
con escenario.
- ¿Cuánto tiempo estuvo junto
a su segundo esposo?.
- Treinta y un años, hasta la muerte
de Alfonso en 2002. Ahora estoy sola, pero tengo por quién
vivir y amar: mis cinco nietos y tres hijos, y eso me da fuerza
para seguir adelante, si no la vida sería muy triste.
- En su caso, el amor también ha estado
marcado por el sufrimiento.
- El amor siempre hace sufrir, por eso supongo
que he tenido mucho amor, porque he sufrido bastante. Pero Dios
me ha socorrido y he sabido salir adelante.
- ¿Es ese sufrimiento el que le ha hecho
cantar letras tan drásticas contra los hombres?.
- No sé, es que así me tocó
mi vivir, tiene que ver con mis experiencias en la vida, que no
fueron fáciles. Estuve siete años con mi primer esposo,
el padre de mis tres hijos, pero claro, como cualquier mujer, he
tenido problemas, el gran problema del engaño, que es lo
que prevalece, pues nunca me fijé ni tuve el pensamiento
de investigarle, y cuando ya había cometido el error me di
cuenta de que era casado. Eso le pasa a mucha gente en México.
- ¿Qué hizo?.
- Me fui, dejé Veracruz y ni adiós
le dije, me vine a la capital con mi hermana a cantar duetos y luego
tuve la suerte de conocer a Alfonso, y eso me ayudó mucho
anímicamente, pues tenía tres hijos que sacar adelante.
-Fue usted valiente, teniendo en cuenta la
cantidad de señoras que asumen el engaño marital como
un mal inevitable.
- Es que nosotras las mujeres cuando queremos
nos entregamos totalmente, y lo peor es que a veces metemos la pata
a ciegas. Cuando nos gusta alguien, como que cae uno redondito y
ya los problemas son después.
- ¿Qué opinaba su segundo esposo
de sus canciones?.
- Él me ayudaba a elegirlas, yo se las
ponía y opinaba. La gente me manda muchas canciones, pero
sólo grabo las que me laten, las que de veras siento. Sólo
puedo cantar lo que me pide el alma, y no me importan las modas.
Quizá por eso el público me sigue, porque soy sincera.
- El estilo de su música hace que muchos
la vean con cierto temor, que infunda una imagen feroz entre los
hombres y que las mujeres la adoren. -
- Sé que parezco temible, pero fuera
de la pista soy muy tímida y me la paso llorando. Soy tan
tímida que durante mis actuaciones no hablo, sólo
canto, porque a veces me cuesta relacionarme con la gente. Es cierto
que también tengo mi carácter, pero no soy de las
que dura enojada con nadie; soy demasiado sentimental.
CUANDO CANTO ME TRANSPORTO
 |
 |
| junto a su nieta Kelly |
- ¿Qué es lo que le hace llorar?
- Me llega todo lo que pasa en la vida de uno,
lo que tengo enfrente, y esas cosillas que vas viviendo y que de
pronto hacen que te dé por recordar y llenarte de tristeza.
Me ocurre sobre todo cuando canto, que me transporto a otras cosas
y me inundan los sentimientos.
- De su largo repertorio, ¿qué canciones míticas
destacaría?.
- Umm, pues Cheque en blanco, Tres veces te
engañé, Me saludas a la tuya, Rata de dos patas y
Hombres Malvados.
- ¿Desde cuándo canta?.
- Desde chamaquilla, desde los ocho años
o así. Mi abuelito tenía una finca en Veracruz y recuerdo
que siempre iba yo del pueblo a la finca cantando en los caballos.
Cuando me vine a la capital estuve cantando con mi hermana hasta
que ella se casó, y luego seguí en solitario en este
local, del que apenas salgo para actuar fuera.
- ¿De dónde surgió su
nombre artístico?.
- Del primer disco que grabé, El
barrio de los faroles. Lo eligió mi director artístico.
- ¿Qué hace en un día
normal?.
- Me levanto tarde porque soy noctámbula.
Soy feliz estando en mi casa, me gusta limpiar mis cosas, ordenar,
otras veces como con alguna amiga, aunque ya casi no tengo tiempo,
y otras me voy a Veracruz a un rancho que tengo y a ver a mi hija.
- ¿Le gustan los negocios?.
- Pues sí, porque uno debe pensar en
el mañana y nada es regalado. No voy a estar toda la vida
cantando, y me gustaría retirarme con cierta tranquilidad
económica.
-¿Tiene en mente dejar los escenarios?.
- Sólo Dios sabe cuándo será,
pero yo siento que sólo voy a estar presente mientras escuche
mi voz bien; no me gustaría hacer el ridículo, quisiera
dejar una imagen bonita y un buen recuerdo.
- Aunque usted no siga la moda, cuenta con
muchos seguidores jóvenes.
-- Es algo que me encanta y fascina. Recuerdo
que actué en Santiago de Compostela y pensé que no
vendría gente, porque era en un monte, pero para mi sorpresa
no cabía una aguja en el evento. Uno a veces no es consciente
de hasta dónde llega su fama. Me ocurrió hace poco
en Salvador y me pasa cuando salgo de México.
- ¿Cuándo se dio cuenta de que era popular?.
 |
 |
| Es un auténtica llorona... |
- Exactamente el 20 de noviembre de 1986, cuando
me entrevistó el periodista Ochoa en sus programas de televisión.
Ahí empecé a notarlo.
- ¿Y le pesa la fama?.
- A veces es un problema, en mi caso porque
la gente me tiene mucho respeto, o temor, no sé, y porque
ya estoy algo desengañada y prefiero llevar mi vida tranquila.
- Usted vive y trabaja en un barrio muy popular
de Ciudad de México. ¿Tiene relación con sus
vecinos?.
- Ahora menos porque salgo poco, pero antes
disfrutaba mucho yendo al mercado de La Merced.
- ¿Qué otras cosas le gustan
además de la música?
-- Pues soy muy bromista y me encantan los
albures (lenguaje irónico entreverado que se utiliza en México)
si estoy con una persona de confianza. También me gusta jugar,
ir a Las Vegas a las maquinitas, me gusta mucho el póquer,
aunque ya no casi no juego porque se envicia uno ¿verdad?.
- ¿Cuáles han sido los momentos
más especiales de su vida?.
- Tener mis nietos es la maravilla más
grande, tener mis hijos es otra y luego el cariño del público.
Siempre he preferido el contacto en directo cuando canto, porque
lo más bonito es estar cerca de la gente, sentir su calor
y cariño.
- ¿Y los más dramáticos?
- No los puedo decir porque empiezo a llorar... En serio, soy muy
sentida.
-- ¿Qué le pide el cuerpo y el
corazón en este momento?. -
-- Me late trabajar y seguir viviendo, porque
no nos queda otra cosa que subsistir. El trabajo me va bien, aunque
es un negocio esclavo, sobre todo porque la gente está acostumbrada
a venir por mí, y si no estoy se resiente.
- ¿Se cree capaz de volver a enamorarse?.
- Quién sabe, he estado enamorada dos
veces, prácticamente toda mi vida casada y veo difícil
que vuelva a ocurrir, porque ya vives decepcionada y además
no tengo tiempo de conquistar a nadie. Pero son tantas las cosas
las que pasan en la vida que... mejor ni me lo planteo.
|