La violencia sigue en México
Los cárteles de droga
causan muertes en Tijuana
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05/02/08. La noticia de que
por lo menos 15 personas murieron en un tiroteo en Tijuana
y que Tijuana se ha vuelto la ciudad fronteriza más
sangrienta y con más crímenes fue impactante.
Los tiroteos aun son un poco misteriosos y las autoridades
no han revelado mucha información. Pero parece
que dos facciones del cártel de Arellano Félix
resolvieron sus diferencias con rifles y metralletas.
Tristemente, a pesar de lo violento que esto parece
ser, casi parece poca cosa en comparación a toda
la violencia relacionada con las drogas que ha estado
sucediendo últimamente en Baja California. El
norte de Baja California se ha vuelto uno de los estados
más violentos de México. En 2007 se reportaron
400 muertes relacionados con pandillas. Más de
2,500 personas fueron asesinadas en México en
2007 por guerras de vecindarios.
Algunos comentaristas han tratado de decir que esta
violencia es prueba del éxito que está
teniendo la Policía en la guerra en contra de
las drogas. “No habría tanto derramamiento
de sangre si el Gobierno mexicano dejara que estos cárteles
hicieran lo que quisieran”, dijo David Shirk del
Instituto Trans-border de la Universidad de San Diego.
Se supone que el Gobierno es tan poco corrupto que los
cárteles de droga no han podido lograr la cooperación
de ningún miembro de la Policía, así
que lo único que les queda es recurrir a la violencia.
Esto es un esfuerzo para ver el lado bueno de una política
marcada por el fracaso constante y violencia continúa.
Cada presidente mexicano ha prometido luchar seriamente
en contra de los problemas de tráfico y la corrupción
policial y de otros agentes gubernamentales. Cada nuevo
presidente comienza valientemente. Y cada presidente
ha fracasado, y continuará fracasando mientras
la demanda de ciertas drogas ilícitas sea grande
en Estados Unidos.
El presidente Felipe Calderón tomó el
cargo en diciembre de 2006 con promesas similares. Casi
inmediatamente mandó Policía federal a
Tijuana para romper la conexión entre los traficantes
y los policías corruptos locales.
La violencia aumentó. El enero pasado mandó
500 federales más a Tijuana.
La violencia continuará mientras los Gobiernos
de México y Estados Unidos continúen esta
“guerra en contra de las drogas”. Criminalizar
el uso de drogas crea ganancias y recompensas para aquellos
expertos en el contrabando, la corrupción y la
violencia. Los resultados son sangrientos.
La solución no es que el Gobierno tome medidas
en contra de las drogas, la solución sería
comenzar a tratar a los adultos como adultos que son
y eso significa que tienen el derecho de escoger lo
que quieren o no quieren meterse en sus propios cuerpos.
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