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Derecho a propiedad, ¿En Cuba?
 
   
04/18/08. En sí el cambio no es tan significativo como parecía al principio. Cuba no estaba legalizando la propiedad privada y mucho menos moviéndose hacia cualquier cosa que fuera un verdadero mercado en bienes raíces. Lo único que hizo la nota en la gaceta oficial del Ministerio de Justicia cubano el viernes pasado fue apresurar el proceso con el cual los trabajadores de Gobierno, que han vivido y alquilado hogares del Gobierno, pueden obtener títulos de sus propiedades y así pasarles esas propiedades a sus herederos

Aun así, es un paso en dirección a la reorganización de la propiedad privada, no se había escuchado nada semejante en los más de 50 años en los que Fidel Castro estuvo en el poder. Este no ha sido el único paso para aflojar el control del Gobierno en la vida económica de los cubanos. Ahora los cubanos pueden tener teléfonos celulares, computadoras (aunque casi nadie tiene el dinero para comprar una). Ya no hay límites en los salarios de los trabajadores del Gobierno. Y ahora los cubanos pueden alojarse en hoteles donde antes sólo se podían alojar los extranjeros (aunque, una vez más, muy pocos cubanos tienen el dinero para alojarse en estos hoteles).

Cuba también está permitiendo, por primera vez desde que puedo recordar, que la gente labre pequeñas parcelas como agricultores privados, opuesto a lo que trataba de hacer antes, de tomar todas esas pequeñas parcelas y añadirlas a las parcelas colectivas trabajadas por el Gobierno. Programas experimentales les han mostrado a los agricultores individuales que, aun con pequeñas parcelas, ellos pueden ser más productivos que las parcelas colectivas. Ahora las autoridades se han dado cuenta de que expandir este programa y poner más parcelas en manos de los agricultores individuales podría ayudar a mejorar la escasez de comida.

“En sí mismos, no valen mucho”, dijo Roger Fontaine, maestro de historia y política en el Instituto de Política Mundial acerca de los cambios. Pero si Raúl sigue induciendo pequeños pasos en la dirección de una economía basada en el mercado, “podría tener un buen efecto a largo plazo”, añadió Fontaine.
Fontaine también opina que el hecho de que Raúl Castro esté introduciendo estos pequeños pasos nos dice algo sobre la condición del caudillo Fidel Castro. “Yo no me imagino a Fidel aprobando propiedades privadas, computadoras o privatizando hogares de Gobierno”, dijo Fontaine.

Bajo el antecesor de Castro, Fulgencio Batista, Cuba no era un paraíso para el mercado libre, ni creo que se vuelva uno pronto.

Una pregunta clave sería qué tanto puede durar Raúl Castro, quien ya tiene 77 años y que se rumorea también tiene problemas de salud, y si podrá controlar el ritmo de la reforma una vez esta comience. En el caso de Cuba, Raúl no tiene un sucesor lógico. Una ventana hacia una Cuba libre se podría estar abriendo; aunque solo sea por poco tiempo.
 
 
 
 
 
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