| ALEMANIA 2006
Ecuador, pasión por el Mundial y cantera de futbolistas
Clasificada por segunda vez consecutiva, la selección va a Alemania con el aliento de más de diez millones de personas
Fernando Arroyo León - EFE |
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Foto oficial de los jugadores de la selección de fútbol de Ecuador, (arriba - izq. a der.) Jaime Iván Kaviedes, José Luis Perlaza, Félix Borja, Iván Hurtado, Cristian Lara, Edwin Villafuerte, Damián Lanza, Giovanny Espinoza, Carlos Tenorio, Paúl Ambrosi y Jorge Guagua. (abajo - izq. a der.) Edwin Tenorio, Cristian Lara, Luis Fernando Saritama, Edison Méndez, Cristian Benítez, Marlon Ayoví, Patricio Urrutia, Néicer Reasco, Antonio Valencia, Segundo Castillo y Ulises de la Cruz. (Fotos: Guillermo Legaria - EFE) |
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La selección ecuatoriana de fútbol, clasificada por segunda vez consecutiva para disputar la fase final de la Copa del Mundo, va a Alemania con el aliento de más de diez millones de personas en el país y de tres millones de emigrantes repartidos en el resto del mundo, cerca de la mitad en Europa. Mientras, los chicos de El Valle del Chota, en los Andes, al norte de Quito, y de donde han surgido muchas de las actuales figuras del balompié nacional, tienen la ilusión de que la tricolor haga algo grande...
El equipo nacional ecuatoriano, que fue tercero en las eliminatorias mundialistas sudamericanas, sólo detrás de los gigantes Brasil y Argentina, quiere superar su actuación del pasado Mundial de Japón y Corea del Sur 2002, es decir: pasar de la primera fase del torneo y llegar lo más lejos posible.
Encarar a los equipos de elite no es sólo un reto, sino un deber para el seleccionador ecuatoriano, el colombiano Luis Fernando Suárez, que ha logrado impregnar entre sus dirigidos el "ñeque", la pujanza y la determinación que cada vez se hacen más evidentes entre la afición.
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Anverso de la moneda de 1 Sucre de oro que acuñó el Banco Central de Ecuador para conmemorar la participación de la selección nacional de fútbol en la Copa del Mundo 2006 en Alemania (Fotos: Guillermo Legaria - EFE) |
"SÍ SE PUEDE"
Y es que el "Sí se puede", que se escucha en las gradas cuando juega la "tricolor", se ha convertido en un aliento de vida para los ecuatorianos en todo el mundo.
Suárez lo sabe y, por eso, asegura que es "una obligación" suya y de los jugadores dejar la piel en las canchas alemanas, porque se lo deben a una afición que ha rebasado los límites del país, por lo que sueñan con llegar hasta la final.
Suárez ha convocado a los porteros Cristian Mora, Edwin Villafuerte y Damián Lanza; los defensas Ulises De la Cruz, Néicer Reasco, Paúl Ambrossi, Giovanni Espinoza, Jorge Guagua, Iván Hurtado, José Luis Perlaza y Marlon Ayoví; los mediocampistas Edwin Tenorio, Segundo Castillo, Patricio Urrutia, Edison Méndez, Antonio Valencia, Cristian Lara, Luis Saritama y Cristian Benítez; y los delanteros Agustín Delgado, Carlos Tenorio, Iván Kaviedes y Félix Borja.
Aunque muchos buenos jugadores han quedado fuera, la críticas deportiva local ha coincidido en señalar que, por primera vez, la selección esta compuesta de acuerdo con el mejor criterio del técnico, sin admitir influencias de clubes ni autoridades.
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Los niños juegan durante un chapuzón en el río Chota, previo a una práctica en la escuela de fútbol de la "Fundación Delgado", que dirige el ariete de la selección ecuatoriana de fútbol Agustín "el Tin" Delgado en el Juncal, su pueblo natal en el valle del Chota. (Fotos: Guillermo Legaria - EFE) |
LA CAMISETA TRICOLOR ES LA PIEL DE ECUADOR
La magia de los jugadores ecuatorianos no estaría completa sin la camiseta tricolor, "la piel de Ecuador" para los aficionados, no sólo para los que viven en el país, sino, sobre todo, para los emigrantes, que usan la casaca amarilla con franjas azul y roja como símbolo de identidad.
En los partidos amistosos que la selección nacional ha jugado en España y en EU, los países que más ecuatorianos han acogido, los estadios lucían amarillos.
Tal es el grado de identidad que ha logrado imprimir esa prenda entre los ecuatorianos, que el Banco Central de Ecuador decidió acuñar dos monedas conmemorativas de la participación de la selección nacional en el Mundial de Alemania que llevan en el anverso la imagen de la camiseta tricolor.
