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Seguir tus sueños puede abrir las puertas al futuro
/ Columnista de Excélsior
 
   
01/25/2008- Mientras conduzco por las calles de Santa Ana, volteo a la derecha y veo que Martha Meza, de 12 años de edad, levanta su mano y toca el interior del techo de mi Mini Cooper.

“Es tan suave”, dice, y me sonríe. Es la primera vez que está dentro de un Cooper y vamos de camino a la oficina de Martín H. Magdaleno un consultor internacional en materia de ventas y marketing que es presidente de su propia compañía, Sel Pro Internacional.

El mes pasado, le hice una petición a nuestros lectores para ver quién podía ofrecer parte de su tiempo para dejar que un estudiante lo acompañara durante un día para que fueran expuestos a oportunidades profesionales.

Brenda Gómez, una maestra en la escuela secundaria Imperial de La Habra recomendó a Meza de su clase de sexto año, y con el consentimiento de sus padres, nos fuimos de camino a Irvine.

Martha es la menor de 9 hermanos e hija de inmigrantes mexicanos, así que su vida no ha sido fácil. Cumplió 12 años el 26 de diciembre, pero dice que su familia no celebra su cumpleaños con regalos porque no tienen suficiente dinero para hacerlo. Subirse a un avión o visitar Disneyland son lujos que ella nunca ha vivido.

Me cuenta de su sueño de ser escritora y trabajar en diseño de moda. Algún día quiere visitar Nueva York y Hawai. Me dice que le encanta leer y confiesa que no es muy buena para las matemáticas.

Cuando llegamos a Novak Electronics, donde Magdaleno es consultor, supe que iban a ser la combinación perfecta. Para él, las matemáticas eran fáciles y para ella son difíciles. Él ha viajado a 80 países, ella a uno: México.

Magdaleno tiene 64 años y vive en La Habra, en el mismo lugar donde vive Meza, pero la era en la que crecieron es muy diferente. Mientras nos sentamos en la oficina, Magdaleno le cuenta a Martha su historia y como por poco no fue a la universidad.

Es difícil imaginarse a este hombre de negocios como a un jornalero, pero en los años 50 eso es precisamente lo que hacía para ayudar a mantener a sus 12 hermanos.

A pesar de que Magdaleno tenía excelentes habilidades para las matemáticas, jamás había pensado en asistir a la universidad. En lugar de esto, sus familiares le felicitaban por tener una espalda tan fuerte para trabajar.

Luego, un verano antes de su último año de preparatoria, Magdaleno se preparaba para dejar su trabajo de jornalero en Fresno y regresar a La Habra para estudiar pero su papá no lo dejo.

“Puedes terminar la escuela en cualquier otro momento”, le dijo a su hijo. Dos semanas después de que comenzara el año escolar, Magdaleno recogió su último cheque y regresó a casa. Logró convencer a su papá de que lo dejara estudiar siempre y cuando trabajara, y eso fue lo que hizo; trabajó en una tintorería entre semana y lavando autos los fines de semana.

Después de graduarse Magdaleno trabajó en Bechman Instruments como cajero y en 18 años en esa compañía recibió 17 ascensos hasta llegar a ser supervisor de ventas internacionales. Mientras trabajaba también iba a la escuela y trataba de sacar una familia adelante junto a su esposa.

“Deberías tener opciones y estar orgullosa de lo que eres, porque cuando trates de avanzar la gente va a tratar de decir cosas para desanimarte”, le dice a Martha. “Solemos no tomar riesgos sólo por lo que la gente nos dice”.

Magdaleno se gradúo a la edad de 30 años en la Universidad Cal State Fullerton con una licenciatura en administración de empresas.

“¿Cuando comenzaste las matemáticas eran difíciles o fáciles para ti?”, le pregunta Martha. Era muy natural, le dice él pero le explica que aun cuando los problemas de matemáticas son difíciles debería estudiar los capítulos difíciles antes de seguir adelante con otras lecciones.

“Lo que estás haciendo ahora ya es un paso mas allá. Esto ya te separa del resto”, le dice. “Tienes que ser la luz, y no la batería que hace que prenda la luz. Tú quieres ser la luz. Así podrás ver lo que está pasando”.

Cuando comienza a atardecer, nos vamos, estrecho la mano de Magdaleno y le doy las gracias. Martha sigue mi ejemplo y le da la mano, luego sonríe. Aun le falta subirse a un avión y viajar por el mundo entero, pero tengo el presentimiento de que llegará muy lejos.

Yvette Cabrera es presidenta de la Asociación de Noticias Chicanas de California y escribe acerca de la comunidad latina en el condado de Orange.

 
 
 
 
 
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