Alejandro Sanz 'vivió deprisa' el romanticismo de la noche
El español actuó en el Gibson Amphitheatre el fin de semana pasado.
Por Laura Bucio / Reportera de Excélsior
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El cantante español Alejandro Sanz, durante el concierto que ofreció en Los Ángeles en el marco de la gira de su último trabajo, "El tren de los momentos". (Agencia EFE) |
11/24/2007- “El Tren de los Momentos” finalmente hizo su parada en Los Ángeles el viernes y sábado pasados cuando Alejandro Sanz trajo su, muy anticipada y ya retrasada, gira al Gibson Amphiteatre.
Abriendo el concierto con la canción que titula la gira, Sanz logró poner al público de pie en cuanto apareció en el escenario con su look casual de pantalón de mezclilla y saco negro que arrancó gritos frenéticos de la audiencia.
Los gritos, opuestamente a lo que muchos piensen, no solamente estuvieron reservados para las mujeres, ya que los hombres también le recordaban a Sanz que lo querían.
“Este tren de los momentos es un viajecito”, le dijo Sanz a sus fanáticos. “Déjense llevar por las canciones”.
Y el público lo hizo.
Disfrutando el romanticismo de algunas de las canciones más lentas como “Quisiera ser” la audiencia se sentaba y parecía estar hipnotizada mientras cantaba junto a Sanz.
Pero el romanticismo por el que Sanz es altamente reconocido se hizo esperar en varias ocasiones con la interpretación de temas como “La peleíta” y “Try to save your song”, donde Sanz involucró sonidos urbanos e incluso algo de rap que, aunque demuestran la versatilidad del cantautor, no parecen resonar entre los favoritos de su público, más acostumbrado a la lírica poética y melodías de jazz.
Esa misma lírica y esa melodía es la que ha vuelto el primer sencillo del último álbum de Sanz, “A la primera persona”, en uno de los favoritos y que, como era de esperar, recibió infinidad de aplausos durante el concierto.
Pero, sin duda, el punto más alto del concierto fue la interpretación de temas considerados clásicos por los seguidores de Sanz como “Mi soledad y yo”, “Amiga mía”, “¿Y si fuera ella?” y, claro, “Corazón partido”, que en el 97 lanzó al artista a la fama internacional y que aun sigue siendo uno de los favoritos del público.
Pero justo cuando todos pensaban que este “tren” los llevaría directos a los 90 con temas tan queridos como “Viviendo deprisa” y “Pisando fuerte”, el tren se desvío directo a lo que la gente pensó era el final del concierto.
Entre risas y chistes Sanz se despidió diciendo que todo tenía que terminar y hubo quien creyó que la despedida fue verdadera. Pero no fue así.
Aunque la falta de temas clásicos fue quizá la única decepción, el público perdonó esa decepción rápidamente cuando Sanz regresó.
En la oscuridad, mientras una sola luz se enfocaba en él, Sanz deslizó sus dedos sobre las teclas del piano para entonar la melodía de uno de sus temas más conocidos, “Lo ves”, que el público reconoció inmediatamente y que, después de los gritos de aprobación, llevó a la audiencia a casi un silencio completo mientras miraban a Sanz interpretando el tema con mucha intensidad y con los ojos cerrados.
En general, Sanz logró llevar al público a un viaje, que a pesar de que fue un poco corto, logró satisfacer las expectativas de los fanáticos y hasta los no tan fanáticos, testigos de la primera parada de este tren.
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