De La Hoya deja algunas preguntas
sin responder
Por Mark Whicker
Columnista de Excélsior
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Mark Whicker
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(Columnista de Excélsior)
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05/09/08. Si esta tenía
que ser la primavera de entrenamiento de Oscar De La
Hoya, prepárense para un duro otoño.
De La Hoya venció a Steve Forbes aquí
el sábado por la noche con su habitual falta
de problemas. Esto no quiere decir que contestara a
todas – o siquiera a alguna – de las preguntas.
Entre ellas: ¿Cómo puede De La Hoya vender
millones en pay-per-view para Floyd Mayweather Jr. en
septiembre cuando nunca ha aliviado su corazón
con Forbes?
Los tres jueces dieron a Forbes el total de dos rounds,
pero cerca del final de la duodécima, con los
27,000 asistentes empezando a inquietarse, Forbes alcanzó
y le pegó a Oscar un golpe limpio en la nariz
de derecha.
“Me aturdió, realmente no me hirió”,
explicó Forbes. “También soy un
veterano astuto, pero él estaba mucho más
relajado de lo que nunca le había visto. Fue
fuerte en el duodécimo round, pudo perder un
par de rounds pero fue fuerte al final”.
Y es verdad que Forbes nunca ha sido noqueado, pero
esto no era un “reality show”. Era realidad
en sí misma, una mirada de cerca al que solía
ser el brazo izquierdo más letal en L.A. desde
Gail Goodrich.
De la Hoya eligió a Forbes porque quería
pelear Mayweather en pequeño, una aproximación
de las herramientas de Mayweather, con mínimo
riesgo. De la Hoya planeó el experimento como
una satisfacción, de verdad, pero nada ocurrió
que hiciera que el Chico Guapo se sintiera en peligro.
“Hizo más boxeo esta noche de lo que hizo
en el combate”, explicó Forbes. “Estaba
doblando y triplicando sus puñetazos. Eso es
lo que no hizo contra Floyd la primera vez”.
Floyd no hubiera aceptado el dinero de De La Hoya el
año pasado, dejando a Freddie Roach, pero volvió
por Forbes el sábado por la noche, y él
es el único entrenador que hace de De la Hoya
un boxeador más grande.
“Se cansó en esa pelea”, explicó
Mayweather la semana pasada.
No se cansa, hace que su oponente se canse. Así
que hemos conseguido que Oscar sea un perdedor”.
Según Mayweather la verdad es que desde un punto
de vista subjetivo, De La Hoya ascendió en el
deporte gracias a un gran gancho de izquierda y poco
refinamiento. Cuando Oscar salió de los pesos
pluma, su poder no pudo competir, por ejemplo, con el
ingenio de Shane Morley.
“Oscar ganó la segunda pelea contra Mosley”,
dijo Floyd. “En la primera pelea de 2000, Shane
lo venció. Pero entonces Oscar era mecánico,
como Frankenstein. Sus brazos hubieran estado rígidos,
y Mosley recibió varios puñetazos, del
tipo que nunca debería haber recibido”.
El trabajo del actual Chico de Oro está bien.
Pero el De La Hoya del sábado por la noche, si
trae el mismo juego contra Mayweather y después
Miguel Coto, parecerá más y más
como el Ganso de Oro. |
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