López Obrador habla de las reformas del petróleo
POR JORGE RAMOS
Columnista sindicado
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05/02/08. De Andrés
Manuel López Obrador se pueden decir muchas cosas,
menos que pasa inadvertido.
Tampoco se puede decir que le caiga bien a todos en
México; suele despertar apoyos muy fuertes y
rechazos igualmente poderosos. Como quiera que sea,
no se puede hablar de la política mexicana a
principios del siglo XXI sin las siglas AMLO.
Todavía hoy, a casi dos años de las elecciones
presidenciales de julio de 2006, insiste en que un fraude
evitó que él llegara a Los Pinos.
“Nos robaron la presidencia de la república”,
me dijo en una entrevista. “Hubo un fraude; no
solo lo sostengo yo, sino millones de mexicanos”.
Felipe Calderón, para López Obrador, no
es el presidente de México.
“Hubo una convención nacional democrática
y se me eligió como presidente legítimo
de México”, explicó, “cosa
que me llena de honra y que estoy desempeñando”.
Cuando le pregunté si el comercial de televisión
durante la campaña electoral en que lo compararon
con Hugo Chávez fue definitivo para su derrota,
insistió en el asunto del fraude.
“Lo que más nos afectó es que falsificaron
las actas y rellenaron las urnas”, continuó.
“Nosotros ganamos con amplio margen a pesar de
la campaña publicitaria en contra nuestra que,
por cierto, no ha cambiado. En México no hay
democracia, no hay una prensa completamente libre”.
“¿A qué se refiere?”, le pregunté.
“¿Cómo lo cubren los medios?”
“Muy poco”, respondió. “Padecemos
de un cerco informativo. El régimen tiene mucho
control de los medios de comunicación ... Hay
honrosas excepciones ... Funciona, sencillamente, manipulando
a la gente, dando a conocer nada más el punto
de vista del Gobierno de Calderón ... No hablan,
por ejemplo, de que se quiere privatizar el petróleo”.
Esa es la nueva lucha de López Obrador y su Partido
de la Revolución Democrática (PRD). Se
oponen a la propuesta de Calderón de permitir
que empresas privadas y extranjeras colaboren en la
exploración, almacenamiento y distribución
del petróleo mexicano.
“Es una privatización general de la industria
petrolera”, dijo el ex candidato presidencial,
poniendo en duda la promesa de Calderón de que
el petróleo mexicano no terminaría en
manos privadas.
Miembros de su partido, junto a otros del llamado Frente
Amplio Patriótico, tomaron por la fuerza y durante
varios días ambas cámaras del Congreso
mexicano. Esto ocasionó fuertes críticas
en la prensa nacional. Incluso el propio presidente
Calderón, en una conferencia de prensa en Nueva
Orléans, dijo que esos comportamientos por parte
del PRD “sencillamente los ponen en ridículo”.
Pero López Obrador no ve nada antidemocrático
en la toma del Congreso.
“Se logró que no hubiese ese madruguete”
que tenía por intención aprobar la reforma
energética “sin que el pueblo de México
conociera los pormenores”, justificó AMLO.
“Y se logró también que se lleve
a cambio un amplio debate nacional”.
Todo esto ocurre mientras el PRD vive una crisis interna.
No ha podido escoger a su dirigente nacional, en medio
de acusaciones de fraude y malos manejos.
“Espero que se resuelva de la mejor manera posible”,
comentó. Y luego reconoció que, “desde
luego, nos afecta que se estén proyectando estas
imágenes de división al interior del PRD”.
López Obrador ha sido muy cuidadoso respecto
de los cuatro jóvenes mexicanos que murieron
por un ataque colombiano a un campamento de las Fuerzas
Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador.
Pero igual pregunté: “Si usted fuera presidente
de México ¿cómo hubiera reaccionado?”
“Yo hubiese defendido a los mexicanos”,
respondió. “Yo creo que cualquier mexicano
que pierda la vida requiere la protección de
su Gobierno”.
Calificó como “apresurados” los juicios
del presidente de Colombia, Alvaro Uribe, al decir que
esos jóvenes mexicanos eran “terroristas”.
“No está debidamente comprobado”,
continuó el líder perredista. “Tiene
que haber un proceso de investigación para llegar
a esa conclusión ... Pero, independientemente,
yo creo que el Gobierno de México tiene que defender
a los conciudadanos, tiene que defender a los que perdieron
la vida en Ecuador”.
Por supuesto, no podía terminar la entrevista
sin preguntarle sobre sus aspiraciones presidenciales
en 2012.
“¿Se opondría a que el alcalde de
México, Marcelo Ebrard, lanzara su candidatura?”
“Mira, falta mucho para eso”, contestó.
“Lo que sí quiero dejarte en claro es que
yo no lucho por cargos públicos, nosotros luchamos
por ideales, por principios. Nosotros queremos una transformación
del país. En su momento se va a valorar quién
de nuestro movimiento está mejor posicionado.
Y yo no voy a actuar de manera egoísta, no soy
un ambicioso vulgar. En su momento se tiene que postular
a quien representa más posibilidades de triunfo”.
Y terminamos la entrevista como la comenzamos, hablando
de las elecciones. “Ya ganamos (en 2006)”,
insistió López Obrador. Y en 2012 “sería
volver a ganar”.
Jorge Ramos es ganador del premio Emmy,
autor de seis libros y conductor
del Noticiero Univision.
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