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(Martha Ramírez/Reportera de Excélsior)
José Díaz García durante una consulta en Lestonnac Free Clinic, de Orange, en febrero. Después de ser golpeado a finales de 2008, Díaz García cuenta lo difícil que se le ha hecho recibir tratamiento para sus males, ya que no tiene seguro médico. Lestonnac Free Clinic es una clínica gratuita que atiende a la comunidad más necesitada del condado de Orange.

Sin seguro, sin dinero, sin tratamiento

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Reportera de Excélsior

José Díaz García nos cuenta lo que ha tenido que batallar para recibir cuidado médico, después de sufrir una golpiza en 2008, y no contar con seguro médico ni con qué pagarlo


Primera de tres partes: No contar con un seguro médico en Estados Unidos afecta a todos, por lo cual, Excélsior quiso investigar los retos que enfrenta la comunidad latina de O.C., que vive sin seguro médico, para obtener acceso a cuidado médico. Esta serie está siendo producida como un proyecto del California Endowment Health Journalism Fellowships, un programa del Annenberg School for Communications & Journalism de la Universidad del Sur de California (USC, por sus siglas en inglés)

“¿Tiene seguro?”

“No, no tengo”.

“¿No tiene medical”?

“No”.

“¿Qué tipo de pago va hacer?”

“No, yo no tengo”.

“Pues necesita tener algo, porque ¿con qué va a cubrir?”

“Y así todo constantemente”, dijo José Díaz García, al recordar una de tantas conversaciones similares que ha tenido durante sus búsquedas para recibir cuidado médico, algo que no se le ha hecho nada fácil.

Era un sábado en febrero cuando conocimos a Díaz García, un hombre que desde antes de las ocho de la mañana ya estaba haciendo línea con más de 20 personas afuera de Lestonnac Free Clinic, para recibir un tipo de tratamiento médico. Lestonnac Free Clinic es una clínica gratuita en Orange, cuya misión es proveer cuidado médico gratuito e integral a la comunidad más pobre del condado de Orange, según su página web.

Los ojos de Díaz García, de 46 años, estaban irritados, rojos y se quejaba de un dolor de garganta, pero sus males no eran resultado de una gripa. A finales de 2008, dice haber sido golpeado y dejado al borde de la muerte, mientras descansaba en su residencia de Anaheim, en una noche que lo marcaría hasta este día.

(Conozca los detalles del caso de Díaz García en otra nota que se publicará en las próximas semanas).

Las consecuencias de esa agresión no se hicieron esperar para Díaz García, especialmente en su salud, física y mental.

Cuenta que recibió 27 grapas en la cabeza, le trozaron el dedo, tiene sus ojos dañados y que no puede dormir por pensar en cómo va a seguir manteniendo a su familia en México.

“Estaba bien de salud, yo era muy alegre, divertido, me gustaba el fútbol, ir a bailar, y todo eso, todo me lo tumbaron”, dijo Díaz García acerca de las personas que dice lo agredieron. “Desde que me desgraciaron mi vida, ya nada ha sido igual”.

Díaz García dice que ganaba unos 1,500 dólares trabajando en la construcción durante su tiempo en Arizona. Cuando pegó la recesión, decidió mudarse para California donde sostuvo entre dos y tres trabajos a la vez, los cuales le permitieron seguir ahorrando. Cuenta que trabajaba más de 15 horas diarias y descansaba solo un día por semana. Tanto trabajar le estaba dando fruto, ya que, según Díaz García, producía cheques de hasta 2,000 dólares. Sus ahorros pronto se convertirían en miles de dólares.

Hoy, sin embargo, es una historia totalmente diferente.

“Yo puro guárdale y guárdale y me lastima (porque) toda esa inyección de dinero que había ¿dónde se quedó?", preguntaba metafóricamente Díaz García. “Todo eso, el dinero que tenía yo, se fue a la basura”.

No solo perdió lo que tenía ahorrado, sino que también se ha metido en un hoyo profundo de deudas. Una deuda que estima llega entre los 100,000 a 130,000 dólares y que 70,000 de ellos se deben a gastos médicos.

“¿De dónde los voy a pagar yo? ¿Con el trabajo que no tengo? ¿Juntando botes? ¿Con la incertidumbre de que un día me vuelvan a (golpear)?", dijo Díaz García.

Pero lo financiero no es lo único que lo ha agobiado. También ha vivido, en carne propia, la frustración de no tener un seguro médico.

“Lo más difícil (de no tener seguro médico) es de que uno siente que se le está consumiendo su vida, día a día y sin poderlo remediar, que en las manos de otras personas está de que uno pueda salir adelante…y los jodidos, la gente humilde, son los que necesitamos, no tenemos el seguro, se muere aquí. Se muere porque ¿de qué manera va a pagar uno un seguro médico? Porque a mi me quebraron la nariz…se me desarrolló el asma, me fregaron la columna, tengo echa a pedazos la cabeza, la vista, mi mano la tengo toda fracturada y ¿cómo voy a pagar un seguro médico? No tengo con que cubrirlo”, dijo Díaz García.

“Fui con un doctor y le digo, ‘oiga, necesito que me saque las grapas', (me dice), ‘¿tiene seguro médico?', ¿‘tiene (con) qué pago va a hacer?', yo dije, ‘pues es que no lo tengo', me dice, ‘entonces vaya allá a urgencias'”, recuerda Díaz García.

“Por eso precisamente ya no quise ir a los doctores, dije, ‘me voy a otra clínica (y) me van a estar pidiendo el seguro médico, el medical, qué tipo de pago', y yo así con esta enfermedad, como me siento, como ando… pues me ponen más nervioso, me ponen más triste”.

Ese sábado, sin embargo, Díaz García encontró las puertas abiertas en Lestonnac Free Clinic y nos concedió un acceso exclusivo a su consulta.

Le mandaron pedir autorizaciones para que viera a un oculista y a un terapeuta familiar para su depresión. También le recetaron medicina para su garganta. El costo total para su medicina fueron 25 dólares. Lo demás: gratis.

“En lo económico, eso me ayuda bastante, que hacen (por) la gente que está desprotegida”, dijo Díaz García acerca de Lestonnac Free Clinic.

También recibió algo inesperado durante su consulta, un trato empático por parte de la doctora que lo atendió esa tarde, y un gesto que quebró a Díaz García.

“Más que nada, que a alguien le entró en su corazón el dolor que yo sentía”, dijo ante el trato que recibió de la doctora, esa tarde, tras ver su dolor. “Que a alguien le entró en su corazón el decir, ‘¿por qué le pasó?'” dijo Díaz García.

Lestonnac Free Clinic demostró ser un alivió para el hombre que llegó sufriendo y lamentándose esa mañana. Esa tarde, parecía otro.

“Después de tanto andarle búscale y búscale, lo que me interesa es esto”, dijo después de su consulta. “Vamos a echarle ganas todavía. Tengo todavía muchas cosas que hacer”.

La segunda parte de ésta serie se enfocará en una entrevista realizada con Anthony Wright, de Health Access, que nos habló más a fondo de este tema. Espérela en nuestra próxima edición.

sin seguro

“Lo más difícil (de no tener seguro médico) es de que uno siente que se le está consumiendo su vida, día a día y sin poderlo remediar”.

-José Díaz García



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