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Una casa nueva era el último sueño de una madre
Comments 0 | Recommend 0José Luis Díaz se sintió devastado a finales de 2008 cuando los doctores le dijeron que el cáncer de mama de su esposa ya no podía responder al tratamiento.
Pero en lugar de desfallecer por su dolor, Díaz fue preparando a sus dos hijos, a los cuales está criando y quienes tienen autismo, para poder superar lo inevitable.
Aún así, nada puede preparar a un niño para la pérdida de su madre. En mayo, cuando Elida Pérez Díaz perdió su batalla de 11 años contra la enfermedad, la familia regresó del funeral a una casita que se sentía vacía.
“Ya no éramos los cuatro; si no que éramos solamente nosotros tres”, José me cuenta en español. “Sentimos su ausencia, la necesitamos con nosotros”.
Había una energía y entusiasmo en Elida que siempre mantenía a la familia Díaz siguiendo adelante. Nada, ni siquiera la radiación, ni la quimioterapia la detenían para alcanzar el sueño de la familia de tener su propio hogar.
“Luchó hasta el último momento”, dice José.
En diciembre de 2008, Elida y José supieron que ellos fueron seleccionados para recibir una casa por parte de Habitat for Humanity of Orange County, quien construye y vende viviendas accesibles para familias de ingresos bajos. Pero la emoción de José fue calmada. Había tantas barreras, demasiado papeleo y preguntas sobre si es que hay suficientes fundaciones que puedan levantar y construir una casa en tiempos de recesión.
No fue hasta junio pasado, semanas después del fallecimiento de Elida, cuando José se enteró de que la construcción empezaría al mes siguiente. Fue un momento agridulce para José, quien había esperado tantos años para tomar este paso, pero a él le hubiera gustado hacerlo con Elida
“Ella quería que los niños tuvieran más comodidad, tuvieran más privacidad”, dice José, explicando que Stephanie, de 15 años, y Abraham, de 12, actualmente comparten el mismo cuarto en su apartamento de dos habitaciones en Santa Ana.
Si Elida tenía otra meta en la vida era asegurar que sus hijos autistas eventualmente aprendieran las herramientas que ellos necesiten para convertirse en personas independientes.
Lo que pasa es que Stephanie tiene un don para cantar, y a pesar de los tratamientos y las cirugías para combatir el cáncer, Elida siempre se aseguraba de que sus dos niños no faltaran ni a una clase en el Centro de Arte Terapéutico para Niños del Condado de Orange. Ahí, las terapias de música y arte han ayudado a Stephanie a comunicarse mejor y a cantar ópera.
Y fue la fuerza de Elida la que impulsó a José, en julio pasado, cuando empezaron la construcción de la que sería su futura casa en Westminster, patrocinada por Habitat for Humanity of Orange County. Se espera que cada futuro propietario de casa ponga aproximadamente unas 250 horas de trabajo duro en la construcción de su hogar, trabajo que José, un trabajador de la limpieza actualmente despedido, ha superado.
Lo que él no se esperaba eran las docenas de voluntarios que se presentaron para construir su hogar. La mayoría son miembros de varias iglesias luteranas locales y del Thrivent Financial for Lutherans, una compañía de servicios financieros sin fines de lucro, que se ha asociado con Habitat for Humanity International desde 2006 para construir 2,000 hogares. El grupo aporta más del 65 por ciento de los costos para construir casas de cuatro habitaciones.
“Yo me sentí muy contento, motivado porque estábamos construyendo la casa y no estaba sólo”, nos cuenta José. “Eran voluntarios que trabajaban sin esperar nada a cambio”.
En total, 300 horas de puro esfuerzo de voluntad se vieron reflejadas en esta casa de dos pisos, que fue pintada con un amarillo mantequilla con toques de color blanco. No todos fueron luteranos. En la ceremonia de dedicación el sábado, H.E. Durbin del Grupo Surf City de Thrivent en Huntington Beach, señaló que voluntarios episcopales, que construyeron la casa de al lado para otra familia en honor del reverendo Canon Gordon B. Yeaton Jr. de la Diócesis Episcopal de Los Ángeles, también colaboraron para la construcción de la de Díaz.
José espera mudarse con Stephanie y Abraham a su nueva casa en Westminster a finales de mes.
El sábado, José estaba radiante. Le apretó el hombro a su hija después de haber cantado “Ave María” (La canción favorita de Elida), y saludó de mano a docenas de personas.
Pero antes de la ceremonia, José y sus hijos entraron a su nueva sala y rezaron fervientemente. Era como si Elida hubiera estado con nosotros todo este tiempo.
“Al principio, me sentía sólo, pero ahora ya no”.
“Donde quiera que esté con mis hijos, ella estará con nosotros”. Ella me dijo que aunque ya no viviera, ella siempre estará a nuestro lado.”
Yvette Cabrera es presidenta de la Asociación de Noticias Chicanas de California y escribe acerca de la comunidad latina en el condado de Orange.





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