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Pese a ser la cantera de los futbolistas, el Juncal no tiene estadio por lo que los futuros futbolistas se entrenan en una improvisada cancha polvorienta junto al puente sobre el Río Chota. Entre 150 y 300 niños asisten a dicha escuela. (Fotos: Guillermo Legaria - EFE)
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EL FUTBOL ENTRO EN EL ADN DE UN VALLE POBRE Y POLVORIENTO
El Valle del Chota, enclavado en los Andes de Ecuador, unos 150 kilómetros al norte de Quito, es una cantera de futbolistas de donde han surgido muchas de las actuales figuras del balompié nacional.
El Chota es un valle pobre, muy pobre y polvoriento, cuyos 30.000 habitantes, en su mayoría negros, descienden de esclavos africanos que, en la época de la colonia, lograron huir de sus amos españoles o fueron comprados por hacendados blancos para sus plantaciones de caña.
Ahora, los negros del Chota se dedican muy poco a la caña de azúcar, prefieren los cultivos menores, pero, sobre todo, prefieren el fútbol.
La zona del Juncal, un pequeño poblado de ese valle, es la mayor cantera de jugadores, pues de allí han salido Agustín "El Tin" Delgado, Edison Méndez, Giovanni Espinoza y Ulises de la Cruz, actuales seleccionados; así como los grandes Cléber Chalá, Raúl Guerrón, Giovanny Ibarra, entre muchos otros aún en activo.
El más grande del Juncal es "El Tin" Delgado, que ha pasado por clubes de México e Inglaterra, tanto por su carrera deportiva como porque se ha propuesto apoyar al desarrollo de su comunidad.
La "Fundación Delgado", que dirige el ariete, mantiene una escuela permanente de fútbol, a cargo de su primo, Martín Delgado, en el Juncal, que, pese a ser cuna de futbolistas, no tiene campo.
"El Tin" se ha propuesto construir un estadio en su terruño y ha golpeado puertas para cumplir su sueño, mientras, de momento, entre 150 y 300 niños asisten a su escuela, según la temporada, y se entrenan en una improvisada cancha junto al puente del río Chota.
La práctica diaria de los niños comienza a las cuatro de la tarde, luego de un chapuzón en
el Chota, que sirve también de sala de entrenamiento y convivencia.
Uno de los profesores de la escuela es Luis García, estudiante universitario de la carrera de Tecnología de Entrenamiento, que tiene a su cargo la formación de la sub 12 del Juncal.
"Todos preguntan porqué de aquí han salido buenos jugadores. No lo sé, es un enigma. Yo creo que aquí se nace para jugar fútbol", explica García, aunque no está muy claro si tendrá algo que ver el ADN.
La comida es sana y la gente en el Juncal es más libre que en las grandes ciudades: "Quizá sea eso, pero aquí hay algo más que no sé que sea bueno para que surjan muchachos buenos en el balón", asegura García, que no pierde la fe de llegar un día a dirigir un equipo profesional.
El "buen ojo" del profesor ya anticipa qué nombres sonarán en el futuro en el fútbol ecuatoriano: "Hay muchos y muy buenos, aunque les falta aprender los fundamentos, la técnica y los valores del fútbol, pero que tienen algo distinto. Lo tienen", asegura García, que cita unos cuantos alumnos.
EN PIQUIUCHO ULISES ES EL REY
Muy cerca del Juncal está Piquiucho, una localidad de 700 habitantes, la mayoría niños que han elegido a Ulises de la Cruz como su rey.
En su pueblo, todos los niños quieren ser como De la Cruz, no sólo porque es uno de los grandes del fútbol ecuatoriano y uno de los pocos que ha cruzado el Atlántico para afincarse en el competitivo fútbol europeo, en el Aston Villa inglés, sino porque ha sido el paisano que más ha hecho por su pueblo.
La sede de su "Fundación Ulises de la Cruz" está construida en la misma casa en la que creció el seleccionado, que ahora es también un centro médico que atiende a esa localidad y a sus vecinos del Juncal.
El centro cuenta con equipos modernos de atención médica primaria y odontología y atiende de forma gratuita a los 110 alumnos de la cercana escuela donde se educó De la Cruz y por medio dólar la consulta a los ancianos de la zona.
Una doctora del municipio de Bolívar, de la provincia de Carchi, un odontólogo de Tulcán y una enfermera del Ministerio de Salud atienden allí a unas 30 personas por semana.
Mayra Guerrero, la enfermera, indica que el centro médico creado por Ulises de la Cruz es el primero y único en esa zona y, por eso, asegura que el jugador, "en Piquiucho, es el rey".
"Todos los niños quieres ser como Ulises, con la idea de llegar a ser un profesional y utilizar parte del dinero que obtengan para apoyar las obras que el pueblo requiere, a falta del apoyo del Estado. Este es un pueblo muy pobre, hace falta alcantarillado, arreglo de calles, apoyo a la producción; hace falta casi todo", señala la enfermera.
"El único ejemplo bueno que hay es el de Ulises y la gente, cuando viene por aquí, le pide más cosas", asegura Guerrero.
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