El dilema del año: demasiados
desamparados, muy poca ayuda
POR YVETTE CABRERA
Columnista de Excélsior
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YVETTE
CABRERA / Columnista de Excélsior
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04/25/08. ¿Adónde
se irán?
Esto era lo que muchos se preguntaban la semana pasada
cuando se llevaban a cabo encuestas frente al refugio
situado en la armería de la Guardia Nacional
de California en Fullerton, este es uno de los dos refugios
nacionales para indigentes. Las madres cambiando los
pañales de sus niños, los ancianos, aquellos
en sillas de ruedas, ¿qué les pasará?
Desde el 15 de abril los refugios en Santa Ana y Fullerton
ya no están abiertos. Se espera que en noviembre
vuelvan a abrir, pero mientras tanto ¿Qué
le pasara a estos hombres, mujeres y niños?
¿Adónde irán los indigentes de
Santa Ana ahora? Esa es una pregunta que le ha preocupado
al enfermero de salud pública del condado Paul
León y a docenas de personas que son voluntarios
con el programa de Asesoría Comprensiva de Salud
para Indigentes (CHAT-H por sus siglas en inglés).
Desde que los refugios abrieron sus puertas en noviembre
CHAT ha conectado a muchos indigentes con agencias de
salud y servicios médicos, sabiendo que regresarían
cada noche al refugio. Esto les permitía recibir
más medicina y cuidados médicos al igual
que conectarlos con otras agencias que los podrían
ayudar.
La semana pasada me reuní con el supervisor del
condado Chris Norby, que estuvo de acuerdo con verme
en el refugio. Últimamente Norby ha recibido
muchas críticas por usar dinero de su campaña
para pagar una visita a un motel en Fullerton el verano
pasado. La visita fue categorizada como “investigación
para los indigentes” aunque se sabe que fue motivada
por problemas matrimoniales.
Le damos crédito a Norby por someterse a las
preguntas de una reportera tan poco tiempo después
de lo que ha pasado, pero una hora después, cuando
dejé la reunión, me di cuenta de que a
pesar de los esfuerzos el condado no hay ninguna solución
para saber adónde irán todos estos indigentes.
El hecho es que si el condado de Orange cierra estos
refugios habrá muy pocos recursos para los indigentes.
La cuenta oficial de camas en donde pueden dormir los
indigentes es de 1,512 pero un alto porcentaje de esas
está restringido para grupos determinados, por
ejemplo sólo para víctimas de abuso doméstico.
Desde 1996 el condado ha solicitado y recibido 97.2
millones de dólares de fondos federales para
ayudar a los indigentes, pero ninguna parte de este
dinero se puede usar para refugios de emergencia. Es
un primer paso para sacar a la gente de la calle y para
que formen parte del sistema.
“Ese es un problema con el sistema… no hay
énfasis en la prevención de indigentes
ni en servicios de emergencia”, dijo Karen Roper
directora ejecutiva de la Oficina de Envejecimiento
y Prevención de la Indigencia. “No hay
nada como la armería. Necesitamos más
refugios solo para emergencias”.
En la armería, Norby dijo que el condado prefiere
que organizaciones no lucrativas operen los programas
para los indigentes porque son más efectivas
en términos de costo, pero dijo que el condado
podría ayudar a crear un refugio de emergencias
que estaría abierto todo el año. En un
lugar así los indigentes podrían recibir
servicios todo el día.
Cuando hablamos al día siguiente, Norby dijo
que había visto a los indigentes salirse del
refugio esa mañana y que le impresionó
ver cómo salían de ahí sin saber
adónde van, con ninguna dirección y con
poca esperanza.
“Lo mío es un viaje para información,
no tengo las soluciones estructurales que serían
más concretas, pero creo que pasar la noche aquí
definitivamente le puso una cara humana”, dijo
Norby.
Claramente hay mucho trabajo que hacer. En el condado
un grupo de personas se juntó para buscar soluciones
pero aun no hay ningún reporte acerca de sus
investigaciones. No debería tomar años
resolver problemas de este tipo.
Como comentó una mujer mientras abandonaba el
refugio: “Necesitamos ayuda verdadera, no sólo
que escriban algo en un papel”.
Yvette Cabrera es presidenta
de la Asociación de Noticias
Chicanas de California y escribe acerca de la comunidad
latina
en el condado de Orange.
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